ItonGadol.- El veterano herido de Tzahal Liam Shpilman mantuvo una entrevista con ItonGadol para compartir su historia de vida y contar cómo los centros Beit Halojem le dieron la contención que necesitaba tras resultar herido por un dron de Hezbollah.
“Lo más hermoso de Beit Halojem es que todos pasan el día con personas como ellos. Si sos herido, de repente te encontrás solo, ya no formás parte del Ejército ni de un grupo, estás solo con tu lesión. Cuando llegás a Beit Halojem, de repente volvés a formar parte de algo, te entienden, te cuidan y no se compadecen de vos. Si afuera te miran raro porque tenés cicatrices o no tenés una pierna o un brazo, en Beit Halojem sos normal, y eso es lo bello de allí”, destacó.
La organización de los héroes heridos de Tzahal fue fundada después de la Guerra de la Independencia en 1949 con el objetivo de acompañar a los veteranos en su proceso de rehabilitación. El primer centro Beit Halojem, que ofrece actividades deportivas, espacios de recreación y tratamientos de rehabilitación fue inaugurado en Tel Aviv en 1974, después de la guerra de Yom Kipur. Actualmente, la organización tiene centros también en Jerusalén, Haifa, Beer–Sheva y pronto inaugurará uno nuevo en Ashdod. Además, cuenta con 15 representaciones en todo el mundo.
– ¿Cuándo y en qué circunstancias llegó a Beit Halojem?
– Tengo 28 años. Soy de Netanya y serví en el Ejército como comandante y oficial de la brigada de infantería Nahal de 2016 a 2020. Después fui dado de baja, viajé por el mundo y cuando estalló la guerra, no estaba en Israel. Regresé especialmente por la guerra. Al regresar, fui a la frontera norte porque al día siguiente de la terrible masacre perpetrada por Hamás el 7 de Octubre, Hezbollah se le unió en el norte y disparó contra todos los habitantes del norte de Israel. Estuve en el norte al mando de un pelotón de 25 combatientes y el 10 de noviembre de 2023 resulté gravemente herido por un VANT, que es un vehículo aéreo no tripulado, un dron de Hezbollah fabricado en Irán. Explotó sobre nosotros y mi pierna derecha quedó casi completamente destrozada: la arteria principal, las venas, los músculos… Perdí toda la sangre de la pierna… Otro trozo de hierro se me incrustó en la espalda, me rompió la columna vertebral, las vértebras inferiores, me dañó los nervios y salió por el otro lado. El intestino delgado y el estómago resultaron dañados. Estuve mucho tiempo hospitalizado. Hubo muchos milagros y los equipos médicos trabajaron para salvarme la vida. En el momento que me hirieron, oficiales del Ejército enviaron a soldados a llamar a la puerta de mis padres para informarles de mi muerte. Luego los llevaron al hospital y se dieron cuenta de que aún luchaban por mi vida. Estuve 10 días en coma, anestesiado, y desperté en terapia intensiva; es decir, conectado a máquinas, sin poder moverme… Estuve así dos meses, luego me pusieron en una silla de ruedas y comprendí que la mayor victoria sobre Hezbollah y nuestros enemigos es ser optimista y seguir viviendo, así que decidí venir a Beit Halojem. Siempre digo esta frase: un hospital es para los enfermos y si elijo la vida y el deporte, entonces elegiré un lugar que exalte el deporte y lo apoye, y ese es Beit Halojem. Por eso fui allí… Llegué a principios de enero de 2024 y desde entonces he estado viniendo todos los días. Hago rehabilitación, fisioterapia, hidroterapia y otros tratamientos, pero lo especial es que cada día conozco a muchas otras personas heridas como yo, de la guerra actual -hay más de 20.000-, pero también de las anteriores, y eso me da una perspectiva y motivación porque conozco a alguien sin un brazo, o sin una pierna, o en silla de ruedas, o con trastorno de estrés postraumático, que es la lesión más difícil, y aun así siguen adelante con sus vidas. Si ellos pueden tener éxito y triunfar, ¿quién soy yo para quejarme de tener cicatrices en las piernas o dolor? Así fue como me di cuenta de que con la ayuda del deporte podía recuperarme. Empecé a practicar muchos deportes en Beit Halojem: tenis, natación, crossfit, boxeo, gimnasio todos los días y, sobre todo, pasar el tiempo con amigos. Tenemos césped con muchos bancos, donde nos sentamos todos juntos, compartimos nuestras experiencias y charlamos, y así sé que no estoy solo.

