A medida que las crisis se desarrollan en línea, Senai apunta a descifrar la evidencia que se mueve más rápido en el mundo.
Itongadol/Agencia AJN.- Cuando estalla la violencia o se implementa una campaña de influencia encubierta, la primera evidencia cada vez más no es un informe oficial ni un mensaje interceptado, sino un video inestable publicado desde un celular. Las plataformas sociales ahora llevan un flujo constante de material en tiempo real, pero para gobiernos y agencias de seguridad el contenido es casi imposible de rastrear con rapidez.
Para cuando los analistas identifican un clip peligroso, este puede haberse difundido ya a través de fronteras y haber moldeado la percepción pública.
En este contexto, Senai, una empresa tecnológica israelí fundada hace menos de un año, sostiene que esta avalancha de video no estructurado creó un problema completamente nuevo para la inteligencia, y una nueva disciplina para resolverlo.
La startup anunció esta semana que recaudó U$D 6,2 millones en financiación Seed, liderada por 10D Ventures, con participación de FS Ventures, 1948 Ventures y múltiples inversionistas estratégicos, incluido Jonathan Kolber.
La compañía afirmó que el dinero se utilizará para acelerar el desarrollo de productos y expandir implementaciones con agencias de inteligencia y fuerzas del orden.
A su vez, Senai describió su enfoque como Inteligencia de Video en Línea (OVINT), un término que acuñó para presentar el video como una fuente primaria de información de seguridad, en lugar de un subproducto secundario.
La plataforma de la empresa utiliza inteligencia artificial multimodal, combinando visión por computadora, análisis de audio, procesamiento de lenguaje e inferencia geoespacial, para convertir clips dispersos en inteligencia estructurada y localizada. El objetivo es proporcionar a las autoridades una imagen operativa en tiempo real de los eventos mientras ocurren, en lugar de una investigación retrospectiva.

Según los ejecutivos de Senai, la necesidad surge de la creciente brecha entre la velocidad de las redes sociales y el ritmo del trabajo de inteligencia tradicional. Incluso cuando las plataformas emplean sistemas de moderación, las publicaciones se mueven más rápido que la revisión humana.
El material de alto riesgo puede circular durante horas antes de ser señalado, mientras que los videos manipulados o generados por IA complican los esfuerzos por distinguir hechos de falsificaciones. Para los gobiernos, el resultado es un paradoja: el video se convirtió en una señal dominante de crisis y operaciones de influencia, pero sigue siendo uno de los formatos más difíciles de analizar a gran escala.
Durante el último año, la empresa israelí probó parte de su tecnología en entornos en vivo con socios gubernamentales en Europa, Asia y Medio Oriente. En un caso descrito por la empresa, una autoridad europea utilizó el sistema durante un brote importante de violencia en la capital de un país. Solo monitoreando videos de fuentes abiertas, los funcionarios pudieron mapear actores clave y la dinámica cambiante en tiempo real, además de preservar evidencia antes de que los clips fueran eliminados de la web.
En otro despliegue, Senai examinó lo que calificó como una campaña en línea coordinada vinculada a presunta actividad de influencia rusa. La plataforma identificó redes de cuentas que difundían videos manipulados y generados por IA, ayudando a los analistas a rastrear cómo se amplificaban las narrativas en distintas plataformas.
Si bien el sector público sigue siendo el mercado principal, Senai aseguró que su arquitectura de “uso dual” comenzó a atraer clientes corporativos, citando un acuerdo recientemente cerrado con un cliente empresarial estadounidense y planes para expandir esa oferta el próximo año.
La empresa está liderada por ex profesionales de inteligencia y recientemente nombró a Michel Berdah como director de ingresos y socio, para supervisar el crecimiento comercial.
Por su parte, el CEO, David Allouche-Levinsky, expresó que el video se convirtió en “la señal principal que da forma a narrativas, influencia y resultados de seguridad”, argumentando que las agencias necesitan herramientas que les permitan intervenir antes de que las historias falsas se consoliden como verdad aceptada.
Fuente: Calcalist.

