Itongadol/Agencia AJN.- La empresa japonesa Olympus pagará 270 millones de dólares por el fabricante de dispositivos médicos israelí BioProtect, que ha desarrollado un implante para proteger al tejido sano de un daño por radiación durante el tratamiento del cáncer de próstata.
El tratamiento pone al paciente en riesgo de perder la función sexual o dañar sus esfínteres, ya que estos rodean la próstata.
Este producto es una especie de globo fabricado con un polímero transparente que se coloca en la zona y luego se infla insertando un gel biodegradable.
El globo aleja los órganos sensibles de la próstata, lo que facilita el enfocar la radiación solo en ella.
BioProtect fue fundada en 2004 por el urólogo y empresario de dispositivos médicos Adrián Paz, el actual presidente del Centro Académico del Corazón de Jerusalem y ex científico en jefe del Ministerio de Ciencia, Avi Domb, y el empresario biomédico Shaul Shochat.
La empresa creó una filial llamada OrthoSpace, que utiliza la misma tecnología para reducir la fricción de los tejidos y aliviar el dolor en el mercado ortopédico.
En 2019, esta filial fue vendida a la corporación ortopédica Stryker por 110 millones de dólares en efectivo, con una opción de compra de hasta 220 millones en función del cumplimiento de ciertos objetivos.
Aproximadamente dos años después, el director ejecutivo de OrthoSpace, Itay Barnea, dejó Stryker y fue nombrado director ejecutivo de BioProtect, con la esperanza de promoverla de la misma manera.

«Mi transición fue natural: sabía que la tecnología era interesante y conocía el sector de los dispositivos médicos en los Estados Unidos, aunque no el mercado específico de la empresa. La persona que inició el movimiento fue Michal Geva, una socia de TriVentures que invirtió en la empresa, a quien conocía de OrthoSpace», dijo a Globes.
Barnea dijo que BioProtect fue la primera empresa en desarrollar un producto para separar el tejido sano de la próstata durante la radiación.
«Hubo un cambio en el mercado que benefició mucho a la empresa: el protocolo de radiación para el cáncer de próstata pasó de 40 sesiones de baja intensidad a cinco a mayor intensidad. Ese protocolo les facilita el tratamiento a los pacientes, pero conlleva un mayor riesgo de efectos secundarios, por lo que proteger el tejido sano es fundamental», afirmó Geva.
En 2020, la compañía recaudó por primera vez suficiente dinero para realizar un ensayo clínico importante, que completó a pesar de los desafíos de la pandemia de coronavirus, y en 2023 recibió la aprobación de comercialización de la FDA.
En 2024, la empresa ya tenía ventas por 8 millones de dólares, que en 2025 aumentaron a 14,5 millones, un salto impresionante para una pequeña empresa de dispositivos médicos.
«Hace unos meses publicamos un artículo que resumía cuatro años de seguimiento del uso de nuestra tecnología, la cual se ha utilizado hasta la fecha en aproximadamente 11.000 procedimientos, principalmente en el mercado estadounidense. Según esos datos, observamos muy pocos efectos secundarios en relación con los pacientes en quienes no se utilizó nuestra tecnología, e incluso en algunos casos una mejoría en su estado. Sin tratamiento, o utilizando productos de la competencia, los pacientes empeoran tras la irradiación», afirmó Barnea.
En Israel, el producto se utiliza «solo en el hospital Rambam (de Haifa). Hasta ahora, hemos centrado toda nuestra energía en los Estados Unidos y ahora parte de mi función es apoyar a Olympus en el lanzamiento global del producto, incluso en Israel», agregó.
BioProtect tiene productos en desarrollo para la protección de tejidos en otro tipo de tratamientos de oncología intervencionista así como en cirugías estéticas y generales.
La empresa cuenta actualmente con 130 empleados en los Estados Unidos e Israel y Olympus tiene intención de mantener todas las operaciones, incluida la producción en Netanya.
Parte de su contribución al acuerdo se mantendrá en un fideicomiso hasta que se garantice la continuidad de la producción.