– ¿Qué es Beit Halojem? ¿Cómo es la vida allí?
– El primer centro Beit Halojem fue fundado en 1974, tras la Guerra de Iom Kipur. La Guerra de Iom Kipur fue muy similar a lo ocurrido el 7 de Octubre, hubo muchísimos heridos, y quienes fundaron Beit Halojem y esta organización, la Organización de Veteranos Heridos de Tzahal, fueron personas con discapacidad que resultaron heridas y se dieron cuenta de que debían preocuparse por ellos mismos. Es un lugar que cuenta con un centro de rehabilitación, fisioterapia, hidroterapia, una clínica para el TEPT, el trastorno de estrés postraumático, y numerosas actividades deportivas especialmente adaptadas para personas con discapacidad y heridos. También hay deportes convencionales, Hay básquet y tenis en silla de ruedas, pero también básquet y tenis tradicional, gimnasio, piscina y actividades más personales como cerámica, pintura, decoración y joyería. Pero lo más hermoso de Beit Halojem es que todos pasan el día con personas como ellos. Si sos herido, de repente te encontrás solo, ya no formás parte del Ejército ni de un grupo, estás solo con tu lesión. Cuando llegás a Beit Halojem, de repente volvés a formar parte de algo, te entienden, te cuidan y no se compadecen de vos. Si afuera te miran raro porque tenés cicatrices o no tenés una pierna o un brazo, en Beit Halojem sos normal, y eso es lo bello de allí. Lo mejor es que hay personas heridas en guerras pasadas y cuando llegan las fiestas o Shabat, muchos heridos hace 20 o 30 años vienen con sus hijos y nietos y hay una piscina y actividades para niños, y hay muchos hombres como yo, que estuvieron en la Reserva y resultaron heridos, y tienen un lugar para traer a los chicos y que entiendan que su padre no es extraño, que hay otras personas que han sido heridas… Y Beit Halojem ayuda con muchos programas, incluso académicos, y a encontrar trabajo si es necesario en las mejores empresas de Israel, y eso es algo muy especial. A través de Beit Halojem, hice un programa con la Universidad Reichman, que está ubicada en Herzliya. En el IDC, el Centro Interdisciplinario. Al terminar el programa, dije: «¡Guau! Puedo ir a estudiar a pesar de que soy un herido de las FDI, a pesar de que ahora tengo una discapacidad». Hoy soy estudiante universitario y paso mi día entre la universidad y Beit Halojem, y eso es en gran parte gracias al Beit Halojem de Tel Aviv. También es importante mencionar que en Beit Halojem se brinda apoyo para defender tus derechos. Es decir, si ahora soy un soldado de las FDI con discapacidad, un herido de las FDI, y necesito ayuda del Estado, la Organización de Veteranos Heridos de Tzahal puede ayudarme y atender mis necesidades. Hay cuatro Beit Halojem en el país: en Tel Aviv, adonde voy, Jerusalem, Beer Sheba y Haifa. Actualmente están terminando la construcción del Beit Halojem de Ashdod, que estará ubicado junto al mar y contará con un complejo especial para el trastorno de estrés postraumático. Ofrecerá diversas actividades relacionadas con el mar, como surf, natación, náutica y vela. Esto es especial porque hay un Beit Halojem en casi todas las grandes ciudades, lo que facilita el acceso de todos.

– ¿Qué opina de la situación en el Líbano después de tantos años sin lograr impedir que Hezbollah ataque a Israel?
