En ORT le dieron una cálida bienvenida al año 5787 con propuestas que reflejaron la riqueza de la identidad y la cultura judía. Junto a estudiantes, docentes y familias se unieron para celebrar a través de la magia de la gastronomía, la música y el baile.
La jalá agulá, con su forma circular tan representativa, nos recuerda el ciclo continuo de la vida, aquello que termina para dar paso a un nuevo comienzo. Manteniendo vivo este legado, alumnos de 4to. año amasaron jalot y compartieron un momento que convirtió el aula en cocina y la llenó de sonrisas.
Con este mismo espíritu, la Escuela Primaria recibió a abuelos de 1er. grado para preparar leicaj junto a la Fundación Tzedaká. El budín de miel con su característico sabor simboliza el deseo de comenzar un año colmado de dulzura.
Además, compartieron festejos en todos los grados, en los que estuvieron presentes los símbolos tradicionales de la mesa de Rosh Hashaná y se conmovieron al escuchar el profundo y vibrante sonido del shofar.
Los juegos y la música no faltaron en estas celebraciones. En cada encuentro, los estudiantes disfrutaron de propuestas temáticas e interactivas, con preguntas para poner a prueba sus conocimientos sobre Rosh Hashaná.
La vivencia de la festividad también trascendió las aulas y cruzó fronteras. Alumnos de 2do. y 4to. año elaboraron Cartisei Brajá, tarjetas con saludos y buenos deseos, para enviar a Israel.
Por otra parte, el espíritu festivo inundó cada espacio gracias a las morot y los morim de Shirá, quienes recorrieron los cursos de Secundaria con su piano para cantar canciones tradicionales.
Cada una de estas propuestas les permitió mantener vivas las tradiciones, compartirlas entre generaciones y fortalecer los vínculos que construyen la comunidad de ORT.
¡Shaná Tová Umetuká!

