Irán comenzó este sábado a cargar combustible en su primera planta de energía nuclear, Bushehr, un poderoso símbolo de su creciente influencia regional y de su rechazo a las sanciones internacionales diseñadas para evitar que desarrolle una bomba atómica.
"Pese a todas las presiones, sanciones y limitaciones impuestas por naciones de Occidente, ahora estamos siendo testigos de la puesta en marcha del mayor símbolo de las actividades nucleares pacíficas de Irán", afirmó el jefe nuclear iraní, Ali Akbar Salehi, en una conferencia de prensa.
El Ministerio israelí de Asuntos Exteriores, Yossi Levy, respondió horas después: "Es totalmente inaceptable que un país que viola tan descaradamente [los tratados internacionales] disfrute de los beneficios de emplear energía nuclear".
"La comunidad internacional debería incrementar su presión para forzar a Irán a acatar las decisiones internacionales y cesar sus actividades de enriquecimiento y su construcción de reactores", añadió.
EEUU no lo ve como un riesgo
Los expertos creen que la activación de la planta no llevará a Irán más cerca de armar una bomba nuclear, ya que Rusia suministrará el uranio enriquecido para el reactor y se llevaría el combustible gastado que podría ser utilizado en obtener plutonio para armas.
Estados Unidos criticó a Moscú el año por seguir adelante con el proyecto de Bushehr, dada la persistente negativa de iraní a detener su programa nuclear. Sin embargo, el portavoz del Departamento de Estado estadounidense Darby Holladay dijo este sábado que Washington no considera el reactor de como un riesgo de proliferación, en parte debido a la participación rusa para proveer el combustible y luego llevarlo de vuelta una vez usado.
"El apoyo de Rusia a Bushehr destaca que Irán no necesita una capacidad de enriquecimiento propia si sus intenciones son únicamente pacíficas", declaró Holladay.
La IAEA la revisará
En junio, Rusia apoyó una cuarta ronda de sanciones del Consejo de Seguridad de de Naciones Unidas y llamó a Irán a suspender sus labores de enriquecimiento de uranio, que según las sospechas de algunos países, podría llevar a la república islámica a obtener arsenal atómico.
"La construcción de la planta nuclear en Bushehr es un claro ejemplo de que cualquier país debería tener la oportunidad de acceder al uso pacífico de material atómico, si cumple con la actual legislación internacional y tiene abierta interacción con la IAEA", dijo en una rueda de prensa Sergei Kiriyenko, jefe de la corporación nuclear rusa Rosatom.
La Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA), con sede en Viena, dijo que inspeccionará Bushehr con regularidad.
"La agencia está tomando las medidas de verificación apropiadas en línea con sus procedimientos de salvaguardas establecidos", dijo el portavoz Ayhan Evrensel. elmundo.es

