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Argentina: Bami Marc Chagall alcanzó un acuerdo con un banco que otorgará 15 becas completas para alumnos que estén fuera de la red escolar judía

Por M S
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Itongadol.- El director ejecutivo de la escuela BAMI-Marc Chagall, Claudio Tolchinsky, concedió una entrevista a ItonGadol en la que confirmó que alcanzaron un acuerdo con el Banco de Comercio que otorgará becas completas para alumnos que estén por fuera de la red escolar judía.

‘‘Fue un match muy particular, porque ellos estaban buscando asistir a alguna escuela que esté necesitando renovar la inclusión de más y nuevos alumnos, que estén por afuera de la red escolar judía’’, expresó Tolchinsky.

Además, el director ejecutivo de la escuela expresó: ‘‘Hay un cupo de quince becas para todo el proceso. Ya tenemos prácticamente la mitad de las becas asignadas, y hay chicos que están entrando en el jardín’’.

-¿Cómo está la escuela? ¿Cómo terminaron el año?

-La escuela es un mundo donde, como dice una bajada de la parte de comunicación, en un mismo lugar todo es posible. El año terminó muy bien. Nosotros estamos trabajando mucho con básicamente dos líneas, que tienen que ver con la calidad educativa. Una es todo lo que tiene que ver con robótica educativa, ahí hay una inversión enorme que pudimos conseguir, y todo lo que tecnologías emergentes, ciudadanía digital y bienestar digital. Ahí hay un trabajo que estamos sumando a la actividad curricular que es muy importante.

-Y actualizándose a una realidad que se vive todos los días.

-Totalmente. Estamos armando un aula maker super equipada, en ese sentido la escuela está en línea con las necesidades de actualización permanente. En ese sentido estamos muy bien. También ya somos bilingües oficialmente. En realidad hace muchos años que somos bilingües, por todo el trabajo de intensificación del inglés, que son trece horas semanales de inglés, viene funcionando muy bien. Seguimos trabajando con ORT dentro del modelo educativo de ORT primaria, con lo cual los intercambios y la colaboración con ellos sigue siendo muy buena.

-¿Cuándo comenzó esa colaboración?

-Desde 2013 trabajamos con ORT. Ahora hay una diferencia. Antes los chicos entraban directo y ahora tienen que aprobar un examen, pero siempre estuvimos de acuerdo con eso, porque representa levantar la vara de la exigencia, y queremos que los chicos lleguen lo mejor preparados posibles. Ahí hay una articulación que funciona y muy bien, con los equipos de asesoramiento y coordinación de ORT primaria.

En realidad, la escuela está atravesando un momento complicado en términos de la cuestión demográfica, porque es una zona donde no hay mucha comunidad judía, en la zona oeste. La comunidad judía ha migrado a otros barrios.

-Teniendo en cuenta el descenso en la natalidad en todo el país, ¿cómo vino la matriculación en los últimos años?

-La proyección es mala, concretamente. Yo hace 12 años que estoy en la institución. Entré con 250 chicos en la escuela y el año pasado, después del trabajo de integración con Weizmann, llegamos a tener 380 chicos. Eso fue en el 2024. Pero egresaron tres séptimos, nunca estamos pudiendo reponer la cantidad de chicos que egresan con la cantidad de chicos que ingresan. Hay un descenso de chicos en el jardín, y eso está pasando en todas las escuelas. Están cerrando maternidades, están cerrando jardines y nosotros estamos en un ida y vuelta. Hace dos meses cerró un jardín de la zona, que era muy importante en la zona, y empezamos a recibir chicos de ese jardín. Genuinamente, lo que está pasando, es que la escuela tiene un muy buen nombre en la zona y estamos recibiendo chicos.

-Imagino que los padres que ya tienen hijos en la escuela no fallan en llevar a sus hijos más pequeños.

-Exacto, esos no fallan. La pertenencia es altísima. La escuela es más que una escuela, es una comunidad, que siempre lo fue, que tiene su sinagoga y un montón de cosas. Está el rabino Adrián Herbst, que es un tipo que aporta desde su lugar un montón para la escuela y para las familias. Me contó Adrián que está cerrando una conversión en la mikve con una mamá con la abuela y con su hija, gente que vino de Brasil y se convirtió. En los últimos años tuvimos 5 o 6 conversiones en la institución. Es una institución de educación judía, plural y abierta. En 2018 hicimos la apertura, tenemos varias familias que no son de la comunidad, tenemos varias familias de la comunidad coreana de la zona. La experiencia de la apertura es maravillosa. Los niveles de integración de esas familias es maravillosa.

