Itongadol/Agencia AJN.- Un evento de Pésaj en Nueva York terminó con momentos de tensión luego de que el alcalde Zohran Mamdani fuera interrumpido por un asistente mientras hablaba sobre el aumento del antisemitismo en la ciudad.
El episodio ocurrió durante un Seder organizado en Manhattan, donde Mamdani advirtió sobre el impacto del antisemitismo en la vida cotidiana de los judíos neoyorquinos, señalando que “puertas que antes estaban abiertas ahora están cerradas” y que las sinagogas requieren seguridad armada. En ese momento, una persona en el fondo de la sala lo interrumpió gritando: “Toda organización judía es un objetivo”.
La reacción del público fue mixta: algunos intentaron silenciar al manifestante, mientras que otros defendieron al alcalde y pidieron que continuara su discurso. Mamdani respondió apelando al espíritu de la ciudad: “Esta es Nueva York, y amamos estar aquí”, dijo, destacando que el debate y la diversidad de opiniones forman parte de su identidad.

El evento se llevó a cabo en City Winery, organizado por el empresario judío Michael Dorf, y reunió a figuras con posturas diversas, reflejando las tensiones actuales dentro de la comunidad judía local. La presencia del alcalde generó controversia previa, especialmente entre sectores críticos de sus posiciones sobre Israel y su cercanía con activistas pro-palestinos.
Uno de los episodios más destacados fue la cancelación del comediante Modi Rosenfeld, quien decidió no participar tras enterarse de la presencia de Mamdani. La decisión fue celebrada por el activista proisraelí Shai Davidai, quien criticó a quienes compartieron escenario con el alcalde.
Durante el evento también participaron figuras como el ex presentador de CNN Don Lemon, el músico israelí David Broza y el rabino Amichai Lau-Lavie.
En paralelo, la presidenta del Concejo Municipal, Julie Menin, aprovechó su intervención para destacar la aprobación de una ley que establece zonas de protección alrededor de instituciones religiosas, en respuesta a protestas recientes frente a sinagogas.
El incidente refleja un clima de creciente polarización dentro de la comunidad judía de Nueva York, en un contexto marcado por el aumento del antisemitismo y las divisiones en torno al conflicto en Medio Oriente. Incluso entre los asistentes, varios señalaron sorpresa por la participación del alcalde y cuestionaron la organización del evento.
Más allá del episodio puntual, el Seder dejó en evidencia que las tensiones políticas y sociales actuales también atraviesan espacios tradicionales de encuentro comunitario.

