Inicio ISRAEL Exrehén de Hamás Omer Shem Tov cuestionó el documental NAZA: “Yo también fui un daño colateral”

Exrehén de Hamás Omer Shem Tov cuestionó el documental NAZA: “Yo también fui un daño colateral”

Por Gustavo Beron
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Itongadol/Agencia AJN.- Omer Shem Tov, quien permaneció 505 días secuestrado por Hamas tras ser capturado durante la masacre del 7 de octubre en el festival de música Nova, publicó una columna en The Wall Street Journal en la que cuestionó el enfoque de la película NAZA y reflexionó sobre su propia experiencia como rehén en Gaza en el marco del debate sobre las víctimas civiles durante la guerra.

“Sé lo que significa ser daño colateral. Durante 505 días, eso es lo que fui”, afirmó Shem Tov. “Los pilotos que estaban sobre mí no sabían dónde estaba. Si una bomba israelí me hubiera matado, Hamas habría ganado dos veces: yo habría muerto e Israel habría sido responsable”.

El exrehén explicó que no vio la película, que hasta el momento no fue proyectada en Israel. Sin embargo, a partir de los reportes que conoció sobre la producción, sostuvo que el film se concentra en los civiles palestinos muertos durante la guerra, mientras que la masacre del 7 de octubre y el secuestro de los israelíes permanecen, según su interpretación, “en gran medida fuera de cuadro”.

Shem Tov relató que Hamas lo secuestró durante el festival Nova y lo trasladó a Gaza, donde permaneció 505 días. Según contó, pasó gran parte de su cautiverio en departamentos ubicados en zonas donde se desarrollaban combates.

Además del temor hacia sus captores, el hambre y la posibilidad de no volver a ver a su familia, explicó que también vivió con el miedo de morir durante un ataque israelí.

El exrehén recordó situaciones en las que sus captores anticipaban ataques israelíes y escapaban del lugar, dejándolo atrás pese a saber que era un rehén.

“Hamas sabía dónde estaba y me dejó morir. Israel no sabía dónde estaba, pero sabía dónde estaba la madre de mi captor y llamó para asegurarse de que no fuera asesinada accidentalmente. Allí estaba yo: secuestrado, muerto de hambre y torturado por su hijo, mientras mi ejército intentaba mantener con vida a su madre. Intentaba minimizar el daño colateral”, escribió.

Shem Tov también describió distintas medidas que, según su testimonio, fueron adoptadas por Israel para reducir las víctimas civiles, entre ellas el lanzamiento de panfletos, advertencias mediante mensajes y llamadas telefónicas y órdenes de evacuación.

Al recordar algunos de los ataques durante su cautiverio, relató que uno de los terroristas que se encontraba junto a él reaccionaba con entusiasmo ante las consecuencias de los bombardeos.

“Estaba aterrorizado. El terrorista que estaba a mi lado estaba encantado y decía: ‘Miren lo que hicimos que Israel hiciera. Miren cuánto los lastimamos’”, recordó.

Según Shem Tov, esa experiencia le permitió comprender que para Hamas “la destrucción en sí misma podía ser una victoria”.

“Mientras haya muerte de ambos lados, Hamas puede ganar”, afirmó.

El exrehén reconoció que la muerte de un niño palestino no pierde gravedad por las estadísticas ni por las consideraciones militares. Sin embargo, sostuvo que el debate sobre las víctimas civiles también debería contemplar las medidas adoptadas por Israel para intentar reducirlas.

“Si a Israel le hubiera importado menos el daño colateral, quizás habría regresado a casa antes. Podrían haber muerto menos soldados israelíes. Podrían haber muerto menos rehenes. Pero habrían muerto más palestinos”, escribió.

Shem Tov también se refirió a la recepción de NAZA en el Festival de Cine de Venecia, donde la película recibió el Premio Especial del Jurado. En particular, señaló que los reportes sobre una ovación de más de 24 minutos fueron especialmente difíciles para él.

“Como exrehén, esos minutos se sintieron como una lluvia de cuchillos”, expresó.

El exrehén sostuvo que el sufrimiento de los palestinos en Gaza es real y merece ser mostrado, pero cuestionó que la película, según su interpretación, no incluya los acontecimientos que llevaron al inicio de la guerra.

“El sufrimiento palestino en Gaza es real y merece ser visto. La película ve el sufrimiento en Gaza, pero no lo que llevó la guerra allí: la planificación de Hamas, el asesinato de familias el 7 de octubre, las personas arrastradas de sus hogares y un festival de música”, concluyó.

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