A medida que se acerca la fecha de las conversaciones directas entre Israel y los palestinos en Washington aumentan las tensiones dentro del partido Likud. El viceprimer ministro, Silvan Shalom, exigió que el primer ministro Benjamin Netanyahu convoque un debate urgente sobre las negociaciones.
Netanyahu, por su parte, subrayó que la postura del gobierno sobre la congelación de la construcción de asentamientos no había cambiado y que Israel continuará la construcción en la Ribera Occidental, cuando termine la moratoria.
Luego de una reunión con su gabinete, Netanyahu dijo: "Insistimos en que las conversaciones se realizarán sin condiciones previas. Nuestro objetivo es avanzar en un acuerdo de paz basado en el reconocimiento de Israel como nación y estado del pueblo judío”.
El funcionario agregó que “también vamos a intentar ponerle fin el conflicto y poner fin a las demandas de Israel en un intento de formar una seguridad real, lo que garantizaría que la situación en Judea y Samaria no se parecerá a lo que sucedió en el Líbano y Gaza"
El primer ministro además expresó su esperanza de que "los dirigentes palestinos se muestren con el mismo nivel de seriedad que nosotros. Si es así, seremos capaces de avanzar en un acuerdo de paz estable”.
Para finalizar Netanyahu admitió que hay “dificultades”, pero aclaró que “cree que los palestinos están dispuestos a establecer la paz para las generaciones futuras o simplemente llegar a una pausa táctica. Espero que su aspiración a la paz se base en el reconocimiento, la seguridad, la estabilidad y el crecimiento económico. Esta es mi meta, y espero que la meta de los palestinos también".
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