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Itongadol/AJN.- En la casa de subastas “Kedem” en Jerusalem fueron vendidas 3150 hagadot de Pesaj, por un monto total de 700.000 shekels. Las hagadot, algunas de las cuales pertenecían a grandes maestros jasídicos y otras tienen cientos de años de antigüedad, se subastaron a diferentes precios.
Entre las más destacadas se encuentra una edición militar de la Hagadá de la Primera Guerra Mundial, que fue adquirida en 1400 shekels y la primera Hagadá de Pesaj jasídica, cuyo precio fue 36.000 shekels, el más alto abonado en la subasta.
Otra venta destacada fue la de un texto del Rabino Abarbanel, uno de los más importantes líderes judíos de la época de la expulsión de España. El libro, impreso en 1545, fue vendido por la suma de 12.160 shekels.
Entre las hagadot también fue subastada la famosa Hagadá de Praga, impresa por Guershom Cohen en 1526. Se trata de la primera Hagadá impresa ilustrada que sobrevivió y desde entonces se volvió a editar en varias ocasiones. El ejemplar que se vendió en Jerusalem es una copia del original. Uno de los detalles más famosos de esta Hagadá es una nota que se refiere a la palabra “Maror” (hierbas amargas): “Hay un hábito en el mundo por el cual el hombre señala a la mujer, porque se dice que una mala mujer es más amarga que la muerte”. Existen también hagadot que contienen la ilustración del hombre señalando a la mujer.
En Kedem explicaron que, en realidad, nunca existió esta costumbre. “Se trata de una parodia, una especie de humor que quien imprimió la Hagadá agregó, para entretener a los asistentes a la cena de Pesaj. Se han encontrado dibujos y comentarios similares en manuscritos de hagadot, incluso con un hombre y una mujer señalándose mutuamente”.
Otras hagadot subastadas contienen diseños de artistas judíos de distintas épocas. Una de ellas fue diseñada por el artista Yaacov Agam, y fue vendida por 16.720 shekels. También fue subastada una Hagadá con dibujos impresa en 1629 y otra editada e impresa en Londres en 1930.
Meron Eren, uno de los dueños de la casa de subastas Kedem, señaló que “esta colección de hagadot de Pesaj representa una parte de la historia judía y abre ante nosotros el interesante y complejo mundo de las hagadot. El número de hagadot que fueron vendidas en esta ocasión es inusual, y de todos modos no cubre el número completo de hagadot que fueron impresas a lo largo de los años. Es muy reconfortante ver cómo la Hagadá de Pesaj todavía tiene, en nuestros días, un lugar de honor en la biblioteca judía”.

