Inicio ISRAEL El Ejército israelí en alerta máxima con rutinas operativas ante las crecientes tensiones entre EE.UU. e Irán

El Ejército israelí en alerta máxima con rutinas operativas ante las crecientes tensiones entre EE.UU. e Irán

Por Gustavo Beron
0 Comentarios

Itongadol/Agencia AJN.- La posibilidad de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordene un ataque contra Irán volvió a cobrar fuerza el fin de semana, en medio de evaluaciones que se repiten desde comienzos de año. Sin embargo, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) optaron por no imponer una congelación general de licencias ni activar medidas extraordinarias adicionales, en lo que fuentes militares describen como un enfoque calculado para sostener la preparación sin alterar innecesariamente la rutina.

Mientras desde el ámbito político se han emitido advertencias sobre una posible guerra a gran escala inminente, el portavoz de las FDI, Effie Defrin, transmitió mensajes tranquilizadores al público, subrayando que se mantiene la actividad habitual junto con un monitoreo constante de los acontecimientos regionales.

En la Dirección de Inteligencia Militar y en la Fuerza Aérea —que liderarían cualquier eventual campaña contra Irán, como ocurrió en la operación del año pasado— ya se establecieron marcos de trabajo para gestionar la tensión elevada sin interrumpir programas de fortalecimiento de capacidades ni desgastar aún más al personal, especialmente a los reservistas.

SkfwIPAuObx_1_34_1280_720_0_large

Se puso en marcha un plan de gestión de recursos humanos para reservistas en centros de mando y salas de operaciones, diseñado para permitir una continuidad de servicio durante meses si fuera necesario. En muchas unidades, los soldados aún pueden viajar al extranjero durante sus permisos, salvo aquellos que ocupan funciones críticas.

La Fuerza Aérea mantiene su calendario previsto de entrenamientos y ejercicios, además de sus actividades operativas desde el frente norte hasta Gaza.

Tras la operación del año pasado contra objetivos iraníes —conocida como “Rising Lion”—, la Fuerza Aérea incorporó lecciones clave para el próximo escenario, que podría ser más prolongado y con características distintas: diferentes ritmos de lanzamiento de misiles, posible implicación de organizaciones aliadas de Irán desde Yemen hasta Líbano y, al mismo tiempo, una cobertura defensiva estadounidense más robusta.

Uno de los ámbitos que requirió ajustes es la absorción de nuevos sistemas de armas y municiones estratégicas. La integración de equipamiento —desde bombas y ojivas hasta plataformas de mando, sistemas de inteligencia y aeronaves— suele implicar pausas temporales en la actividad de ciertas unidades. Según fuentes militares, se ha logrado equilibrar ese proceso sin afectar significativamente el fortalecimiento de capacidades.

Las baterías de defensa aérea —Cúpula de Hierro, Arrow y Honda de David— incluidas las unidades de reserva, permanecen desplegadas desde la escalada de tensiones, aunque bajo un esquema medido que evita el agotamiento prolongado de las fuerzas.

Inteligencia: evitar la “visión de túnel”
En paralelo, la Inteligencia Militar intensificó la vigilancia sobre objetivos iraníes y movimientos sospechosos en Líbano y Yemen, sin descuidar otros frentes. El jefe de la Dirección de Inteligencia, el mayor general Shlomi Binder, mantuvo este mes discusiones avanzadas sobre un posible nuevo enfrentamiento con Irán, algunas en conjunto con el comandante de la Fuerza Aérea, el mayor general Tomer Bar.

Una de las principales lecciones aprendidas del conflicto prolongado es evitar concentrarse exclusivamente en un frente. Para ello, el ejército opera un centro de advertencia multidimensional activo las 24 horas, destinado a prevenir sorpresas estratégicas y coordinar evaluaciones en múltiples escenarios.

En el Comando Norte, donde las fuerzas fueron reforzadas durante episodios previos de tensión, no se impusieron restricciones adicionales a civiles en zonas fronterizas más allá de las ya vigentes. Tampoco se desplegaron nuevos batallones de refuerzo, dado que la presencia militar en la zona ya es considerablemente mayor que antes de la guerra.

Las fuerzas terrestres continúan entrenamientos para eventuales maniobras en el sur del Líbano, incluyendo ejercicios de brigadas de reserva y unidades regulares en terrenos montañosos y urbanos densos. Al mismo tiempo, no se suspendieron cursos de formación para suboficiales y oficiales, ni se ampliaron las convocatorias de reservistas más allá del marco anual previsto.

El ejército sigue operando bajo la Orden de Emergencia 8, que le otorga flexibilidad para movilizar fuerzas si la situación lo requiere.

Por ahora, sin embargo, las FDI buscan mantener un delicado equilibrio: alta preparación frente a un posible escenario con Irán, pero sin generar pánico público ni agotar innecesariamente a las tropas tras meses de conflicto continuo.

También te puede interesar

Este sitio utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario. Aceptar Ver más