El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, condenó hoy los hechos de violencia en respuesta a las protestas en Bahrein, Libia y Yemen e hizo un llamado a la contención del gobierno para evitar los disturbios que se produjeron durante el levantamiento en Egipto.
La crisis que afecta a esta región amenaza a los intereses de Estados Unidos y plantea un desafío a la seguridad diplomática de la administración de Obama.
"Estoy profundamente preocupado por las denuncias de violencia en Bahrein, Libia y Yemen. Estados Unidos condena el uso de violencia por parte de los gobiernos contra manifestantes pacíficos", expresó el mandatario estadounidense.
"Estados Unidos insta a los gobiernos de Bahrein, Libia y Yemen a mostrar moderación al responder a las protestas pacíficas y que respeten los derechos de los pueblos", resaltó.
La declaración del presidente fue transmitida por el secretario de prensa de la Casa Blanca Jay Carney a los periodistas que viajaban con el presidente de Air Force One desde California hasta Oregón.
Los gobiernos autocráticos de Oriente Medio, incluidos algunos aliados de Estados Unidos, se enfrentan a levantamientos populares después de que manifestantes en Túnez y Egipto lograran la expulsión de sus gobernantes.
En Bahrein, los soldados abrieron fuego contra miles de manifestantes desafiando una prohibición gubernamental.
La pequeña nación es un aliado fundamental ya que es el puerto de origen de la 5 ª Flota de la Marina de Estados Unidos. Por eso, el Pentágono hace esfuerzos para evitar la influencia militar iraní.
En Libia, los manifestantes se enfrentaron con personal de seguridad después de un funeral realizado para sepultar a los 15 manifestantes muertos a tiros.
En tanto que en Yemen, los manifestantes de la oposición se enfrentaron con partidarios del gobierno y la policía antimotines, que disparó gases lacrimógenos y munición real.
El líder de Yemen es un aliado clave de Estados Unidos en la lucha contra los terroristas de Al-Qaeda.
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