Itongadol/Agencia AJN.- El embajador argentino en Israel, Axel Wahnish, participó hoy en el funeral del asesinado rehén argentino-israelí Lior Rudaeff.
«»Hoy acompañé a la familia Rudaeff en el entierro de nuestro compatriota Lior, asesinado por los terroristas de Hamas el 7 de octubre de 2023. Su cuerpo fue secuestrado y mantenido en cautiverio durante más de 750 días», tuiteó poco después.
«Dolor y alivio. Dolor por las víctimas del terrorismo. Alivio por el regreso de Lior Rudaeff y su entierro digno, como todo ser humano merece», destacó Wahnish.
«Lior era el último de los argentinos secuestrados. Seguimos exigiendo la liberación de los cuerpos que aún permanecen en manos del terrorismo», subrayó.
«Bajo el liderazgo del presidente Javier Milei, la Argentina se ha ubicado del lado correcto de la historia: condenando al terrorismo y defendiendo la libertad, la democracia y la vida», enfatizó el embajador.
Los residentes del Consejo Regional de Eshkol se congregaron en Nir Yitzhak, el kibutz (comuna agrícola) donde vivía Rudaeff, para acompañar a su amigo en su último adiós.
De 61 años, era un vecino histórico, esposo, padre y abuelo. Fue asesinado por terroristas de la Jihad Islámica Palestina mientras integraba el equipo de respuesta de emergencia del kibutz, que resistió durante horas sin apoyo militar cuando los atacantes irrumpieron en la comunidad. Su cuerpo fue posteriormente llevado a Gaza.
Nacido en Argentina en 1962, Rudaeff emigró a Israel junto a su familia en 1969 y se estableció en Nir Yitzhak, donde se convirtió en una figura muy querida. Apasionado por los vehículos, era conocido por su habilidad para conducir “todo lo que tuviera ruedas” y trabajó durante años como camionero, incluso en Gaza.
Durante su servicio militar, integró una unidad antiaérea y combatió en la Primera Guerra del Líbano en 1982. Tras regresar, conoció a Yaffa, con quien se casó en 1985. Juntos formaron una familia con cuatro hijos: Noam, Nadav, Bar y Ben, quien sobrevivió a la masacre del festival Nova.
Además de su labor profesional, Rudaeff dedicó gran parte de su vida al voluntariado. Durante más de 25 años fue parte del equipo de emergencia del kibutz y durante cuatro décadas condujo ambulancias para Maguen David Adom (versión local de la Cruz Roja), siempre disponible para asistir a quien lo necesitara.

