Inicio ANTISEMITISMO Embajadora de Israel en Chile: “El antisionismo es una ideología errónea y odiosa que ha venido a manipular a la opinión pública”

Embajadora de Israel en Chile: “El antisionismo es una ideología errónea y odiosa que ha venido a manipular a la opinión pública”

Por Iton Gadol
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Itongadol.- La embajadora embajadora de Israel en Chile, Marina Rosenberg, participó en la conferencia virtual “Unidos contra el Antisemitismo”, un acto de condena a los ataques antisemitas en todo el mundo y en apoyo a la periodista Pilar Rahola tras las agresiones recibidas por su posición incondicional con Israel.

En el encuentro también participaron el vicepresidente mundial del KKL, Hernán Felman; el secretario de Congreso Judío Latinoamericano y presidente de la DAIA, Jorge Knoblovits; el pastor de la congregación ICIAR, Aarón Cortez; el escritor y dirigente de la comunidad judía del Uruguay, Gerardo Stuczynski; el filósofo ensayista y escritor, Santiago Kovadloff; y el periodista y analista político Eduardo Feinmann.

A continuación, compartimos las palabras de la embajadora durante la conferencia:

El antiguo fenómeno del antisemitismo ha vuelto a levantarse en las últimas semanas y meses, pero esta vez con inusitada desfachatez. Ni siquiera ha intentado camuflarse en el lenguaje de «justicia» o «derechos humanos», sino que se ha manifestado como un odio directo contra Israel y los judíos.

El mundo está experimentando un aumento inquietante del antisemitismo y esto debería hacer sonar las alarmas de los países que defienden los valores democráticos. Porque, en última instancia, el antisemitismo no es un tema sólo judío, sino una amenaza a las sociedades que lo engendran y cobijan. El antisemitismo va en contra de los valores y principios democráticos, liberales y pluralistas, por lo cual no debería haber tolerancia alguna para el antisemitismo, ni para la demonización de Israel.

Lamentablemente, los hechos de odio se siguen sumando. La semana pasada, comensales judíos fueron atacados en un restaurante de Los Ángeles. Anteriormente, varias sinagogas y un sitio conmemorativo judío fueron objeto de vandalismo en Alemania. Un grupo de autos atravesó un barrio judío en el norte de Londres gritando insultos antisemitas desde sus vehículos.

Pero los antisemitas no paran con los judíos y judías, sino que atacan a cualquiera que se atreve a defender a las minorías judías o al Estado de Israel, y es así como también nuestra amiga Pilar Rahola ha sufrido ataques y su casa fue rayada por su postura proisraelí.

Pero no es necesario cruzar el Atlántico para encontrar actos de antisemitismo. Acá mismo en Chile somos testigos de discriminación a miembros de la comunidad judía en restaurantes y comercios, e incluso se produjo un ataque con piedras al frontis del Estadio Israelita.

Y aunque el antisemitismo es un prejuicio latente en el ADN de no pocas personas, es evidente que lo que está pasando no se generó en forma espontánea. En efecto, el alarmante aumento de incidentes vistos en Chile en las últimas semanas coincide con una continua campaña de deslegitimación de Israel orquestada desde la dirigencia de la Comunidad Palestina de Chile.

Esta campaña, que disfraza el antisemitismo como antisionismo, pretende generar desafección entre los judíos y el Estado de Israel.

Si lo quisiéramos presentar en forma simple, buscan crear dos categorías: judíos malos, que apoyan a Israel, y judíos a secas, los que no lo apoyan.

¿Y los judíos buenos?, se preguntarán ustedes. Pues bien, para la dirigencia palestina en Chile y sus representantes políticos probablemente no existen, porque ellos, y particularmente su presidente, repiten unos de los libelos antisemitas más clásicos, es decir, que los judíos, también en Chile, controlan los medios de comunicación y son agentes externos.

Pero eso no es todo, el presidente de la Comunidad Palestina de Chile, quien bien debe conocer los preceptos antisemitas de la carta fundacional de Hamas, le dio su apoyo público a este movimiento terrorista. De esta forma, lo que comienza en Gaza con los líderes de Hamás diciendo (y cito) «queremos que corten las cabezas de los judíos con cuchillos» termina con los autoproclamados “antisionistas” gritando obscenidades y atacando a los judíos en los suburbios de Londres, París, Berlín, Nueva York, Cataluña y Santiago.

El caso de Chile, donde vive una de las comunidades palestinas más grandes fuera de Medio Oriente, tiene una particularidad adicional: la institucionalización parlamentaria del prejuicio antisionista.

Y esto ha sido ratificado con fuerza hace 2 semanas, cuando el lobby palestino logró que un grupo de parlamentarios chilenos presentara un proyecto de ley para prohibir la importación de productos y servicios desde lo que ellos llaman «territorios ilegalmente ocupados».

Y aunque el proyecto no menciona la palabra Israel o Palestina, su puesta en escena dejó en claro que es un proyecto hecho a la medida, para discriminar y perseguir a Israel y sus adherentes.

La ideología antiisraelí y antisionista es claramente la misma que el antisemitismo. El antisionismo es una ideología errónea y odiosa que ha venido a manipular a la opinión pública. En lugar de discutir las políticas israelíes, los proponentes de esta ideología extremista están socavando el concepto mismo del derecho de Israel a existir.

Esto no solo alimenta el antisemitismo clásico, sino que también otorga al odio contra los judíos un estatus popular y convencional. Al elevar y normalizar esta ideología extremista, los promotores del antisionismo no solo se han convertido en cómplices de crímenes de odio contra los judíos, sino que los han provocado directamente. El antisionismo no es nada más que antisemitismo enmascarado, cobarde.

En este escenario, hay que destacar el reciente anuncio del secretario general de la OAE, Luis Almagro, sobre la creación de un comisionado para el combate al antisemitismo, para hacerse cargo de los desafíos que existen en este tema a nivel regional.

Junto con aplaudir esta medida, esperamos que no sea una sola estrella en la inmensidad, y que paulatinamente comiencen a sumarse iniciativas sobre monitoreo, educación y control del antisemitismo a todo nivel, desde resoluciones gubernamentales para adherir a la definición de la IHRA, legislaciones contra la discriminación y el discurso de odio, hasta acciones institucionales y personales como la promoción de la tolerancia y el respeto, incluso en redes sociales.

Amigas y amigos, Como podemos ver, el desafío es grande. Y, como ha sucedido a lo largo de nuestra historia, la respuesta está en nuestra capacidad de presentar un frente unido contra el antisemitismo y el odio, y seguir trabajando por los valores y principios que nos han permitido dejar una huella indeleble en la historia humana.

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