Inicio Buber Escuela Martín Buber: “Los Iamim Noraim nos invitan a hacer foco en el reencuentro con los vínculos que nos fortalecen en los momentos difíciles”

Escuela Martín Buber: “Los Iamim Noraim nos invitan a hacer foco en el reencuentro con los vínculos que nos fortalecen en los momentos difíciles”

Por Iton Gadol
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Itongadol.- Erica Herszkowich, directora general de la Escuela Martín Buber, y Iosef Rozenzon, director de Estudios Judaicos, mantuvieron una entrevista con ItonGadol sobre cómo se hará este año la celebración de los Iamim Noraim, en el marco de la pandemia del coronavirus: “Realizaremos transmisiones en vivo con el objetivo central de vivir en comunidad, de estar cerca y desearnos Shaná Tová”.

Además, enviaron su mensaje previo a Rosh Hashaná: “Ojalá que el año entrante nos encuentre, a todos los miembros de nuestra comunidad, trabajando activamente, cada uno desde su lugar, en la construcción de un mejor porvenir para nuestros hijos, para los hijos de nuestros hijos y para las próximas generaciones”.

-¿Cómo llega la institución a Iamim Noraim?
-De acuerdo a la tradición judía en Iamim Noraim la comunidad reflexiona sobre lo vivido a lo a lo largo del año y este obviamente es un año muy particular para todos. Muchos de nosotros aprendimos a lidiar con cuestiones que hasta hace poco no imaginábamos. Los educadores, en particular, aprendimos a reconstruir y recrear una escuela a la distancia. Para ello, tuvimos que poner en juego todo nuestro saber y experiencia profesional para reinventarnos y actuar permanentemente desde la reflexión sobre nuestras acciones. Sostener la escuela sobre nuestros hombros, sin contar con los cimientos edilicios no es tarea sencilla pero estamos muy contentos por lo logrado en el equipo Buber a lo largo de este año. Estos Iamim Noraim, a nivel institucional, coinciden con un momento del año en el que, al tiempo que seguimos construyendo la escuela día a día, empezamos a mirar hacia atrás para recuperar las experiencias vividas y comenzar a decidir qué equipaje nos gustaría llevarnos desde la escuela virtual a la presencial y cuál decidiremos dejar en cuarentena.

-¿Cuál será la modalidad de las actividades?
-Uno de los desafíos que tuvimos en esta escuela de excepción fue seguir celebrando en comunidad – a pesar de la distancia – y lograr estar cerca aun sin compartir el espacio físico. Reinventar tradiciones muy queridas en la escuela fue central a lo largo del año. Pesaj, Iom Haatzmat, o inclusive la Entrega del Tanaj que realizamos con nuestros alumnos de 5to grado nos alentaron a volver a pensarnos. Trabajamos en las kitot con los morim, organizamos nuestro ya histórico Buber Shar con videos y canciones del repertorio tradicional e israelí actual, realizaremos transmisiones en vivo, todo con el objetivo central de vivir en comunidad, de estar cerca y desearnos Shaná Tová. Sostener los valores humanistas, encontrarnos y compartir vivencias significativas son los ejes de nuestro trabajo.

-¿Consideran a las altas fiestas una oportunidad para un reencuentro profundo con papás y alumnos?
-La pandemia ha alterado el ritmo de nuestras vidas, ha provocado dolor y cambios no buscados. Entre tanta incertidumbre y desasosiego, es posible también visualizar algunos lados luminosos. Entre ellos, están los vínculos interpersonales que, paradójicamente, el aislamiento estimula. Al haber desnaturalizado cuestiones que muchas veces damos por sentadas, todo este año puede ser leído, aun desde el padecimiento, como una oportunidad para el reencuentro y para asumir el desafío de estar cerca, a pesar de la distancia. Como nunca antes la escuela ha ingresado a las casas y las familias han entrado en contacto con la docencia de un modo particular. Eso posibilitó que, en muchos casos, se visibilizara el valor amoroso de la tarea docente y del vínculo pedagógico en su mejor versión, muchas veces socialmente olvidado. Los maestros enseñan y, al hacerlo, abrazan, contienen, ordenan, generan rutinas que cuidan. Por eso en Martín Buber decimos que cada docente, en cada hora de clase, al ingresar en cada hogar está contribuyendo a sostener un mundo. Los Iamim Noraim nos invitan, una vez más, a hacer foco en el reencuentro con los vínculos –con uno mismo y con los demás- que nos fortalecen en los momentos difíciles.

-¿Cuál es su mensaje luego de pasar varios meses de pandemia, mirando al futuro frente a este año que se inicia?
-Hay mensajes que siguen siendo válidos aun en tiempos plenos de incertidumbre. El año pasado tuvimos el privilegio de escuchar a la hija de Amos Oz en su visita a la Argentina, que vino invitada por los Amigos de la Universidad de Haifa y la organización de Limud. Junto a su padre, es autora del bello libro Los judíos y las palabras. En esa oportunidad se refirió a la diferencia entre el optimismo y la esperanza. El primero, dice, tiene relación con los lentes con los que uno ve la realidad: más rosa, más luminosa o más clara. La esperanza, en cambio, consiste, según ella, en asumir una posición activa, una tarea, un trabajo, un desarrollo de herramientas con los que se puede cambiar la historia. Nuestro pueblo ha sabido hacer prevalecer la esperanza aun en los momentos más oscuros. Somos testimonio milenario de esa supervivencia creativa. Ojalá que el año entrante nos encuentre, a todos los miembros de nuestra comunidad, trabajando activamente, cada uno desde su lugar, en la construcción de un mejor porvenir para nuestros hijos, para los hijos de nuestros hijos y para las próximas generaciones. Ojalá nos encuentre con instituciones fuertes y vitales, con salud y con paz.

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