– Al fin de cuentas, Hezbollah nos atacó sin motivo el 8 de Octubre… Siempre quisieron matarnos, y por suerte, hoy tenemos un ejército fuerte. Pese a que mi misión era proteger a los residentes del norte, que solo querían vivir en paz, Hezbollah intentó asesinarlos, y al final, intentó asesinarme dentro de nuestro territorio. Ni siquiera había entrado al Líbano… Creo que esta situación no es buena. Espero que en el Líbano comprendan que Hezbollah solo los perjudica, les quiten las armas y lleguen tiempos mejores, en los que finalmente haya paz con el Líbano y no tengamos que lidiar con Hezbollah, que en realidad es un delegado de Irán. Son una extensión de Irán cuyo único objetivo es matarnos, y vivimos constantemente en peligro. Puedo decir que, al menos, hoy somos muy fuertes y tras la operación de los beepers, sufrieron un duro golpe y eliminamos a sus líderes, como (Hassan) Nasrallah, y a muchos comandantes. Espero que eso, junto con el alto el fuego, nos lleve a tiempos mejores.

– ¿Qué pensó el 7 de Octubre?
– Cuando supe que cientos, si no miles, de judíos inocentes, que no le habían hecho daño a nadie y solo vivían en kibutzim, habían sido asesinados, muchos de ellos incluso partidarios de la paz, y que Hamás… y no solo Hamás, sino también muchos residentes de Gaza considerados «inocentes» asesinaron y les dispararon sin piedad a hombres, mujeres, ancianos y niños, comprendí que lo que se llama «Nunca más» era ahora. Crecí en una familia en la que todos estuvieron en la Shoá. Todos los abuelos de mis padres estuvieron en la Shoá. Comprendí que podíamos tener otra Shoá, que otra vez los judíos sean atacados brutalmente, y si podía proteger a los ciudadanos y ser parte de la historia del pueblo judío, esa era la mejor oportunidad que podría pedir. Y no lo pensé dos veces… Mi madre me llamó y me dijo que por favor no volviera a Israel, que me quedara en el extranjero, y le dije que no me importaba, que eso era parte de la historia del pueblo judío y quería proteger a mi gente porque esa era la diferencia: hubo un tiempo, en la Shoá, en que nuestra sangre era barata, que no había quién nos protegiera, ya no. Hoy somos fuertes, tenemos un ejército que nos protege y yo tenía el privilegio de formar parte de ese ejército.

– ¿Y qué piensa ahora, después de más de dos años?
– Empezaré por lo personal: he atravesado muchas dificultades, estuve al borde de la muerte y aprendí una lección importante: la familia y los amigos son lo más importante porque sin ellos, no habría llegado hasta donde estoy hoy. Me ayudaron, me apoyaron y así logré superar el trauma y crecer a partir de él. Hoy, con la ayuda de Beit Halojem, realizo muchas misiones alrededor del mundo: cuento la historia de mi lesión, hablo sobre la realidad en Israel y tiro abajo muchos mitos. Hago mucho esclarecimiento… Y esa es también la dirección que estoy tomando, la diplomática… Creo que la situación actual de Israel está mejorando: tenemos buenas relaciones con los Estados Unidos, los países de la región no son nuestros enemigos, entendieron que les convenía estar del lado correcto de la historia, que es con nosotros, y todos los que intentaron matarnos hoy están debilitados y logramos eliminar a la mayoría. Espero que de aquí en más solo nos levantemos y fortalezcamos, y nos irá bien, soy optimista. Fui optimista sobre mi situación con la lesión y también soy optimista sobre la situación en el país, y estoy seguro de que nos irá bien. Y muchísimo de eso también es gracias a la comunidad judía del mundo. Lo sé. Recientemente estuve en la Argentina y el Uruguay y recibí un apoyo increíble de la comunidad judía. Es genial saber que no estamos solos.

– ¿Cuál es su opinión sobre esa guerra?
– Como enseña la Biblia, y todos conocemos la frase: «Al que se levante para matarte, pronto lo matarán». Somos las Fuerzas de Defensa de Israel, no las Fuerzas de Ataque de Israel. Al fin de cuentas, a cada país que nos atacó le devolvimos el ataque, pero hay una diferencia entre nosotros y nuestros enemigos: siempre intentamos disparar solo contra el ejército, ya sea en Irán, las fuerzas de Hezbollah, de Hamás; no queremos dañar a civiles. Y ellos, en cambio, disparan constantemente… Por ejemplo, los hutíes, en Yemen, intentan constantemente disparar contra civiles y dañar a tantos israelíes y judíos como les sea posible. Y esta es precisamente la diferencia entre nosotros: ellos creen en la muerte y nosotros creemos en la vida y la santificamos. Creo que esta guerra es justa, pero nadie quiere combatir y estoy seguro de que pronto terminará y habrá un futuro mejor.
