El memorando de entendimiento concede alivio de sanciones por adelantado y es limitado en cuanto al mecanismo de inspección; el acuerdo de 2015 que Trump anuló, cuyas condiciones tenían una “cláusula de expiración”, condicionaba el alivio a amplias verificaciones.
Itongadol/Agencia AJN.- (Reuters – The Times of Israel) El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insiste en que el acuerdo que alcanzó con Irán es superior al que el presidente Barack Obama cerró en 2015, mientras que los críticos de Trump sostienen que, hasta este momento, obtuvo mucho menos y cedió mucho más a Teherán.
El primer ministro Benjamín Netanyahu, el gobierno israelí y líderes judíos estadounidenses se opusieron agresivamente al acuerdo de 2015, calificándolo como un peligro para Israel. Esta vez, el memorando de entendimiento (MOU) que Estados Unidos e Irán firmaron esta semana también generó una importante preocupación en Israel y provocó condenas en todo el espectro político, aunque Netanyahu se abstuvo hasta ahora de criticarlo públicamente.
Así es como se comparan ambos acuerdos:
Qué es cada acuerdo — y qué no es
Son muy diferentes. El MOU que Trump firmó con Irán no es un acuerdo final, sino un marco de una página y media y 14 puntos, negociado de manera intermitente durante varias semanas.
Puso en marcha un período de negociación de 60 días para buscar una solución integral a la guerra de casi cuatro meses, con numerosos obstáculos aún por superar en cuestiones que incluyen el programa nuclear iraní, el alivio de sanciones y el futuro del estrecho de Ormuz.
La primera ronda de esas conversaciones, prevista para comenzar el viernes, fue cancelada, aunque el vicepresidente estadounidense, JD Vance, dijo que podría viajar pronto a Suiza, donde está previsto que se lleven a cabo.
El pacto de Obama era un documento finalizado y detallado titulado Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés), que superaba las 160 páginas. Estaba enfocado estrictamente en restringir las actividades nucleares de Irán, con parámetros rigurosos. Trump, que calificó el acuerdo de la era Obama como “horrible”, lo anuló en 2018 por recomendación del primer ministro Netanyahu.
El enfoque de Trump ha sido bilateral, entre Estados Unidos e Irán. Obama incorporó a China, Francia, Alemania, Rusia, Reino Unido y la Unión Europea a unas negociaciones que duraron aproximadamente dos años.
Programa nuclear
Irán niega buscar armas nucleares, pero enriqueció uranio a niveles sin aplicación pacífica y obstaculizó el trabajo de los inspectores internacionales en sus instalaciones.
Tanto el acuerdo de Obama como el de Trump incluyen un compromiso escrito de Irán de no buscar nunca un arma nuclear. Trump —quien declaró que la amenaza nuclear fue su principal motivo para ir a la guerra— insistió, incorrectamente, en que Teherán nunca había asumido antes un compromiso de ese tipo.
El acuerdo de Obama imponía límites estrictos a los esfuerzos de Irán para producir uranio apto para armas, con el objetivo de ampliar el tiempo de “ruptura” que necesitaría para fabricar una bomba. El gobierno estadounidense afirmó que Teherán había cumplido con el acuerdo hasta que Trump se retiró del JCPOA.
El acuerdo provisional de Trump solo esboza un camino general hacia la limitación de las actividades nucleares de Irán, sin compromisos específicos por parte de Teherán más allá de discutir cuestiones nucleares durante el período de 60 días.
A su vez, sugiere la disposición de Irán a resolver una disputa sobre sus reservas de uranio enriquecido cercano al grado necesario para fabricar una bomba, señalando que las partes “acordaron resolver el destino del material enriquecido almacenado”, incluida la posibilidad de hacerlo mediante una reducción del nivel de enriquecimiento en el propio lugar bajo supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA), el organismo nuclear de la ONU, pero deja los detalles de esa decisión para un acuerdo final.
El JCPOA implicaba amplias inspecciones internacionales, pero el MOU no prevé ningún restablecimiento futuro de ese proceso.
Gran parte de las críticas al acuerdo de Obama se debieron a su “cláusula de expiración”, que habría eliminado gradualmente las restricciones nucleares al cumplirse diez años.
En un discurso ante la ONU en 2017 contra el acuerdo, Netanyahu aseveró que Irán tendría libertad al final de la década para enriquecer uranio “a escala industrial”, y que “arreglar el acuerdo significa eliminar la cláusula de expiración”.
Cuando el acuerdo de 2015 alcanzó el punto de los diez años el año pasado, sus restantes partes occidentales —Francia, Alemania y Reino Unido— activaron la reimposición de un embargo de armas de la ONU y otras sanciones contra Irán, acusando a la República Islámica de no haber cumplido el acuerdo.
Sanciones y activos congelados
Ambos acuerdos implican alivio de sanciones y descongelación de activos —algo que Irán desea ahora aún más para impulsar su debilitada economía—, pero de formas muy diferentes.
Obama alivió algunas sanciones desde el inicio, pero solo después de que se firmara un acuerdo integral, y posteriormente aplicó más alivio de manera gradual en función de medidas verificadas adoptadas por Irán.
El MOU de Trump adelanta el alivio inicial, incluyendo exenciones inmediatas de Estados Unidos para que Irán exporte petróleo, mientras deja para más adelante la negociación de un paquete final.
También abre la puerta a la liberación de miles de millones de dólares en fondos congelados y no está claro cuándo podría ocurrir eso.
Otra disposición pide a Estados Unidos y a sus aliados de Medio Oriente establecer un fondo de 300.000 millones de dólares para Irán destinado al desarrollo económico, pero es imprecisa respecto a las condiciones y al calendario.
Esto generó críticas de los sectores más duros respecto a Irán dentro del Partido Republicano de Trump, que consideran que está haciendo demasiadas concesiones.
Trump cuestionó durante años a Obama por haber devuelto a Teherán 1.700 millones de dólares procedentes de ventas de armas congeladas desde 1981.
Pero Trump, que dejó clara su aversión a cualquier comparación entre su acuerdo y el de Obama, ahora podría proporcionar a Irán una cantidad de fondos muchas veces superior.
Apertura del estrecho de Ormuz
El JCPOA abordaba únicamente cuestiones nucleares, una decisión deliberada de la administración Obama, que calculó que incorporar otras preocupaciones regionales haría imposible alcanzar un acuerdo final.
El MOU, sin embargo, es el punto de partida diplomático para poner fin de manera permanente a una guerra que Trump lanzó junto con Israel el 28 de febrero y que provocó conmociones en toda la economía mundial. Dos de los principales objetivos de la guerra eran eliminar los programas nuclear y de misiles balísticos de Irán. Este último no se menciona en el MOU, y Trump ahora afirma que Irán debería poder conservar algunos misiles.
Uno de los principales ejes del acuerdo es la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía crítica para el transporte de petróleo que Irán cerró de hecho al comienzo de la guerra. Irán enfatizó en conservar un papel de gestión sobre el estrecho que no tenía antes del conflicto, y eso podría convertirse en un punto de fricción en las negociaciones.

