Itongadol/AJN.- La declaración de Putin subraya la consolidación del Ártico como un importante frente geopolítico, pero no se trata de una respuesta directa a la situación en el estrecho de Ormuz, sino más bien de parte de una estrategia rusa a largo plazo para asegurar la supremacía económica y militar en el Norte.
El discurso de San Petersburgo tenía como objetivo establecer hechos concretos sobre el terreno y enviar un contundente mensaje disuasorio a los aliados de la OTAN (todos ellos miembros del Consejo Ártico, excepto Rusia).
Implicaciones a largo plazo
Control de las rutas marítimas mundiales: Rusia aspira a establecer el control exclusivo de la Ruta Marítima del Norte (RMN). Esta ruta se está acortando en dos mil kilómetros debido al deshielo de los glaciares y constituye una alternativa rápida al Canal de Suez para el comercio entre Asia y Europa.
Aseguramiento de los recursos naturales: la región ártica alberga aproximadamente el 22% de las reservas mundiales de petróleo y gas natural aún por descubrir. Rusia las considera un activo fundamental para su supervivencia económica en el contexto de las sanciones.
Proyección de poder nuclear: el Ártico ofrece a los submarinos nucleares rusos protección natural bajo el hielo y una ruta muy corta para lanzar misiles balísticos hacia Norteamérica en caso de conflicto.
Implicaciones inmediatas:
Aceleración de la militarización: reapertura de decenas de bases militares soviéticas abandonadas, despliegue de sistemas avanzados de defensa aérea (S-400) y potentes radares a lo largo de la costa norte.
Supremacía en la ruptura del hielo: Rusia posee la mayor flota mundial de rompehielos (incluidos los de propulsión nuclear), lo que le otorga una libertad de movimiento militar y comercial sin precedentes en la región.
¿Es esto una respuesta a la toma del estrecho de Ormuz por parte de Irán?
En principio no existe una conexión directa entre ambos eventos. La política rusa en el Ártico se formuló e implementó más de una década antes de la actual escalada en el Golfo Pérsico.
Intereses distintos: mientras Irán opera en el estrecho de Ormuz como una herramienta táctica de presión contra las sanciones occidentales y como parte del conflicto regional, Rusia opera en el Ártico desde una perspectiva de seguridad nacional existencial y de expansión permanente de su soberanía territorial.
La conexión indirecta (aprovechando la atención occidental): la única conexión es el momento de las acciones. Rusia se aprovecha de que Estados Unidos y sus aliados están al límite en varios frentes (Ucrania, Oriente Medio y Taiwán) para establecer hechos consumados en la región ártica, consciente de que Occidente tendrá dificultades para responder militarmente en todos los sectores simultáneamente.
¿Tomarán China y otros países el control de pasos estratégicos similares?
Sí, ya estamos inmersos en esta tendencia. La «guerra de los pasos marítimos» se está convirtiendo en el eje central del enfrentamiento entre las potencias.
Estado/Entidad: Paso Estratégico Crítico – Estado y Actividad Actuales
China: Estrecho de Malaca y Mar de China Meridional. China está construyendo islas artificiales y colocando bases militares en ellas para convertir el Mar de China Meridional en un «lago interior», controlando así la ruta por la que transita un tercio del comercio marítimo mundial.
Irán/Hutíes: Estrecho de Ormuz y Bab al-Mandeb. Utilizan submarinos, misiles costeros y minas navales para interrumpir las rutas mundiales de energía y comercio a través del Mar Rojo y el Golfo Pérsico, desafiando directamente la libertad de navegación internacional.
Rusia: Ruta Marítima del Norte (Ártico). Exigen que cualquier buque extranjero obtenga autorización previa de Rusia y utilice una ruta rusa para el tránsito, con la amenaza de uso de la fuerza militar contra los infractores.
La declaración de Putin marca el fin de la era de la «libertad de navegación» global impuesta por Estados Unidos desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
El mundo avanza hacia un modelo de «soberanía coercitiva», en el que las potencias regionales utilizan la fuerza militar para apropiarse de las rutas marítimas internacionales cercanas a sus costas, a sabiendas de que el sistema internacional tiene dificultades para ofrecer una respuesta eficaz.