– ¿Recuperarán los israelíes e Israel la seguridad y la felicidad?
– Sí. Eso es lo lindo de nosotros, como pueblo judío y habitantes de Israel: que a pesar de los misiles y de estar mucho tiempo en un refugio, una habitación segura y con alarmas, todos somos optimistas y no hay nada que hacer contra eso. Aunque intenten atacarnos, la mayor victoria sobre los enemigos es ser felices y seguir adelante con vida. Por eso creo que los ciudadanos de Israel, teniendo en cuenta la situación, son felices. Miren otros lugares del mundo donde hay guerras: es completamente diferente que aquí. Lo más fuerte que tienen los israelíes es el optimismo y la alegría. A pesar de la guerra, seguimos adelante, seguimos con vida y las cosas siguen su curso, aunque haya pérdidas y a veces la gente muera o resulte herida, tal como me pasó.
– ¿Tiene familia?
– Sí, soy el mayor de cuatro hermanos. Mi hermano también fue oficial y luchó en el mismo lugar que yo. Mi hermana también estuvo en el ejército, al mando de nuevos soldados que inmigraban del extranjero. Si un judío del extranjero vino a Israel para alistarse en el Ejército, mi hermana fue su comandante. Tengo otra hermana, que debe entrar al Ejército dentro de un año. Actualmente estoy soltero. Espero encontrar pronto pareja. Quizás en la universidad, pero sucederá pronto.
– ¿Cómo es su vida actualmente?
– Entendí que el deporte es la mejor medicina, en lugar de tomar pastillas todo el tiempo y calmantes para el dolor, así que intento hacerlo a diario. Además, estudio Diplomacia y estrategia. Quiero ser embajador o cónsul y representar a Israel y al mundo, ayudar a establecer vínculos. E intento contar la historia de mi lesión lo más posible porque la mayoría de mis amigos en Beit Halojem, los que se sientan a mi lado, tienen trastorno de estrés postraumático y no pueden hablar de lo que les pasó. No quieren reabrir el trauma y la herida una y otra vez… Yo no tengo problema en contarlo, así que participo en muchos eventos, con la esperanza de volver a la Argentina.
– ¿Cuál es su mensaje para el mundo judío?
– Antes que nada, quiero decir que todos somos una familia, todos estamos juntos en este mundo. Recuerdo haber paseado por el mundo durante dos años y haber estado algunos meses en la Argentina, Brasil, Colombia, México, Panamá y muchos otros países, y aprendí una frase en Brasil, donde la gente de las favelas me decía: «estamos juntos», «estamos juntos». Me encantó esa frase, y creo que todos estamos juntos, ya seamos judíos del exterior o de aquí, de adentro de Israel. La única diferencia es que alguna vez no tuvimos un Estado ni un ejército que nos protegiera y hoy sí. Así que hago un llamado a todos los judíos del mundo: si alguno siente un poco de temor, sepa que tiene un hogar aquí, en Israel; que este es su lugar. Pero, por otro lado, es importante para mí decir que todos los judíos del mundo nos están ayudando mucho porque sin ellos nos habría sido muy difícil recibir apoyo y reconocimiento. Ustedes son verdaderamente nuestros embajadores. Todos los judíos que viven fuera de Israel nos representan. Nos ayudamos mutuamente y eso es lo importante. Sé que hoy en día hay mucho antisemitismo en el mundo y deben saber que por eso luchamos por Israel: para que hubiera un lugar que les perteneciera a los judíos y una zona segura a la que los judíos pudieran llegar. Estamos del lado correcto de la historia. Solo queremos que nos vaya mejor, terminemos con todas estas guerras y nos enfoquemos en lo que es realmente bueno: desarrollar y hacer crecer a Israel tanto como sea posible. Realmente quiero hacerles una petición: que sigan siendo optimistas y agradecerles a todos los judíos del mundo por ayudarnos y apoyarnos. ¡Am Israel jai!

