Miles de manifestantes coparon hoy, miércoles, la central plaza Pearl de Manama, la capital de Bahréin, tras la muerte ayer, martes, de dos opositores que reclamaban amplias reformas políticas por parte del régimen imperante en esa isla del Golfo Pérsico, una aliada estratégica de los Estados Unidos, donde se asienta la 5ª Flota de su Marina.
Las fuerzas de seguridad abandonaron el lugar, después de los enfrentamientos de la víspera, al parecer para aliviar las tensiones, que ayer también dejaron decenas de heridos.
Miles de personas pasaron la noche en campamentos improvisados en la plaza, de cara al tercer día consecutivo de protestas contra la monarquía sunita que controla el país hace más de 200 años y en reclamo de más libertades y más oportunidades de trabajo en el gobierno para la mayoría chiíta del país, así como mejores viviendas y la liberación de presos políticos.
Los chiítas representan el 70 por ciento de los 500.000 ciudadanos de Bahréin, pero desde hace tiempo padecen una sistemática discriminación.
En tanto, durante la procesión fúnebre tras la muerte, ayer, de Fadhel al-Matrook, los deudos exigieron la dimisión inmediata del primer ministro bahreiní, el jeque Khalifa bin Salman Al Khalifa.
El año pasado hubo una ola de arrestos contra activistas chiítas, la cual desató disturbios y marchas de protesta.
El 24 de febrero habrá una audiencia por la detención de 25 de ellos, la cual podría generar nuevas manifestaciones.
Por su parte, el sultán Qaboos Bin Said, de Omán, anunció hoy, miércoles, un aumento del salario mínimo de los trabajadores del sector privado de entre 140 y 200 riales (365 y 520 dólares), a fin de evitar que la revueltas populares lleguen a ese emirato.
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