En el viaje que hice me pasó de encontrarme con directores de escuelas de comunidades de Barranquilla, de Panamá, de Costa Rica, de Venezuela inclusive. Y son todas escuelas abiertas con experiencias fabulosas. Aparte con una necesidad de supervivencia. Es un cambio que en nuestra escuela está instalado y que funciona.

-Me parece que salvo la ORT, esta experiencia es única.

-Sí, es única. Nosotros hicimos la apertura en 2018. La escuela tiene un polideportivo que se abrió en 1986. El año pasado cumplimos 65 años, pero en el 86 se obtuvo un terreno lindero y se armó lo que es el actual jardín. La pileta sigue existiendo, una pileta semiolímpica que es un diferencial fabuloso. Tenemos los gimnasios también. En términos de infraestructura la escuela es alucinante.

-¿Cómo funciona la Comisión Directiva?

-La Comisión Directiva está en un proceso de renovación. Tenemos un presidente que es un fenómeno, que se mantiene, Gustavo Silberman, que está muy presente y es muy colaborador. Tiene un nivel altísimo de compromiso y gestión. Es un ejemplo. Creo que en el historial de presidentes de escuelas comunitarias él tiene un lugar que se ganó básicamente por estar todos los días en la escuela, siempre apoyando y construyendo.

-Siempre digo lo mismo con las mal llamadas escuelas periféricas de la Capital, y es que no es fácil ser judío en esta época en Floresta. Hubo una época de oro en la zona, con miles de alumnos que pasaron por el colegio. Hablar de una matriculación de 350, más allá de haber recibido los chicos del Weizmann, es una base para seguir trabajando, aunque inevitablemente haya una merma.

-Si, hay una merma, pero te cuento algo que todavía ni siquiera lo estamos comunicado oficialmente. La escuela tiene una habilitación de uso para jardín y para primaria, a nivel legal. Es lo que podemos hacer. Este año hicimos una habilitación de uso para nivel terciario, es decir, estamos pensando y ya tenemos en carpeta varias propuestas y varias ideas que estaremos desarrollando durante para largar a mediados del 2026, algunas cosas incluso las vamos a largar en marzo. Estamos armando proyectos que tienen que ver con la posibilidad de aprovechar aún más la infraestructura de la escuela, ya que después de las 5 de la tarde tenemos 14 aulas vacías. Es mucho y hay muchas posibilidades.

-¿Cómo llegaron a esa idea?

-La idea es optimizar los ingresos, ese es el gran objetivo. Al mismo tiempo también tiene que ver con algo que estuvimos viendo ahora en el viaje a Israel, que tiene mucho que ver con los temas de la reputación de las escuelas. Estamos hablando básicamente de marketing educativo y de cuáles son las cosas que las escuelas promueven en términos de cambios, en términos de novedad, en términos de actualización. Los lugares donde las escuelas dan muestras de que están a la altura de esta época.

-Hay que tener coraje para hacer un cambio de este tipo.

-Sí, es una decisión en la que estamos trabajando, fundamentalmente con todo el equipo profesional de la institución, junto con los equipos voluntarios. Tenemos ahí una ficha que nos gusta mucho.

-¿Qué podés decirnos de los profesionales de la escuela?

-Empecemos por el equipo docente, que está muy bien, súper bien, sobre todo a nivel alfabetización. En donde estamos necesitando renovación es en educación judía. Eso es un karma general de todas las escuelas, que tiene que ver un poco con el lugar de la docencia en general. Se fue perdiendo un poco eso. Tenemos un equipo sólido pero necesitamos renovar.

-¿En el idioma hebreo o en todo lo que tiene que ver con la educación comunitaria?

-Metemos hebreo primero, y después la necesidad de renovación. Tenemos un plantel docente de educación judía del cual el 50% se está jubilando el año que viene. La posibilidad de reemplazo no es sencilla. Es un tema general de todas las escuelas.

