El presidente israelí, Shimon Peres, hizo hoy, jueves, una visita sorpresa al kibutz Nahal Oz, para jugar con los niños que viven en esa población cercana a la Franja de Gaza, que es víctima de habituales ataques misilísticos.
El Premio Nobel de la Paz debía estar en el kibutz ayer, miércoles, pero su presencia fue cancelada por el Ejército por razones de seguridad.
Así que no quiso decepcionar a sus pobladores antes de Pésaj y se dedicó a acunar bebés, permitir que niños pequeños se colgaran de su rodilla y charlar con chicos que le contaban cómo es vivir constantemente bajo amenaza.
Algunos de ellos habían bajado de un autobús escolar minutos antes de que fuera alcanzado por un misil antitanque la semana pasada.
El 8 de abril, el kibutz fue bombardeado por cohetes que causaron daños, pero afortunadamente nadie resultó herido.
Peres también habló con los miembros adultos del kibutz, que le describieron sus preocupaciones y experiencias cotidianas.
Nahal Oz tiene la tradición de plantar un árbol en cada enorme agujero en la tierra que deja un misil, a modo de desafío a quienes intentan aniquilar a los habitantes del kibutz.
El titular del Consejo Regional Shaar HaNegev, Alón Shuster, le explicó al Presidente que a pesar de la difícil situación y de la necesidad de tener nervios de acero, el secreto es la fuerza combinada de la gente de la región, su unidad y determinación para continuar construyendo una comunidad vibrante.
Peres se comprometió a hacer todo lo posible para alentar a que más personas se establezcan en Nahal Oz y para acercar más recursos e inversionistas a fin de permitir el avance de los proyectos del kibutz y la construcción de una infraestructura más amplia y sofisticada.
Nahal Oz, fundado hace sesenta años como el primer asentamiento de Nahal en Israel, siempre fue blanco de ataques.
Por ejemplo, uno de sus miembros, Roi Rutenberg, fue asesinado en abril de 1956, por soldados egipcios que atacaron el kibutz.
El entonces jefe de Estado Mayor, Moshé Dayan, asistió al funeral y pronunció un panegírico movilizador.
Peres, que era un gran amigo de Dayan, recordó este evento y lamentó que, a pesar del paso de los años, el kibutz continúe en el ojo de la tormenta.
“Nahal Oz es el Tel Jai del Sur”, declaró el Premio Nobel de la Paz, en referencia a la histórica fortaleza judía del norte de Israel que, en marzo de 1920, opuso dura resistencia a sus atacantes árabes, antes de que sus últimos ocho defensores, liderados por Iosef Trumpeldor, fueran asesinados.
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