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Itongadol/AJN.- Hay un enfoque general, casi obsesivo, sobre cómo lograr una solución al conflicto palestino-israelí. Pero de alguna manera, en todas las conversaciones, los medios para lograrlo son usualmente confundidos con el resultado final. Éste es, sin dudas, la paz y la seguridad para Israel, los palestinos y los pueblos de la región. Pero en medio de los intentos por avanzar hacia la paz y la seguridad, Hamas sigue siendo el mayor obstáculo para cualquier solución – a pesar del hecho de que casi todos los acuerdos alcanzados entre Israel y sus vecinos han requerido que el grupo terrorista se desarme.
Por más de 50 días este verano, los centros de población israelí fueron aterrorizados por cohetes, morteros, infiltración a Israel por el mar e intentos por parte de Hamás y otras facciones terroristas de asesinar y secuestrar a israelíes a través del uso de túneles. Estos últimos también fueron utilizados para el contrabando de cohetes, otras armas y material utilizado para fabricar armamento y sitios de lanzamiento de cohetes. Eran un componente crucial de la capacidad militar de Hamas.
Este último conflicto demuestra una vez más que Hamas no es un actor político o interlocutor legítimo. El grupo ha alcanzado su potencia y control a través del cañón de un arma de fuego o de detrás de una plataforma de lanzamiento de cohetes. Hamas busca alcanzar sus objetivos largamente declarados de destruir al Estado de Israel y llevar a cabo el genocidio del pueblo judío a través de una jihad violenta y al difundir miedo, no sólo entre los israelíes, sino también entre los palestinos, a los que ve como meras herramientas de su estrategia sangrienta.
Durante el conflicto de este verano, Hamas utilizó a la población civil de Gaza como escudos humanos. El grupo también ejecutó a decenas de personas descriptas como "colaboradores", de los cuales ninguno tenía alguna relación con Israel, como táctica de intimidación contra los potenciales disidentes. Las tácticas de Hamas son una reminiscencia de los grupos radicales de Siria e Irak, como el Estado Islámico y el Frente Nusra.
Por tanto, debería ser totalmente obvio que, a menos que Hamas se desarme y se les quiten sus únicas herramientas de control, no puede haber paz y seguridad. Cualquier discusión sobre la apertura de los puntos de entrada a Gaza, el aumento de acceso al mar para los habitantes del enclave, o cualquier paso necesario para la revitalización de la Franja y sus habitantes, no pueden tener lugar mientras esté ocupada y aterrorizada por Hamas.
El desarme de Hamas no es una nueva idea lanzada durante la Operación Margen Protector. El grupo es considerado oficialmente una organización terrorista por muchos países de todo el mundo, incluyendo Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, Japón y Egipto. Históricamente, la desmilitarización de Hamas y otras organizaciones terroristas palestinas ha sido una parte clave de los diversos acuerdos y entendimientos entre Israel y los palestinos.
*Avigdor Lieberman es el ministro de Relaciones Exteriores de Israel

