Los incidentes antisemitas en todo el mundo se redujeron ligeramente en 2010 respecto al año anterior, sin embargo continúan superando notablemente los casos registrados en la década de 1990, según se desprende de un informe de la Agencia judía para Israel, una institución semigubernamental.
El año 2009 batió un récord en ataques antisemitas tras la ofensiva de Israel en la Franja de Gaza, informó Efe.
El informe apreció que en 2010 aumentaron los intentos de deslegitimar a Israel y de negar el derecho de existencia del Estado Judío.
"La zona gris en el límite entre la crítica legítima a Israel, y la deslegitimación y demonización de Israel se está convirtiendo en una amenaza estratégica, no sólo para Israel, sino para las comunidades judías y los judíos en todo el mundo", señala el documento.
Asimismo, el texto considera que las comunidades musulmanas continúan representando un peligro real para las judías. A diario se producen ataques físicos contra judíos, o instituciones judías, en especial en Europa occidental.
En este sentido, el informe señala a Francia como país en el que los judíos están expuestos al mayor peligro, aunque el colectivo también está amenazado en otros países de la región, como Holanda y Bélgica.
Otro fenómeno que destaca el documento es que en 2010 se produjo el llamado "libelo de sangre", que data de tiempos medievales, y en Rusia de comienzos del siglo XX y que acusa a los judíos de beber la sangre de cristianos. El texto afirma que el libelo ahora ha sido adaptado a la era moderna y es utilizado contra Israel más que contra los judíos.
De acuerdo con el informe, esto comenzó en 2009, cuando un diario sueco acusó a Israel de extirpar órganos de palestinos.
Las críticas, de un modo u otro, se han extendido desde entonces a Ucrania, Argelia, Haití y en diciembre incluso llegaron a Kosovo y las Maldivas, donde una delegación médica israelí se vio confrontada con manifestaciones y acusaciones de que llegaron a robar órganos.
Por otro lado, el informe acusa a Irán de ser foco de instigaciones antisemitas, lo cual interpreta como una herramienta estratégica del régimen en Teherán contra Israel.
El ministro de Asuntos de la Diáspora, Yuli Edelstein, se refirió durante una rueda de prensa con motivo de la publicación del informe, a Internet como amenaza desde que foros sociales como Twitter o Facebook permiten a antisemitas que empleen alias para difundir ataques.

