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Avances. Investigadores israelíes y alemanes descubrieron una alternativa al testeo de drogas en animales

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Itongadol/AJN.- En lugar de realizar experimentos en animales para determinar si un cosmético o una droga son seguras para el ser humano, la Universidad Hebrea de Jerusalem y el Instituto Fraunhofer de Alemania para terapia celular cooperaron para crear un chip con sensores nanotecnológicos que imita la psicología humana.

Mientras que las evaluaciones de seguridad son una parte crítica de cualquier desarrollo de drogas y cosméticos, en los últimos años se descubrió que experimentarlos en animales no siempre predice con precisión una respuesta humana.

El problema principal de reemplazar los experimentos en animales con otros modelos es que las células humanas sobreviven apenas unos días fuera del cuerpo.

La investigación llevada a cabo por Israel y Alemania cumplió con esa necesidad urgente. “Los órganos vivos que creamos miden menos de un milímetro de diámetro y sobrevivieron por más de un mes”, explicó el profesor Yaakov Nahmias, director de la Universidad Hebrea y del Centro de bioingeniería Alexander Grass.

Mientras otros grupos mostraron resultados similares, el gran descubrimiento se reveló cuando este grupo de investigación aplicó sensores de nano tecnología en la mezcla. “Nos dimos cuenta que estábamos construyendo un órgano nosotros mismos, no estamos limitados a la biología y pudimos introducir sensores eléctricos y ópticos al tejido. Estamos construyendo un organismo biótico en un chip", sostuvo Nahmias.

Agregar sensores de nano tecnología al tejido vivo permitió que el grupo identificara un nuevo mecanismo de la toxicidad del acetaminofén, un calmante para el dolor.

“Pudimos detectar cambios rápidos y pequeños en la respiración celular, gracias a que introdujimos sensores dentro del tejido de la célula”, expresó. Los investigadores descubrieron que el acetaminofén bloqueaba el proceso de la respiración celular con una rapidez asombrosa. El acetaminofén se transformaba en el proceso en una toxina llamada NAPQI (N-acetyl-p-benzoquinone imine), justo antes de dañar a la célula.

Mientras que un sistema vivo puede desactivar la toxina, el daño puede ocurrir solo cuando se presentan grandes cantidades de la toxina o en caso de una enfermedad que comprometa las funciones vitales.

El estudio actual explicó que la acetaminofén puede detener la respiración celular en cuestión de minutos, incluso en ausencia de la toxina NAPQI, explicando gran parte de los efectos secundarios de las drogas

Los resultados marcaron el primer descubrimiento de un nuevo mecanismo de la toxina, usando la nueva tecnología del chip y sugiriendo el desarrollo de modelos alternativos al testeo con animales.

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