El presidente chileno, Sebastián Piñera, llega mañana, jueves, a Oriente Medio y se convertirá en el primer jefe de estado de su país que visite Israel y el recién reconocido por Santiago como "independiente y soberano" estado de Palestina.
Piñera aterrizará mañana por la tarde en Tel Aviv después de haber visitado Italia y El Vaticano, en el marco de una gira por varios países que le llevará también a Jordania y España.
Sus estancias en Israel y en el territorio palestino de Cisjordania, bajo ocupación israelí, tienen un marcado acento diplomático y económico, acompañado con la firma de acuerdos y el objetivo de reforzar los lazos bilaterales tanto con israelíes como palestinos.
La directora del Departamento de América Latina del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, Dorit Shavit, concede gran importancia a la visita por tratarse "de la primera de un presidente de Chile a Israel desde la creación del Estado (en 1948)".
El mandatario chileno tiene previsto firmar dos acuerdos, uno en materia de cooperación y destinado a trabajar de forma conjunta en terceros países, y otro para el intercambio de proyectos culturales.
Israel y Chile ya cooperan en otras áreas y comparten el haber sido reconocidos el año pasado como integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Entre los objetivos fijados en la agenda de trabajo figuran el de "ampliar el volumen del comercio" y "tal vez iniciar las negociaciones destinadas a la firma de un acuerdo de libre comercio con Chile", apostilló Shavit.
Los últimos acontecimientos regionales ocuparán buena parte de la agenda política, en la que Israel desea destacar "los esfuerzos enormes de Irán para penetrar en América Latina".
Piñera tiene previsto reunirse a su llegada a Israel con personalidades del mundo científico y académico, y visitar centros tecnológicos punteros en este país.
El viernes la comitiva presidencial se desplazará a Jerusalén, donde visitará puntos de interés turístico y religioso como el Santo Sepulcro, el Muro de los Lamentos o el Monte de los Olivos.
El sábado dedicará la jornada a Palestina, un territorio que el Gobierno chileno reconoció a principios de año como Estado "libre, independiente y soberano".
En la ciudad cisjordana de Ramala sostendrá una reunión con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, con quien además firmará un acuerdo marco.
El presidente chileno visitará una escuela de Naciones Unidas en el campo de refugiados palestinos de Aida, en el distrito cisjordano de Belén, donde tendrá ocasión de conocer de primera mano el muro de separación israelí que divide el territorio palestino.
En la ciudad de Belén visitará la Gruta de la Natividad y la Iglesia de Santa Catalina, donde se concelebrará una misa por el patriarca latino y el sacerdote franciscano chileno Sergio Olmedo.
Mohamed Odeh, responsable para Iberoamérica en el Departamento Relaciones Internacionales del partido nacionalista palestino Al-Fatah, que encabeza el propio Abás, considera los lazos diplomáticos chileno-palestinos "muy fluidos".
"Hemos hecho un esfuerzo enorme para obtener el reconocimiento de los países de latinoamericanos al estado palestino soberano e independiente en base a las fronteras de 1967, y esperamos que las relaciones se estrechen con su materialización", refirió.
El responsable de Al-Fatah destacó que Chile se convirtió en el segundo país, después de Brasil, en otorgar el estatus de embajador del estado palestino en Santiago al representante de la OLP.
De la visita, destaca la firma del acuerdo marco para la cooperación en asuntos como la sanidad, educación o intercambio de experiencias en el campo de la mujer, juventud, o turismo.
En Chile reside la comunidad palestina más importante de Latinoamérica, con unos 300.000 miembros.
"Queremos que los chilenos de origen palestino puedan venir a visitarnos", confió Odeh.
El domingo Piñera cerrará su visita a Israel con una reunión bilateral con el presidente, Simón Peres; un encuentro con la jefa del partido opositor Kadima, Tzipi Livni, y una entrevista con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

