Itongadol/AJN.- Este miércoles será la Cena Anual de la AMIA, que en esta oportunidad “está dedicada al 120º aniversario y va a ser, si se quiere, un momento cúlmine de los festejos”, en el marco de “una importantísima serie de conmemoraciones” que se vienen desarrollando, que incluyen las dos décadas del terrible atentado que asesinó a 85 personas e hirió a centenares el 18 de julio de 1994, anticipó su director ejecutivo, Daniel Pomerantz (foto), a la Agencia Judía de Noticias (AJN).
La señera entidad “es una organización madura, plena de proyectos y actividades, con fuente de financiamiento propia”, resumió.
“Tenemos conversaciones con los Estados nacional, provincial y municipal cuando hay iniciativas del sector público que son concurrentes con la misión institucional, y también puntos de encuentro con muchas organizaciones civiles”, pero la entidad “mantiene su independencia”, destacó el funcionario.
P- ¿Dónde encuentra a la AMIA este 120º aniversario?
DP- Es una organización madura, plena de programas, proyectos, actividades, que viene desarrollando una agenda vinculada con buscar nuevas alternativas y nuevas formas de abordar las temáticas comunitarias con un despliegue muy importante. La AMIA es una organización que tiene su campo de trabajo en los programas sociales que, si se quiere, le dieron origen a la institución en 1894, cuando comenzó su actividad, vinculada con la administración de los cementerios, con nuestro servicio de empleo, con la tarea en el interior del país, con el área cultural y con la educación. El 120º aniversario nos toma en un momento de estabilidad de pensamiento, alrededor del que entendemos las mejores formas de desarrollar acciones en pos de la comunidad judía y de la sociedad argentina toda. También estamos en un contexto económico y social muy peculiar que merece revisión y estar atentos.
P- En este punto, se podría decir que la AMIA tiene una gran experiencia…
DP- Somos una organización que tiene un recorrido que le permite ir asimilando experiencia y madurez, y al mismo tiempo, generar condiciones de un pensamiento a largo plazo. Es decir, es una organización con trayectoria para atrás que quiere tener trayectoria para adelante; entonces, esto genera también una mirada desde la experiencia.
P- ¿Este crecimiento siempre fue ascendente o en algún momento se vio interrumpido?
DP- Depende de cómo uno lo considera. Si uno toma los espacios cortos de tiempo, posiblemente haya expansiones y contracciones. Pero cuando uno evalúa el largo plazo se nota que la AMIA participó en gran parte de las organizaciones centrales y tuvo una línea de desarrollo permanente. Fue una de las primeras instituciones de la sociedad argentina que profesionalizó su área social. Tuvimos muchos campos a la vanguardia en la comunidad judía.
P- ¿Cómo es la relación de la AMIA actualmente con los diferentes gobiernos?
DP- La AMIA tiene una tarea vinculada con la gente. Es decir que sus programas tienen dos públicos beneficiarios: uno es las instituciones comunitarias y el otro son las personas individuales. Tenemos conversaciones con los Estados nacional, provincial y municipal cuando hay iniciativas del sector público que son concurrentes con la misión institucional. Evidentemente también tenemos puntos de encuentro con muchas organizaciones civiles del país. Gracias a su fuente de financiamiento propia, la AMIA mantiene su independencia.
P- ¿Considera que prestigia a la AMIA ese trabajo compartido?
DP- Sí, la AMIA es una organización que tiene condiciones muy diferenciales: es una organización muy formalista, tiene manual de procedimientos. Además, tiene condicionantes de transparencia que es un imperativo ético, e intentamos tener los más altos estándares.
P- En el marco del 120º aniversario y en cara a la cena anual de la AMIA, ¿qué es lo que lo llena de satisfacción?
DP- Cuando uno cumple un año tiene la vertiginosidad de haber llegado. Cuando uno cumple diez años tiene la serenidad de tener una trayectoria. Cuando una organización cumple 120 años y la consecuencia es una cadena de generaciones que fueron tomando decisiones, en la que uno es parte, se da la responsabilidad de tener una continuidad en la tarea, pero al mismo tiempo, la solidez de contar con una trayectoria. Que seamos una de las pocas instituciones con esta antigüedad nos da la posibilidad de tener un mesurado momento de festejo y de conmemoración.
P- ¿Qué ocurrirá este año en la cena anual de la AMIA?
DP- Está dedicada al 120º aniversario. Va a ser, si se quiere, un momento cúlmine de los festejos. La AMIA viene desarrollando una importantísima serie de conmemoraciones. Este año tuvimos el 20º aniversario del atentado y los 120 años de la AMIA; entonces, estuvimos con una nutridísima agenda.
P- ¿Cuál es el mensaje a la comunidad judeoargentina en este 120º aniversario?
DP- La AMIA es una organización que existe porque hay una comunidad judía, la cual requiere mecanismos e iniciativas que propendan a su desarrollo en continuidad y a su bienestar. Nos proponemos ser un factor central en lo que tiene que ver con generar bienestar a la comunidad judía, a sus familias y a sus instituciones, y ése es el desafío.
P- A 20 años del atentado a la AMIA, ¿cuál es tu reflexión?
DP- Me genera una doble sensación. Por una parte, el compromiso moral de recordar a las víctimas, de homenajearlas, de honrarlas… Víctimas en el sentido amplio: los que fallecieron, todas sus familias, aquellos que sobrevivieron, aquellos que debían estar y no estaban… Pero por otra parte, una terrible desilusión por la inexistencia de personas identificadas responsables y comparecientes en la Justicia de nuestro país. Es una desazón muy grande el no ver condenas a aquellos que produjeron ese horror, a aquellos que lo pensaron, lo diseñaron, lo perpetraron… El 18 de julio es un momento muy movilizador para todos los que estamos vinculados con la AMIA. El Lúaj (calendario judío) pasó a tener una fecha adicional hace 20 años, que quedará para siempre…
P- ¿Siente que esto se pudo transmitir a las nuevas generaciones?
DP- De alguna manera sí y esto está claro porque los alumnos tienen sus clases, sus momentos… Los docentes participan de este ejercicio de la memoria en un sentido, y los directores, las escuelas en general, las comisiones directivas en otro. Es un hecho que cruza a toda la comunidad y a sus integrantes. Es bastante generar una movilización y de repente tomar comprensión de la cantidad de tiempo que ha sucedido. Por ejemplo, el 60 por ciento de los que pasan diariamente por la estación Pasteur del Subte B no tienen un registro mental de lo que fue el atentado al edificio de la AMIA. Es uno de los elementos que estremecen, y también es un desafío extenuante. Pero sigue siendo un hecho que está presente en el espíritu y en la acción no solamente de la AMIA, sino en la comunidad y en la sociedad general. Sin embargo, la inexistencia de condenados genera mucha desazón.

