Durante poco más de una semana al año, el mundo judío se traslada al entorno sombreado de la sucá. Aquí hay nueve razones por las que querrás acercar una silla y sentarte.
1. El clima es ideal (rezamos para que así sea)
Resulta irónico, dado que el Talmud enseña que Sucot suele coincidir con momentos en los que hace demasiado calor para estar al aire libre. Sin embargo, en gran parte del mundo, el calor del verano ya ha cedido, el frío invernal aún no ha llegado y el inicio del otoño es el momento perfecto (esperamos y rezamos) para disfrutar de un descanso casi al aire libre.
2. Es un abrazo de D’s
La mayoría de las mitzvot (preceptos) se cumplen utilizando solo una parte del cuerpo, como las manos o la boca. Pero al entrar en la sucá, no eres tú quien sostiene la mitzvá, sino que ella te sostiene a ti. Por eso se dice que la sucá es un abrazo de D’s. Así que, déjate envolver por ese abrazo.
3. Relajarse nunca había sido tan productivo
Cenar en la sucá es una mitzvá. También lo es tomar el té, estudiar la Torá, contarles un cuento a tus hijos, jugar a un juego de mesa y prácticamente cualquier otra actividad (aunque la bendición especial de la sucá solo se recita antes de las comidas). La sucá toma tus actividades cotidianas y las santifica.
4. Hay buena compañía
«Todo Israel es digno de sentarse en una misma sucá», dicen nuestros Sabios. De hecho, la sucá es un lugar magnífico para compartir tiempo con familiares y amigos. Curiosamente, incluso en la sucá más pequeña y acogedora, siempre hay espacio para una silla plegable más.
5. Disfruta de una compañía celestial
Cada noche de la festividad, los siete pastores de Israel —Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, Aarón, José y David, conocidos colectivamente como los Ushpizín— vienen de visita, turnándose para encabezar el grupo. ¿Cómo podrías rechazar una compañía así?
6. Puedes aprovechar para agitar el lulav
¿Por qué conformarse con una mitzvá cuando hay dos disponibles? Si aún no lo has hecho ese día (y no es ni Shabat ni de noche), puedes tomar el lulav y el etrog allí mismo en la sucá, cumpliendo así una mitzvá dentro de otra. ¡Qué buena oferta! ¡Dos por el precio de uno!
7. Hay comida deliciosa
Comemos en la sucá durante toda la festividad de Sucot (y también el día siguiente en la Diáspora). Los dos primeros días disfrutamos de banquetes festivos completos, con kidush sobre vino, jalá (mojada en miel), gefilte fish, pastrón y todas esas fantásticas comidas judías que hacen agua la boca. ¡Qué rico!
8. Llega hasta ti
El Talmud analiza la posibilidad de tener una sucá sobre una carreta o incluso a lomos de un camello. Hoy en día, Jabad opera una flota internacional de camiones equipados con sucás móviles y triciclos con sucá para que cualquier judío, dondequiera que esté, pueda disfrutar de un tiempo en la sucá durante Sucot.
9. Solo ocurre una vez al año
Nuestro tiempo en la sucá dura apenas 7 días (8 días en la Diáspora). Luego bailamos con gran entusiasmo en Simjat Torá; se retira el sejaj (el techo vegetal) y las paredes vuelven al garaje hasta el año siguiente. Así que, ¿qué estás esperando? ¡Visita tu centro Jabad local y pásalo de maravilla en la sucá!

