Inicio NOTICIAS “La aliá no se detiene, con o sin guerra”, aseguró Sergio Goldstein previo a la Expo Atid en la Argentina

“La aliá no se detiene, con o sin guerra”, aseguró Sergio Goldstein previo a la Expo Atid en la Argentina

Por Gustavo Beron
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Por Daniel Berliner, desde Israel

Sergio Goldstein, director de Aliá para América Latina, España y Portugal de la Agencia Judía para Israel, recibió al director de ItonGadol y la Agencia AJN, Daniel Berliner, en las oficinas de Kiryat Moriah, donde se encuentra el Global Center, que recibe las solicitudes de información y asesoramiento para hacer aliá de todo el mundo.

Goldstein adelantó cómo estará conformada la delegación israelí que participará en la próxima Expo Atid, que se realizará a principios de agosto en la Argentina y Uruguay. También se refirió a la situación de la aliá en la región y reflexionó sobre los cambios que se vivieron a raíz del 7 de octubre de 2023.

–Está viajando gente de la Agencia Judía a la Argentina, algo que se viene repitiendo anualmente. ¿En qué va a consistir este nuevo grupo que participará de la Expo Atid?

–Nosotros en Medinat Israel y la Agencia Judía tenemos un plan anual de alentar la Aliá. Este evento que se hace ahora en Argentina y en Uruguay, en Francia se hace cuatro o cinco veces al año, porque hay una demanda mucho más grande. En Argentina y en América Latina se hace una a tres veces al año, en Argentina Brasil y en México. La idea es: Medinat Israel con guerra, sin guerra, con pandemia, sin pandemia, seguimos alentando a la aliá. La aliá no se detiene nunca. Puede ser que las empresas aéreas no lleguen a Israel, pero la aliá toma los vuelos que hay y hay aliá. Es un movimiento que tiene que ver con el motivo de existencia de Medinat Israel. Israel está para los judíos. Queremos mostrarle a las kehilot que estamos interesados, que la aliá continúa, que queremos que la gente venga y que la gente va a estar bien cuando vengan aquí, en Israel. Por lo tanto, mandamos delegaciones de gente exitosa que dan inspiración para alentar la aliá. En esta delegación específica, tenemos un hombre de negocios religioso de aquí de Jerusalén. Tenemos una chica que hizo aliá de Perú, hizo el ejército y ahora es estudiante. Tenemos una persona de la Organización de Latinoamericanos en Israel (OLEI), que reúne todos los voluntariados. Tenemos especialistas en Estudios académicos en Israel y especialistas en revalidas para médicos, en cooperación con Nefesh B’nefesh. Llega gente de los kibutzim, para alentar la aliá de familias, un delegado del seguro social, un encargado de programas para jóvenes, especialistas en tema de ocupación y re adaptación laboral.

–¿Qué fecha tienen prevista?

–Va a ser una semana de eventos, del 3 al 10 de agosto. El evento central es en la AMIA, los días 9 y 10 de agosto. Pero durante toda la semana va a haber pequeños eventos en las comunidades. Y si todo va bien, vamos a estar en Rosario, Mendoza y Montevideo. Si un judío quiere venir y escuchar, y mostrar su solidaridad con Medianat Israel, creo que está bueno que venga. De Israel llegaremos cerca de 20 representantes que, dispuestos a charlar con la gente de lo que pasa hoy en día, no de política y o de si la guerra está bien o está mal. Contar cómo lo vivimos como ciudadanos, cuál es la vivencia de un olé de hace mucho tiempo y de uno reciente. Es una feria de aliá, pero también una muestra de solidaridad con Medianat Israel. Es una posibilidad de acercar el Israel real a la gente, no como un mito, sino como múltiples realidades humanas.

–Estamos en el Global Center, donde desde hace más de veinte años, cualquier país del mundo puede conectarse telefónicamente para gestionar su aliá. ¿Cuáles fueron los cambios de sus funciones en el último tiempo?

–El Global Center tiene aquí cuatro salas importantes, por idioma: ruso-ucraniano, francés, inglés y español-portugués. En esas salas, se abre carpeta, se administra la carpeta, hasta que en algún momento pasa a otra etapa de atención. Hoy el que quiere gestionar su aliá, sigue haciendo el mismo recorrido. Hay también atención por WhatsApp, hay distintas opciones tecnológicas, pero esas salas, ese personal y esa tecnología, nos permite adaptarlo a otras circunstancias. Por ejemplo, cuando empezó la guerra Ucrania-Rusia hace casi cuatro años, todo el Global Center, todos los que trabajan ahí, fueron sacados, empezaron a trabajar en otros lugares y en otras oficinas, y en las cuatro salas había gente de habla rusa. Había gente paga y voluntarios que vinieron a ayudar, porque la gente de esos países quería venir, y muchos no sabían dónde estaba su familia. Luego ocurrió el 7 de octubre, el atentado más grande en la historia del Estado de Israel. Aquí en la Agencia Judía hay un Fondo de Asistencia a Víctimas del Terrorismo. Ese fondo les da dinero a las víctimas del terrorismo. La familia o la victima recibe una ayuda por parte de la Agencia Judía, que es del pueblo judío, teniendo en cuenta que Medinat Israel también da una asistencia, pero tiene procesos burocráticos mucho más largos, mucho más complicados.

–¿Te acordás esos días como eran?

