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AMIA/Atentado. Opinión Rab. Tzvi Grünblatt: El Memorándum de Entendimiento con Irán y su parangón con Purim

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Itongadol/AJN (Por Rab. Tzvi Grünblatt*).- En estos momentos que está viviendo la comunidad judía, estamos en la semana de Purim, que muestra que hubo un primer ministro, Hamán, que llevó 10.000 monedas de oro para que el rey Ajashverosh sellase un decreto que terminase con el “problema judío” porque muchas veces estamos en el camino de cosas más importantes para el interés nacional, pero eso no quería decir que estuviese bien, y como no era correcto, terminó cayéndose.
Y Purim nos mostró que el poderoso rey de 127 naciones, justamente en el imperio persa -¡qué casualidad!-, en un día “se dio vuelta”.
Una noche, el rey no podía dormir porque se dio cuenta de que había cosas que “no le cerraban”: vio demasiadas traiciones en su corte, pensó que por ahí se había portado mal con alguien y mando a traer el Libro de las Crónicas de la Historia.
Se las empezaron a leer y escuchó cómo el judío Mordejái le había salvado la vida y nunca había sido correspondido como merecía; es ahí cuando empezó el milagro de Purim y el destino se dio vuelta: el mismo rey tomó conciencia de que los traidores estaban en su propia corte y mandó a sacar un edicto para que los iehudim (judíos) pudieran defenderse de sus enemigos, y el cargo que tenía Hamán lo pasó a ocupar Mordejái.
Los iehudim ya tenemos experiencia acerca de que, a lo largo de la historia, el que maneja el tablero es El de Arriba, y como dijo el rey David en Tehilim (Salmos): “Ioshev bashamaim itzjak”, El que está sentado Arriba, en el Cielo, Se ríe.
Y encontramos la secuencia de los hechos: la reina Ester, que nadie sabía que era judía debido a que Mordejái había ordenado que ello se mantuviera en secreto porque por algún motivo ocurría y seguramente sería para ayudar a su pueblo, y Mordejái, que tenía mucha influencia política, lo primero que hicieron fue llamar a los judíos a recordar que hay un D’s y a poner su fe y su fuerza en El que realmente maneja los destinos de la historia.
¿Quién podía pensar que, de un día para el otro, todo se daría vuelta de esta manera mientras veíamos cómo la Argentina se presentaba ante las Naciones Unidas contra Irán?
¿Quién podía pensar que, de repente, la Argentina estaría tan cerca del país al que no le tiembla la boca para decir abiertamente que quiere eliminar Israel y que niega el Holocausto?
Esto nos muestra que no son los políticos quienes manejan nuestro destino, sino que ello depende de cosas más elevadas, de nuestra vida espiritual.
Por ello Mordejái y Ester llamaron al pueblo a la reflexión, reunieron a 24.000 niños judíos y estudiaron Torá con ellos.
Dicen que las voces de esos niños llegaron al Cielo y anularon el decreto de Hamán; recién después Mordejái mandó a hacer diplomacia y Ester estuvo al frente de la estrategia para despertar los celos de Ajashverosh contra Hamán, quien terminó juzgado, pese a su poderío absoluto.
Éste es el mensaje de Purim: tenemos fe y confianza, conectémonos con Quien debemos hacerlo.
Festejaremos Purim el sábado a la noche y el domingo y hay que volver a leer Meguilat Ester (el pergamino donde se relata esta historia).

* Director general de Jabad Lubavitch Argentina.

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