ItonGadol.- Previo a Rosh Hashaná, el vicepresidente de la Escuela Martín Buber, Diego Shalom, mantuvo una entrevista con ItonGadol para reflexionar sobre el trabajo realizado por la institución en el último año y destacó la importante renovación edilicia llevada adelante.
–Estamos a días de Rosh Hashaná y siempre viene bien hacer un análisis de lo realizado y de lo que se va a realizar. ¿Cómo estás terminando el año como un importante directivo de la institución?
-Estamos muy contentos con el año. La escuela está muy fortalecida, sigue trabajando con los valores y con sus principios desde su fundación. Y, ante una sociedad que propone tantos cambios, nosotros nos planteamos algo diferente, que es seguir trabajando con una escuela de excelencia, humanista, con valores fundacionales, valores de solidaridad. Desde la dirección, los docentes y los no docentes, buscamos que cada uno de los chicos desarrolle su mayor potencial. Lógicamente, incorporando los avances tecnológicos… pero siempre sobre la base de ser una escuela humanista y también, en estos tiempos tan complejos, con fuertes lazos y muy comprometida permanentemente con el Estado de Israel. Nosotros somos una escuela sionista desde su fundación y mantenemos, por supuesto, hoy más que nunca al sionismo como pilar de nuestra escuela.
–¿Cómo es el trabajo para aggiornarse a tiempos que son muy vertiginosos?
–Tenemos un equipo compuesto por la Dirección General, a cargo de Erica Herszkowich. Contamos con directores en los tres niveles, tenemos una importante cantidad de coordinadores y asesores externos e internos en materia de educación, y en las distintas áreas de tecnología. Tenemos un departamento que se llama Buber Virtual, que está continuamente trabajando en toda la parte de tecnología, en el desarrollo de programas exclusivos para la escuela. Tenemos un montón de contenido pedagógico desarrollado por ese departamento. Y todo eso, con el gran compromiso de todos y cada uno de los docentes y de cada uno de los no docentes, hace la escuela que somos. Y además me gusta destacar el gran trabajo y el gran compromiso de una Comisión Directiva muy activa.

–¿Qué edades tienen los integrantes de esa Comisión?
–Podemos dividirnos en tres generaciones. La mía, que es la más grande; la intermedia; y después, la incorporación de padres y madres con chicos en el Jardín.
–¿Cuántos alumnos tiene hoy la escuela? ¿Todo lo que se habla respecto a la baja de natalidad se ve reflejado en la matriculación?
–Actualmente contamos con 1300 estudiantes en los tres niveles. En el año 2001 teníamos 650 alumnos, y desde esa época hasta hoy hemos duplicado la cantidad de alumnos, llegamos a 1300. Hace dos o tres años que esa base se sostiene. La baja natalidad todavía no se ve reflejada en el Jardín. No sabemos qué va a pasar en el transcurso de los próximos años en nuestra escuela y en las distintas escuelas.
–¿El número 1300 de matriculación hace una escuela viable?
– Sí, nosotros tenemos el presupuesto totalmente equilibrado, no tenemos ningún inconveniente ni económico ni financiero. Es una escuela viable desde dos puntos de vista, desde el punto de vista económico y operacional, y desde el punto de vista de poder seguir siendo una escuela humanista. Y una escuela en donde cada chico se sienta contenido, en donde cada uno pueda desarrollar su mayor potencial.
Acá los docentes y los no docentes siguen conociendo a cada uno de nuestros estudiantes. Entonces creo que es una conjunción de viabilidad con proyectos de la escuela muy equilibrada.