-Nos encontramos por una propuesta en particular que tiene la institución. ¿De qué se trata y por qué?

-A partir de una gestión de nuestro rabino, Adrián, con quien compartimos la necesidad de toda la gestión del fan rising, que compartimos Adrián y yo, y otros miembros del equipo voluntario. A partir de la gestión de Adrián hicimos una conexión directa con el Banco de Comercio, fue un match muy particular, porque ellos estaban buscando, básicamente, asistir a alguna escuela que esté necesitando renovar la inclusión de más y nuevos alumnos, que estén por afuera de la red escolar judía. Te estoy hablando del banco en general.

-Es decir que ustedes recibieron esto y ahora tienen el desafío de activarlo.

-Exactamente.

-Muy interesante. ¿Tienen algún cupo de alumnos?

-Sí, hay un cupo de quince becas para todo el proceso. Puede entrar en el jardín o en primer grado y va a tener cubierto todo el proceso hasta séptimo grado. Y tiene asegurada su continuidad. Ya tenemos prácticamente la mitad de las becas asignadas, y hay chicos que están entrando en el jardín. Hay hermanitos, uno en jardín y uno en primaria.

-Lo que se está haciendo es rescatar vida judía. Aquel que no está en una escuela judía ahora podrá estarlo, tenga o no dinero.

-Claro. Esto es para las familias que no están dentro de la red, para que puedan valorar la educación judía para su familia y para sus hijos. La condición clave es esa, que no estén en ninguna de las escuelas de la red, obviamente. No pueden salir de una escuela para participar. Es para aquel que está fuera de la red, a lo mejor tiene educación judía porque va a un kínder o a una socio deportiva, pero no participa de ninguna escuela de la red.

-¿Qué características encontraste en los que se acercaron?

-En general son familias que no pueden pagar. Familias no en situación vulnerable, pero si familias que a lo mejor están atravesando situaciones desde hace tiempo, Argentina… Dificultades o crisis económicas. Familias que tienen a sus hijos en escuelas públicas porque no pueden pagar la cuota, o porque son familias que no quieren pedir la beca pero la necesitan.

-Recuerdo lo que fue ‘‘Volvamos al Shule’’, del Keren Hayesod o de CUJA, que fue tan exitoso que se acercaban chicos de fuera de la red con y sin plata. Había tantos chicos con dificultades económicas como no.

-Total. Es un beneficio enorme. Para nosotros obviamente la posibilidad de sumar quince chicos a la matrícula es un montón, y al mismo tiempo es un gran desafío. Llega en un momento en el que decidimos esperar un poquito para que no se cruce con la beca FEJA, que terminaba en diciembre, entonces esto lo empezamos a comunicar en enero, que es un momento en el que, en general, las familias ya tienen decididas las escuelas para el ciclo 2026, no es que lo estamos haciendo con mucho tiempo. Pero esto estará vigente durante todo el año, lo vamos a seguir trabajando durante todo el año.

-Más allá de esta cuestión, ¿cómo ven el 2026 para la escuela?

-Trabajoso. El proyecto en términos pedagógicos es muy sólido, pero de todas maneras los desafíos, sobre todo digamos del día a día, son sostener una estructura de 9.000 metros cuadrados, es un desafío enorme para sostener. Además de toda la exigencia que hay desde el lado de la escuela segura, todo lo que hace al mantenimiento. Nosotros ahora tenemos 200 chicos en una colonia, dentro del polideportivo. La pileta es la clave. Esa colonia nos permite hacer todo el mantenimiento que necesitamos durante todo el año. En esa colonia el 70% de los chicos que tenemos son del barrio. El polideportivo que arranca en el 86, se abrió desde el minuto cero, y hoy tenemos 200 pibes.

-Creo que ya hemos hablado de esto, el que era presidente de Maccabi Mundial, Guiora Esrubilsky, su historia te la conté. Él contaba que su mamá lo mandaba a jugar al básquet, su familia era cero judaísmo, y el tipo empezó a jugar al básquet ahí y terminó siendo presidente de Maccabi Mundial. Así que algo hay en esas paredes.

-Sí, esas paredes, que además con los murales de León Poch son patrimonio cultural del barrio. Son maravillosas.

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