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Opinión. Entre la vida y el terror hay un abismo

Por IG
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Itongadol (Por Federico Nemetsky*).- Hoy, 7 de octubre, nuestra comunidad recordará a las víctimas de la masacre perpetrada por Hamás. Nos reuniremos para honrar a quienes fueron asesinados, abrazar a los sobrevivientes y acompañar a las familias cuyas vidas quedaron quebradas para siempre. En Buenos Aires, otras organizaciones elegirán esta misma fecha para marchar bajo la consigna “No empezó el 7 de octubre”.

Podían elegir cualquier otro día. Eligieron el aniversario de la masacre. Y esa inmoral elección tiene un significado que ninguna consigna puede esconder.

Entre quienes honramos a las víctimas y quienes reivindican a sus verdugos no hay una simple diferencia de opiniones. Hay un abismo moral. El que separa la defensa de la vida de la glorificación del terror. El que separa a quienes lloran a un niño asesinado de quienes encuentran una excusa para sus asesinos.

Hamás decidió atravesar la valla de seguridad para asesinar, torturar, violar y secuestrar. Esa decisión criminal desencadenó la guerra que vino después y obligó a Israel a defender a su población. Ninguna historia anterior convierte una violación en un acto de resistencia. Ninguna causa transforma el secuestro de un bebé en una hazaña. Ninguna bandera vuelve legítimo el asesinato de una familia.

Frente a quienes celebran o justifican esos crímenes, nuestra posición es inequívoca.

Mientras ellos celebran a los violadores, nosotros abrazamos a las mujeres que fueron violadas y defendemos su derecho a ser escuchadas.

Mientras ellos se embanderan con los secuestradores, nosotros acompañamos a quienes padecieron el cautiverio y a las familias que conocieron la desesperación de esperar.

Mientras ellos glorifican a los asesinos, nosotros recordamos a las víctimas, pronunciamos sus nombres y sostenemos su memoria.

Mientras ellos reivindican a los terroristas, nosotros repudiamos el terrorismo, sin excusas, sin disfraces y sin excepciones.

Mientras ellos convierten la muerte en una consigna, nosotros celebramos la vida: la de nuestros hijos, la de nuestras familias y la de cada persona que merece vivir sin miedo.

Ese es el abismo. Y no vamos a disimularlo para hacer más cómoda la conversación.

Quien defiende los derechos humanos debe poder condenar a Hamás sin titubeos. Quien dice preocuparse por los niños debe poder mirar de frente el horror sufrido por los niños israelíes. Quien reclama justicia debe empezar por reconocer a las víctimas, aunque hacerlo incomode a sus aliados políticos.

Los organizadores de esta convocatoria han elegido convertir una fecha de duelo en una provocación. Y por más pequeña que sea, no disminuye la gravedad del gesto. Utilizar el aniversario de la masacre para atacar a Israel, mientras se elude la responsabilidad de Hamás, es una forma de encubrir moralmente a quienes desataron el horror.

Nosotros responderemos desde nuestros valores. Con memoria, con dignidad y con la convicción de que reconstruir también es defender la vida. Recordaremos a quienes deberían estar entre nosotros: jugando en una plaza, bailando en un festival, compartiendo una mesa, abrazando a sus hijos.

No aceptaremos que sus asesinos sean presentados como héroes. No aceptaremos que sus nombres desaparezcan detrás de una consigna. No aceptaremos que nuestro duelo sea utilizado para justificar el crimen que lo provocó.

Hoy volveremos a afirmar quiénes somos y qué defendemos.

Que quienes reivindican a Hamás se hagan cargo de sus banderas.

Entre la vida y el terror hay un abismo.

Y nosotros sabemos de qué lado estamos.

* Presidente de la Organización Sionista Argentina.

Opinion. There is an abyss between life and terror

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