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Discurso del embajador de Israel Eyal Sela en el acto por el 34° aniversario del atentado

Por IG
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Itongadol/Agencia AJN.- Estimado señor presidente Javier Milei, autoridades, familiares de las víctimas, sobrevivientes, funcionarios, queridos amigos:

El lema de este aniversario nos convoca desde lo más profundo de la experiencia humana: “La primera vez no se olvida”.

La primera vez que el terror golpea una sociedad, deja de ser noticia para convertirse en un límite que no puede ignorarse.

Hace 34 años, el terrorismo internacional llegó a la Argentina.

Pero no era la primera vez para quienes lo ejecutaron.

Desde hace casi medio siglo, el régimen iraní ha construido un discurso de muerte contra Israel, contra los Estados Unidos y contra los valores de Occidente.

Un discurso que no quedó en consignas: se transformó en redes, en acciones, en violencia organizada.

Ese proyecto buscó exportar una revolución basada en el miedo, apoyando el accionar de células terroristas que asesinaron inocentes en Argentina, Bulgaria, Líbano, Alemania, Chipre, Panamá, entre otros países.

Y ese mismo entramado sostuvo a la organización terrorista Hamás en la matanza del 7 de octubre de 2023: kibutzim convertidos en escenarios de horror y jóvenes atacados mientras celebraban la vida en un festival por la paz.

Este año nos reúne también una realidad distinta.

Frente a la amenaza concreta de que Irán alcance capacidades nucleares con fines bélicos y desarrolle misiles balísticos con el mismo propósito, Israel y los Estados Unidos han decidido actuar para impedir que ese plan avance.

Hoy vemos con claridad las consecuencias deliberadas de estos ataques sobre la sociedad civil en Israel, Azerbaiyán, Arabia Saudita, Bahrein, Qatar y los Emiratos Árabes, entre otros países de la región. Ataques sistemáticos contra la sociedad con el fin de generar muerte y destrucción.

También hemos visto el lanzamiento de misiles contra Turquía, Chipre y diversos objetivos en el continente europeo.

Nuestra lucha empieza por la subsistencia.

Porque Irán no oculta su intención de eliminar al Estado de Israel. Lo anunció durante años, cada vez que tuvo la posibilidad de hacerlo. Esa unilateralidad en su odio irracional nos diferencia.

Y esa amenaza existencial se entrelaza con otra realidad: el terrorismo como instrumento de acción y una dictadura que se opone a los valores de la democracia, oprimiendo y asesinando a SU propio pueblo.

Frente a ello, el silencio no es neutralidad: es complicidad.

No todos lo expresan con claridad.

No todos lo sostienen con convicción.

Señor presidente Javier Milei, usted ha sido una voz firme en defensa de la libertad, la democracia y los valores de Occidente.

Usted se ha ubicado del lado correcto de la historia.

En nombre del Estado y del pueblo de Israel, debo decirle una vez más: gracias.

El atentado contra esta Embajada tuvo, dos años después, otro golpe brutal: el atentado contra la AMIA.

Ambos crímenes aún esperan que se haga justicia.

Las autoridades judiciales argentinas han señalado la responsabilidad de Irán y de su brazo armado, Hezbollah.

El proceso judicial debe continuar.

No solo por las familias y los sobrevivientes, sino por la sociedad en su conjunto.

Sabemos que ninguna sentencia devuelve una vida.

Pero hay hechos que pueden traer algo de alivio.

Saber que quien organizó el atentado a la AMIA, el líder de la República Islámica, fue eliminado y ya no podrá planificar nuevos atentados que lleven muerte y dolor a inocentes, no es justicia.

No reemplaza el dolor.

Pero puede ofrecer una mínima serenidad a quienes vieron su historia interrumpida por la crueldad que el  terrorismo conlleva.

Amigos, recordar a nuestras víctimas no es un acto de nostalgia ni una ceremonia vacía.

Recordar es asumir una responsabilidad.

Porque la memoria no es un archivo: es una brújula moral.

Los embajadores cumplimos ciclos.

En algunos meses concluiré mi misión en la Argentina.

Y puedo afirmar que las relaciones entre Estados no se limitan a acuerdos diplomáticos.

Son relaciones entre pueblos capaces de reconocerse en el dolor y en la esperanza del otro.

Esta plaza es testimonio de ello.

Aquí, la sangre de argentinos e israelíes se fundió en una misma herida.

Y de esa herida nació también un vínculo profundo, humano, irreversible.

Mi misión concluirá, pero mi compromiso con esta causa permanecerá.

Queridos familiares y sobrevivientes: esta causa es también personal. En mis años aquí los conocí, aprendí, ustedes me han inspirado.

Porque el terrorismo intenta destruir vidas.

Pero también busca erosionar el tejido social, Por eso la importancia de estos actos, porque mientras haya memoria, habrá dignidad. Nuestra presencia, la de todos hoy aquí, es un acto de rebeldía frente al impulso fanático y degradante del terrorismo que hace del odio y el fanatismo, su bandera.

Hoy volvemos al lema que nos convoca.

La primera vez no se olvida.

Algunas primeras veces marcan una vida.

Otras primeras veces marcan la historia.

Y después de tantas veces de terrorismo en el mundo, llevada adelante por las mismas ideologías de muerte, el deseo presente es que cada nuevo suceso se convierta  también el  último.

Esta última vez con ustedes aquí es también una oportunidad de plantear en voz alta un deseo compartido: Que el terror que comenzó aquí hace 34 años

no vuelva a repetirse jamás. Se que es una consigna compartida  y hoy, también, un desafío global.

Muchas gracias.

Am Israel Jai.

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