–Sí. Nunca nadie se va a olvidar lo que vivió. Nadie que tuviera 5 años o más el 7 de octubre se va a olvidar lo que vivió. Aquí en el Global Center había voluntarios. Hubo dos o tres meses de emergencia. La fuerza del pueblo de Israel es nuestra resiliencia. Acá no tenemos tiempo para ponernos a llorar y decir qué pobrecitos que somos. A veces el ayudar te ayuda a superar el dolor de lo que estás viviendo. Porque hay gente que la pasó peor que yo. Yo fui al refugio y cayeron misiles, pero aquí estoy. Hay gente que no lo puede contar. Hay gente que perdió la familia, hay gente que no sabía dónde estaba la familia, nos llamaban a nosotros para preguntar.
Fueron días literalmente caóticos. Y la Agencia Judía estuvo piloteando en nombre del pueblo judío. Nosotros estamos en Medinat Israel, trabajamos para Medinat Israel, pero somos una entidad con donaciones del pueblo judío. Nosotros somos una herramienta, un músculo del pueblo judío. Los dos ejemplos fueron cuando hubo una desgracia en Ucrania o en Rusia, y el otro ejemplo, cuando nos pasó acá. En estos días de terremoto en Venezuela también dimos una respuesta a quien la preciso. En todos los casos la herramienta es la misma. A partir del 7 de octubre, la gente trabajaba en la casa. Yo, como viajo en moto, podía venir hasta acá y me movilizaba. Nosotros no sabíamos si el 7 de octubre era un día, una semana o un mes, nos pusimos a trabajar para salir adelante.

–Y se dio respuesta inmediata…

–Sí, por ejemplo, cuando estaban bombardeando Sderot, nos llamó una persona con un hijo discapacitado, que vivía en un cuarto piso, sin escalera y decía que de la municipalidad nadie respondía. Y le brindamos ayuda. Porque cada ciudadano de Israel cuenta.

–¿Qué te llevaste de ese tiempo?

–Me dejó una cicatriz, que nunca me voy a olvidar. Me dejó mucha tristeza, mucha bronca, porque no debería haber pasado. Pero una vez que sucedió, me sentí muy protegido. Porque yo y todos, debimos haber sido asesinados, masacrados o expulsados de este país. Y el país nos protegió. El día del primer ataque de Irán, cuando tiraron 300 misiles y ninguno cayó aquí, me dio susto. Me tuve que levantar a la una mañana y correr al refugio. Pero justamente por eso me sentí protegido. Hay algo mucho más grande que yo, más poderoso que yo, que me está cuidando, mi ejército y mi pueblo.

–¿Qué momento estamos viviendo ahora en la Agencia Judía?

–Yo creo que estamos viviendo un momento histórico. Yo trabajo con América Latina, España y Portugal, donde relativamente hay menos aliá que otras zonas. Existen kehilot que están haciendo aliá en forma masiva, como Gran Bretaña, Francia, de a miles. Porque están viviendo algo que se llama antisemitismo. En España eso ya se está viviendo y hay un importante crecimiento de la aliá de allí. Para dar un ejemplo, hace mucho tiempo salía un disco o una moda en Estados Unidos, y tardaba 3 o 4 meses hasta que llegaba a Latinoamérica. Acá los procesos van a ser similares. Hay procesos humanos, sociales, que están pasando y desgraciadamente se van a traducir a otras sociedades. América Latina bajó la cantidad de pedidos aliá. Cuando no hay familias que hacen aliá, los números de aliá bajan. Ahora, cuando los británicos y los franceses hacen aliá masiva, familias con niños, es porque ven algo que hay aquí en Israel que no tienen en sus países. Y es lo que te mencioné antes de la seguridad personal, de la protección. Estoy seguro que las economías francesas y británicas son más fructíferas que la nuestra en Israel, tal vez, no lo sé. Pero no la seguridad personal y la libertad de vivir y criar a tus hijos como judíos, seguro que no.

–¿Por qué cuando menos familias hacen aliá, baja la aliá en general?

–Mi respuesta no es académica, no investigué. Estamos hablando que una familia tiene miedo de venir con niños a Israel, que es un país en guerra. Es una respuesta lógica. Cuando le preguntás a un francés por qué venís a un país en guerra, responde “porque no puedo ir al jardín de infantes con mi hijo llevando kipá”. Esa situación en Sudamérica no se vive. En Sudamérica saben que aquí en Israel puede caer misiles, hay atentados, van a enrolar a tu hijo más tarde o más temprano. Es decir, en Latinoamérica no están viviendo el factor antisemitismo y ven el factor guerra. Eso genera temor al importante y valiente paso que es la aliá.

–Siempre la aliá, desde que existe el Estado de Israel, estuvo relacionado con niños que después son jóvenes y van al ejército. No es nuevo. ¿Hay un fantasma ahora por la guerra?

–Claro. Siempre hubo guerras, pero estábamos hablando de una guerra de un mes o una guerra de un mes y medio. Yom Kippur, la Guerra de los Seis Días, la guerra del Líbano 2 duró un mes y medio. Esta lleva dos años y medio… Esta guerra es mucho más larga y con alcance mucho más masivo que todas las guerras anteriores de Israel. Las guerras anteriores empezaron y terminaron. Esta guerra sigue. No sabemos cuándo va a terminar y llevamos más de 1000 días. Las guerras anteriores no se sintieron tanto en los centros poblados como esta. Hay diferencias.
Pero el que haga aliá ahora, va a ganar, porque va a estar antes. El que hizo aliá en los años ‘70 tiene mucha ventaja sobre aquel que hizo aliá en los años ‘90 o en los años 2000. El que viene primero, gana. El que venga ahora va a ser parte de los beneficios que va a haber en Medinat Israel. Muchos dicen “lástima que no vine antes, cuando tenía 18 años, y vine cuando tenía 50”. Pero yo soy de la idea de que cada fruta tiene su periodo de gestación y alguno cae antes y otro va a caer después. Cada uno con su motivo y su momento, todos bienvenidos, los esperamos a todos.

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