–¿Cómo se lleva después del 7 de octubre el tema con los alumnos?
–Cuando nosotros decimos que esto es una escuela judía no es porque en las materias se enseña historia judía o hebreo, sino porque se respira una escuela judía. Es una escuela que está atravesada por el judaísmo. Cuando entrás a la escuela, ves la bandera de Israel, por ejemplo. Y, en relación con el 7 de octubre, nosotros trabajamos mucho con los chicos en distintos espacios, para que se puedan expresar, puedan comentar sus inquietudes, sus miedos, sus dificultades ante la sociedad más abierta, ante un ámbito no 100% judío. Trabajamos, conversamos, capacitamos… viene mucha gente de afuera a contarles a los estudiantes distintas experiencias.
–Tienen relación con el Keren Hayesod, KKL, la Agencia Judía o la OSM. ¿Las organizaciones centrales están presentes?
–Continuamente estamos en concordancia con las entidades centrales, con AMIA, con el Vaad Hajinuj, en la escuela se realiza siempre el Congreso Internacional de Educación Judía. El otro día estuvo la Organización Sionista Argentina haciendo una inauguración en la Primaria. Trabajamos conjuntamente con toda la comunidad e inclusive tenemos relación con muchas otras escuelas.
–Cuando explicás que el tema del sionismo y del judaísmo tiene una presencia importante en la institución, y tenemos otras escuelas donde el idioma dejó de ser lo que se enseñaba. ¿Hay papás que después del 7 de octubre están necesitando enraizar y conectar con un judaísmo un poco más presente o crees que es al revés, que hay padres que se escapan de eso?
–Nosotros observamos mucho compromiso de nuestros alumnos, pero también de los padres, con el judaísmo en sus diferentes vertientes. Notamos que hay un interés por acercarse al judaísmo o por tener una vida judía, porque hay muchas maneras de tener una vida judía. Vemos que en nuestra comunidad hay una gran vida judía y un gran compromiso con el judaísmo y con el Estado de Israel.
–¿Después del 7 de octubre los miembros de la comunidad necesitaron sentirse cobijados por el propio judaísmo?
–Es muy difícil para mí poder discernir eso, pero sí en términos generales hay un gran compromiso de toda la comunidad Buber con el sionismo y con el judaísmo.
Nosotros no tuvimos “fuga” después del 7 de octubre. No tuvimos dificultades para llevar adelante las clases. Nosotros nunca tuvimos esa dificultad porque creo que fuimos sinceros y muy abiertos al diálogo con los padres e informamos y evacuamos las inquietudes que en particular puede haber.
–¿Cómo estás viendo la educación judía en general? ¿Tenés la mirada hacia un futuro?
–La educación judía la veo muy bien realmente. Hay distintas escuelas que les brindan a los chicos y a las distintas familias la educación que buscan. Es muy heterogénea la educación judía en la Argentina y creo que cada institución trata de tener su identidad, sus valores y sus formas para poder cobijar a distintos chicos y padres que quieren esa comunidad judía. Y después vamos a tener que trabajar mucho como comunidad hacia el futuro, lógicamente. Porque, evidentemente, vienen tiempos complejos y vamos a ver cómo se va dando en el futuro esta complejidad, sobre todo por la baja natalidad.
–Hace 15 años se hablaba de que las escuelas judías enseñan hebreo, no enseñan inglés, y había padres que no querían. ¿Cómo conviven hoy los idiomas en esta escuela?
–Evidentemente, desde la fundación del colegio hasta hoy se ha modificado la carga horaria. Pero nosotros seguimos enseñando hebreo, seguimos enseñando historia judía, festejamos los jaguim. Yo creo que nuestros chicos se van con una impronta judía con mucha identidad. Que no solo se expresa a través de la enseñanza del hebreo, sino a través de otros canales, pero que igualmente el hebreo sigue presente.
–Siempre que vengo hay sorpresas edilicias…
–Estamos muy felices. Hace tres años inauguramos un pequeño edificio en la calle Virasoro. Después incorporamos un terreno de pulmón de manzana de 2.600 metros cuadrados, que es lindero a la medianera de la Escuela Primaria, y hace un año y medio estamos trabajando fuertemente en el proyecto de remodelación absoluta del edificio de la Primaria.


–Si entrás por Armenia, es la primaria, ¿cómo es el cambio?
–Nosotros hicimos un master plan con la incorporación de los 2.600 metros del nuevo terreno. Ese terreno es lindero a uno de nuestros patios, entonces, cuando tiremos abajo esa pared medianera, quedará toda la Escuela Primaria integrada. Desde hace un año y medio estamos trabajando fuertemente en ese proyecto.
En lo que son esos 2.600 metros, trabajamos en la estructura: poner las bases, armar las escaleras, poner la losa de lo que va a ser una terraza verde… con todo lo que implica desde el punto de vista de la arquitectura y la ingeniería. Paralelamente a eso, en el último verano, remodelamos el 80% del actual edificio de la Primaria. Todas las reformas se basan en el proyecto educativo y queremos hacer más bello el lugar, más agradable, más acogedor para los chicos. También cambiamos por completo el techo del patio. Eso nos da mucha luz natural, acompañado de un acondicionamiento térmico, tanto en el verano para el calor como en el invierno para el frío.
Otra cosa que hicimos muy interesante, además de modificar todas las aulas y poner mobiliario nuevo –que quedó realmente hermoso–, fue inaugurar una biblioteca grande y divina que pueda acoger a los cientos y cientos de libros que tenemos. Colocamos paneles acústicos alrededor de todo el envolvente del patio interior, paneles acústicos en todos los pasillos y en todas las aulas. Reducimos un 30 o 40% el ruido que, lógicamente, hace la vida escolar. Entonces, realmente se vive muchísimo mejor en la escuela. Esperamos que esté todo concluido en 2028.
Nuestros alumnos hoy en día se dividen en grados, pero después se produce la mezcla -reagrupamientos- de todos esos chicos que van a un A, un B, un C, en distintas materias, en distintos proyectos, que requieren de más espacios. Con esta reforma queremos lograr adaptar el espacio a la realidad educativa y pedagógica. Estamos poniendo en valor toda la escuela y, fundamentalmente, adaptándola a nuestro proyecto pedagógico.
–¿Qué significa que la Escuela Buber, casi en forma permanente, tiene crecimientos edilicios? Y me tocó ir al Scholem que inauguró un jardín maternal en un edificio nuevo. Hay un problema en la natalidad, pero por otro lado las escuelas siguen creciendo, ¿es una señal a futuro?
–Es apostar al futuro. Siempre tenemos que apostar al movimiento. Siempre tenemos que brindarles a nuestros chicos la mejor educación. La quietud es un síntoma que a nosotros no nos satisface. El movimiento programado es lo que me parece que hay que hacer. Y muchas veces hemos pasado por dificultades, pero somos el pueblo judío, siempre tenemos que estar en movimiento y siempre tenemos que estar mirando al futuro y hacia adelante.
Shaná tová a toda la comunidad.

