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Bialik-Devoto: más que una escuela, una familia

Por Iton Gadol
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Itongadol.- Sebastián Grimberg, director comunitario del Bialik de Devoto, dialogó con ItonGadol y afirmó: “Creo que nuestra institución es una de las pocas en las cuales el trabajo permanente y conjunto que hay entre el área comunitaria y el área de educación formal es absolutamente estrecho”.

-¿Cuán importante es el templo, la parte comunitaria, dentro de la estructura del Bialik Devoto?
-El Bialik es más que una escuela, es una entidad comunitaria. Nace en el año 1925, albergando una identidad, dando refugio y educación a aquellos inmigrantes que no tenían prácticamente herramientas para desarrollarse acá. Con ese espíritu nació y, desde entonces, es mucho más que una escuela, que una comunidad, que un templo, que educación y contención. El Bialik es una familia.

-¿En qué consiste la actividad que se realiza desde el templo y usted en particular?
-La tarea que tenemos es la de brindar todo en conjunto: ocuparnos de nuestros niños y niñas, prepararlos para el presente y con un ojo en el futuro, pero también con el alma puesta en el pasado, que es lo que constituye nuestro presente. No vivimos con la cabeza puesta en el pasado como prisión, sino que lo utilizamos como inspiración para poder construir el futuro de la institución. Y esa es mi tarea particular como director comunitario y como líder espiritual de la institución. Ese es el legado que tenemos como pueblo judío: el construir nuestro futuro, a través de nuestro presente, basándonos en lo que hemos recibido de aquellos que construyeron nuestras paredes. El templo no es un área solamente litúrgica, sino que es un alma que habla a través de las generaciones.

-¿Tienen un minian importante?
-Tenemos un minian muy importante. No solamente por la cantidad de gente que cada vez, gracias a D’s, es mayor. Sino que podemos decir con orgullo que está compuesto especial y principalmente por jóvenes. Y cuando digo jóvenes, me refiero esencialmente a adolescentes. Jóvenes en su edad y en su espíritu, lo cual asegura, entre otras cosas, la continuidad.

-Es fácil ser judío y llenar sinagogas en Villa Crespo, ¿qué ocurre cuando un fenómeno así es en la zona de Devoto? Porque tienen una sinagoga histórica, incluso con personas paradas durante Rosh Hasaná…
-Es verdad, es fácil ser judío y llenar sinagogas en Villa Crespo. En Villa Devoto lo que hay es magia. Tenemos un sentido de pertenencia muy grande. El devotense ama el barrio, las instituciones, las rutinas, la naturaleza que gira alrededor y especialmente ama las paredes. Porque cada ladrillo y cada baldosa que está aquí cuenta historias. Y cada una de esas historias merece ser contada y vivida. Cuando uno ve entrar aquí a gente que (como pasa en muchas instituciones), llega Rosh Hashaná, entra y se le iluminan los ojos y el alma. Uno escucha una y otra vez repetidas historias de aquellos que le cuentan a sus propios nietos cómo venían a acá con sus padres. Esto es algo digno de mencionar y traer al presente. Hay un diálogo intergeneracional, donde las generaciones se renuevan y pueden convivir en un mismo espacio varias de ellas: los de siempre, los que vuelven y los que se suman también. De zonas que no necesariamente son de Devoto, sino también del radio de influencia, de Capital Federal. Por ejemplo, de Urquiza y Belgrano. Pero también de Villa Lynch, San Martín y otros lugares.

-¿Cómo es la relación de los niños y las familias escolarizadas con la actividad que se realiza en la comunidad a través de su trabajo?
-Creo que Bialik es de las pocas instituciones en las cuales el trabajo permanente y conjunto que hay entre el área comunitaria y el área de educación formal es absolutamente estrecho. Del área comunitaria, se desprende todo lo que tiene que ver con lo espiritual, pero también todo relacionado con la educación no formal, que trabajamos de manera mancomunada con un mismo objetivo junto con el área de educación formal (la escuela). Tiene que ver con el trabajo con los chicos, chicas y las familias. Cuando se puede tomar lo mejor de cada una de las áreas y poder ver al ser humano en su conjunto, que es su parte cognitiva, su familia, su espíritu, su historia, su memoria, su presente, pasado y futuro, se pueden lograr resultados realmente increíbles, que es lo que está sucediendo. Logramos amalgamar en un mismo trabajo una misma razón de ser educativa. Uniendo los esfuerzos. Entonces los mismos chicos y chicas son los que participan en diferentes actividades a lo largo de la semana. Y muchos se van sumando. Por ejemplo, algunos no vienen a la escuela, pero vienen al Bialik para su Bar Mitzvá o que no reciben educación judía formal, pero sí están viniendo al kinder, a los grupos, y reciben educación judía no formal. Entonces es una puerta de entrada a la comunidad judía y, a partir de ahí, a veces incluso se incorporan a la educación formal. Realmente las puertas de entrada son múltiples.

-¿Cuál es su mensaje para estas Altas Fiestas que empiezan en pocos días?
-Como mensaje, yo deseo que no perdamos de vista el eje y el foco que nuestros sabios nos supieron legar a lo largo de los siglos y milenios, cuando estamos viviendo tiempos tan turbulentos en nuestro país. Que sepamos de dónde venimos y hacia dónde vamos. Creo que mantener la claridad en tiempos tan difíciles es lo más importante que podemos llegar a hacer. Les deseo, por supuesto, a toda la comunidad: Shaná tová. Y a todo nuestro hermoso y bendito país, que podamos estar celebrando un año de paz y prosperidad.

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