Sofía Guterman, madre de Andrea, una de las 85 víctimas del atentado a la AMIA, aseguró en diálogo con la Agencia Judía de Noticias (AJN) que “doy fe de que la mayor parte de los familiares está en una pésima situación económica; muchos -generalmente, jóvenes- han fallecido porque la pena destroza, otros tienen enfermedades y necesitan mucha medicación, y hay heridos que quedaron en muy mal estado, no pudieron volver a trabajar y necesitan remedios y una vida digna”. Su experiencia, como la de sus pares, “es vivir permanentemente con una mutilación que a nadie le interesa”, aseguró, contundente, la familiar, quien también se refirió a las causas por el ataque terrorista, la demorada ley resarcitoria, la presencia de Vahidi en Bolivia y “el silencio de nuestro gobierno” ante su no detención.
Sofía Guterman, madre de Andrea, una de las 85 víctimas del atentado a la AMIA, destacó en diálogo con la Agencia Judía de Noticias (AJN) que “hay muchos familiares -generalmente, jóvenes- que han fallecido porque la pena destroza y no es fácil vivir con este dolor, otros tienen enfermedades -algunas superadas y otras no-, que necesitan mucha medicación, y hay heridos que quedaron en muy mal estado, no pudieron volver a trabajar y necesitan remedios y una vida digna”.
“Es mucho lo que una ha pasado y sigue pasando porque es como que la bomba sigue detonando en las casas, porque esa presencia ahora es ausencia definitiva y duele muchísimo”, describió.
Su experiencia, como la de sus pares, “es vivir permanentemente con una mutilación que a nadie le interesa”, aseguró, contundente, la familiar.
Guterman recordó que “el año pasado, la esposa del fallecido encargado del edificio que está frente a la AMIA (Ramón Díaz) sacó una carta de lectores pidiendo por favor (ayuda) porque su hijo tiene afectada la córnea porque recibió la onda expansiva de la bomba y le estaban por rematar su vivienda, y al final se la remataron”.
“Detrás de la ‘causa AMIA’, que es la presentación ante la gente, hay un trasfondo que es la vida y la historia de cada familiar, que cada vez se complica porque los años van pasando y nos vamos poniendo grandes, y cada uno va subsistiendo con sus necesidades y miedos”, explicó.
“Hay familiares que estamos solos”, admitió quien perdió a su única hija el 18 de julio de 1994, en el atentado acaecido dos años después del perpetrado contra la Embajada de Israel en la Argentina, que dejó una veintena de muertos y centenares de heridos el 17 de marzo de 1992.
Además, la mamá de Andrea subrayó que “pocos se dedican a los heridos, y los hay de gravedad, algunos de los cuales pudieron verse en el juicio oral y público”.
Sofía contó que “estuve cerca de muchísimos familiares y me dolió cuando me enteré de que la tía del boliviano Erwin García (Tenorio), que está sepultado en el Gran Buenos Aires, le pinta con esmalte de uñas sobre la tumba: ‘Víctima del atentado a la AMIA’”.
“Son historias que tocan mucho, sobre todo a los que estamos sensibilizados por haber padecido la misma tragedia”, añadió.
Por otra parte, Guterman contó que “hace 6 años que salió el anteproyecto de ley” de resarcimiento a los familiares directos de víctimas fatales y a los heridos graves y gravísimos, que “luego se convirtió en proyecto y algunos familiares hemos ido por los pasillos del Congreso durante muchos años”, sin mayor suerte.
“El Senado dio su media sanción para que fuéramos indemnizados, pero luego (la propuesta) durmió dos años en las comisiones de la Cámara de Diputados, donde no se ponían de acuerdo” sobre el monto y la forma de pago, entre otras cosas.
La mamá de Andrea relató que los legisladores “siempre comenzaban a tratarlo en marzo, se ‘pinchaba’ en noviembre y había que comenzar todo de nuevo al año siguiente”.
“Esta vez las comisiones firmaron, aunque sea en desacuerdo, y falta que sea tratado en (el pleno de) Diputados, y de ahí tendrá que pasar nuevamente al Senado para ser convertido en ley”, anticipó.
“Esperamos que esta vez se haga algo porque todos los años es la misma promesa sin final y la verdad que los familiares estamos muy desilusionados; algunos están esperando la suma que sea para aliviar su condición, y las hay muy graves”, ya que “doy fe de que la mayor parte está en una pésima situación económica y se les viene la vejez”.
En este sentido, Guterman señaló que “hay periodistas que han criticado a los familiares, diciendo que quienes reciban la indemnización ‘venderán’ a sus muertos y se olvidarán de la justicia, y no es así: el resarcimiento es una forma de justicia y un derecho que nos cabe, pero como todas las cosas relacionadas con la ‘causa AMIA’, va montada en tortuga”.
En otro orden de cosas, la mamá de Andrea afirmó, a modo de balance que “a 17 años del atentado, lamentablemente llegamos a lo mismo que en cada aniversario: tener que hacer un ejercicio de memoria, pero exigiendo justicia, que ya debería ser un tema solucionado”.
“Por más que se haya investigado y, en cierta forma, esclarecido la autoría ideológica del atentado, tenemos cero culpables condenados y estamos como al principio”, resumió.
“Si bien el fiscal (Alberto) Nisman tiene esclarecido cuáles son los nombres de los iraníes sindicados como ideólogos del atentado e Interpol tiene el ‘alerta roja’ para detenerlos, llama muchísimo la atención que éstos salen y vuelven tranquilos a Irán y se mueven a sus anchas por distintos lugares, cobijándose en sus fueros, con una inmunidad que es sinónimo de impunidad”, reflexionó la familiar, en alusión -por ejemplo- a la reciente visita a Bolivia del ministro de Defensa iraní, Ahmad Vahidi, uno de los acusados con pedido internacional de captura por el ataque terrorista.
“Fue impactante que Bolivia haya recibido con honores, especialmente invitado para la inauguración nada más y nada menos que de una escuela, a quien está sindicado como ideólogo del ataque que les costó la vida a bolivianos que trabajaban en la remodelación de la AMIA”, resaltó Guterman, para quien “esto habla de la poca solidaridad y colaboración de su gobierno y de los pocos lazos fraternales entre países hermanos”.
La mamá de Andrea aclaró que “a esta altura de mi vida no me trago la versión de que no sabían que se lo buscaba a Vahidi, y no olvidemos que se lo invitó a retirarse de Bolivia cuando ya había cumplido su misión”.
Guterman también criticó “el silencio de nuestro gobierno” ante la no detención del iraní en Bolivia.
“Si tiene la deferencia de exigir todos los años ante la ONU que Irán entregue a su gente, creo que tiene que tomar medidas mucho más severas” con la administración de Evo Morales.
La familiar también se refirió al pedido de Nisman de detención de Carlos Telleldín y de clausura parcial de la investigación en su contra, para que vuelva a ser juzgado por su eventual responsabilidad en el atentado.
“Cuando terminó el juicio oral y Telleldín fue absuelto, su situación no quedó clara porque estuvo relacionado con la Trafic usada como coche-bomba desde un primer momento”, recordó.
Y respecto de la causa por irregularidades en la investigación del ataque terrorista, “creo que se tomaron medidas muy buenas, pero llama la atención por qué el juicio por encubrimiento toma tanto tiempo, ya que se van diluyendo pruebas y verdades”.
“No puedo entender que el gobierno apoye las marchas y actos de un personaje que no deberían estar en la política argentina porque no hace más que decir barbaridades y ser discriminatorio y antisemita”, en referencia al líder piquetero Luis D’Elia, finalizó la mamá de Andrea Guterman.
CGG
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