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Israel y la ANP, en alerta por las posibles consecuencias

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Mientras, en Cisjordania y Gaza, la sensación de emergencia también ha aflorado a la superficie y la población -que en su inmensa mayoría no dispone de máscaras antigás- acumula víveres, por temor a que Israel aproveche la confusión internacional para ocupar más territorios.
«Las posibilidades de que Irak ataque a Israel como hizo en 1991 son de un 0,1 por ciento», afirmaban hoy fuentes militares y políticas para tranquilizar a una población que, a diferencia de aquel año, parece mucho más relajada y desde luego, mejor preparada.
Algunas cadenas de supermercados y ferreterías han registrado en los últimos días un incremento de más del 100 por cien en sus ventas de productos de alimentación básicos y conservas y materiales para sellar la habitación en la que deberán refugiarse en caso de ataque.
En previsión de un posible ataque con cohetes de largo alcance y con cabezas de combate no convencionales, las autoridades militares ordenaron el lunes a la población que preparen los refugios antiaéreos o, en su ausencia, que sellen una de las habitaciones internas de la casa para evitar su contaminación desde el exterior.
Asimismo, han ordenado tener las máscaras antigás al alcance del mano, así como otros pertrechos de emergencia y un bolso con la documentación y objetos necesarios para una eventual evacuación.
Israel teme que, en un acto de desesperación, Sadam Hussein ordene atacar este país como hizo en 1991, y que, si se ve contra las cuerdas, use armas de destrucción masiva.
«Nos encontramos ante una paradoja porque si Irak nos ataca en las primeras fases de la guerra se delatará y legitimará el ataque de EEUU, mientras que si lo hace al final -cuando le será más difícil- será porque da todo perdido y no sabemos que esperar», afirmó el general retirado Oren Shahor, ex jefe del cuerpo de Inteligencia Militar.
Su actual sustituto, el general Zeevi Farkash, dijo hoy que «en el oeste de Irak no parece que haya misiles (de largo alcance)», por lo que la probabilidad de un ataque similar al de 1991 es muy baja.
Además, Israel ha desplegado un vasto sistema de defensa antiaérea en los lugares más estratégicos, con baterías Patriot que le fueron entregadas para su defensa por EEUU y Alemania.
Estas baterías serán la última línea de defensa, ya que antes cualquier objeto no identificado disparado desde Irak con dirección oeste deberá pasar la barrera de los misiles «Arrow» (Flecha), que en teoría pueden derribar un misil fuera de la atmósfera y a mitad de camino.
Para respaldar los sistemas de alerta israelíes, el buque monitor Aegis de la armada de los Estados Unidos ya ha anclado en el Mediterráneo y sus radares vigilan el espacio aéreo de este país, que hoy subió su estado de alerta en un nivel más, a dos del que caracteriza un estado de emergencia generalizado.
Asimismo, el ministro de Defensa, Shaúl Mofaz, ha informado al Consejo de Ministros de que las Fuerzas Armadas movilizaron 12.000 reservistas, principalmente de la Fuerza Aérea y del Comando de la Retaguardia.
El número de los reservistas aumentará o será reducido según lo exija la situación, agregó el ministro, quien informó a sus colegas de que el Ejército también se mantiene alerta en el frente libanés, en el norte del país, frente a la milicia integrista Hizbulá.
En los organismos de seguridad se prevé también una intensificación de ataques y disturbios en Cisjordania y Gaza en solidaridad con Irak y su presidente Sadam Husein, uno de los principales benefactores de los palestinos de la resistencia contra la ocupación, incluso de los suicidas.
Precisamente el temor de los palestino, que también han comenzado a almacenar alimentos, es que Israel aproveche el estado de confusión internacional para ocupar lo poco que queda de la que era la Autoridad Nacional Palestina (ANP) hasta abril de 2002.
«Hay movimiento en las calles y la gente está comprando comida por sí Israel decide entrar en las ciudades de Gaza», dijo Jaled Farez, habitante de esa banda autónoma.
A diferencia de los israelíes, los más de 3,6 millones de palestinos que viven en Cisjordania y Gaza no cuentan con máscaras antigás, ya que Israel considera que es la ANP la que debe proporcionárselas, a pesar que según la Convención de Ginebra la potencia ocupante es responsable de la población civil en las zonas ocupadas.

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