Inicio ISRAEL La «investigación» del New York Times sobre Israel en Eurovisión se equivoca de enfoque – análisis

La «investigación» del New York Times sobre Israel en Eurovisión se equivoca de enfoque – análisis

Por Gustavo Beron
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Itongadol/Agencia AJN.- El diario estadounidense The New York Times publicó una investigación titulada “Cómo Israel convirtió el escenario de Eurovisión en una herramienta de poder blando”, en la que cuestionó las campañas de promoción realizadas por Israel alrededor del popular certamen musical europeo. Sin embargo, el artículo fue criticado por omitir que prácticamente todos los países participantes utilizan Eurovisión como una plataforma de promoción internacional desde hace décadas.

La investigación sostiene que el gobierno de Benjamin Netanyahu impulsó una “campaña organizada” para promover a los representantes israelíes en los últimos años y presentó la participación de Israel en Eurovisión como una estrategia de “poder blando”.

No obstante, el propio artículo reconoce que no existe un límite establecido sobre cuánto dinero puede destinar cada país a promocionar a sus artistas y admite que no hay evidencia de manipulación ilegal del sistema de votación.

“Una investigación de The New York Times encontró una campaña bien organizada del gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu que utilizó Eurovisión como herramienta de poder blando”, señaló el medio.

Sin embargo, analistas y periodistas especializados remarcaron que todos los países aprovechan históricamente el concurso para mostrar una imagen positiva de sí mismos ante millones de espectadores alrededor del mundo.

Desde su creación en 1956, Eurovisión incluyó videos promocionales, campañas de difusión y presentaciones culturales que exhiben ciudades, paisajes, tradiciones y símbolos nacionales de cada país participante. Ninguna delegación utiliza esos espacios para mostrar pobreza, corrupción o conflictos internos.

El debate surgió especialmente tras la participación de la cantante israelí Yuval Raphael en la edición 2025, cuando obtuvo el segundo lugar general y ganó ampliamente el televoto del público con la canción “Surgirá un nuevo día”.

Tras ese resultado, algunos medios y artistas europeos cuestionaron que el Ministerio de Relaciones Exteriores israelí hubiera difundido anuncios promocionales a favor de Raphael. Sin embargo, la Unión Europea de Radiodifusión (EBU), organizadora de Eurovisión, concluyó que Israel no violó ninguna regla.

Martin Green, director ejecutivo de Eurovisión, defendió públicamente la integridad del sistema de votación y aseguró que se trata de “uno de los sistemas más avanzados del mundo”.

Además, investigaciones posteriores revelaron que otros países como Malta, Grecia, Albania, Polonia, Armenia y Francia también realizaron campañas promocionales similares, aunque esas iniciativas no generaron el mismo nivel de controversia.

En la edición 2026, luego de que países como Irlanda, España, Islandia, Eslovenia y Países Bajos impulsaran boicots contra Israel, la EBU endureció algunas normas relacionadas con campañas promocionales directas.

Pese a ello, nuevamente Israel quedó en el centro de las críticas después de que circularan videos del representante israelí Noam Bettan invitando al público a votar por su canción.

La organización pidió retirar rápidamente esos contenidos y emitió una advertencia formal a la delegación israelí, aunque aclaró que no formaban parte de una campaña masiva financiada externamente ni afectaban la integridad del concurso.

Mientras tanto, campañas similares impulsadas por otros países no recibieron sanciones comparables.

Otro de los puntos cuestionados por The New York Times fue la participación de dirigentes políticos israelíes, incluido Netanyahu y el presidente Isaac Herzog, en actividades de apoyo a los artistas de Eurovisión.

Sin embargo, este tipo de respaldo institucional es habitual en numerosos países europeos. Además, críticos del artículo recordaron que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, intervino públicamente para cuestionar la presencia de Israel en el certamen.

El contexto de seguridad también ocupa un lugar central para la delegación israelí. Desde el inicio de la guerra contra Hamás, las amenazas contra representantes israelíes en Eurovisión aumentaron considerablemente.

Durante el concurso celebrado en Malmö en 2024, la cantante israelí Eden Golan debió desplazarse con medidas especiales de seguridad y utilizar disfraces fuera del hotel por recomendaciones del Shin Bet.

En 2025, Yuval Raphael fue amenazada durante la ceremonia de apertura del festival, cuando un manifestante simuló degollarla mientras caminaba por la alfombra turquesa.

Este año, incluso el FBI colaboró con las autoridades austríacas para reforzar la seguridad de la delegación israelí ante posibles amenazas.

A pesar de los abucheos de algunos sectores del público, tanto Golan como Raphael obtuvieron un fuerte respaldo del televoto internacional, algo que varios analistas consideran el verdadero trasfondo de la polémica.

El corresponsal europeo de Canal 12 israelí, Elad Simchayoff, resumió la controversia afirmando que “Israel está lejos de ser el único país que utiliza Eurovisión como oportunidad de relaciones públicas”.

“El propio artículo admite que no se rompieron reglas ni se manipuló el voto. El sistema de Eurovisión está diseñado para votar a favor de un país, no en contra de otro. El público votó por Israel por decisión propia”, sostuvo.

Finalmente, un observador citado en el análisis ironizó sobre la cobertura del diario estadounidense: “Si Eurovisión y el Estado de Israel hubieran existido en 1900, el historial israelí en el concurso habría aparecido en Los Protocolos de los Sabios de Sion”.

Autor: Hannah Brown
Fuente: The Jerusalem Post

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