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Secuestraron y torturaron a un testigo clave en la causa AMIA

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Claudio Lifschitz, de 43 años, fue secuestrado ayer por desconocidos cuando circulaba con su auto por Villa Devoto. En una entrevista exclusiva con el programa Mañanas argentinas de C5N, el letrado que denunció encubrimiento y colaboración con el atentado terrorista en el que murieron 85 personas el 18 de julio de 1994 fue salvajemente torturado. 
 
Según confirmaron fuentes policiales a C5N, al letrado le pusieron una bolsa en su cabeza y le tajeraon la palabra "AMIA" en su espalda y con su soplete le
grabaron seis números en el brazo, tal como los nazis lo hacían en los campos de concentración en el Holocausto.

Lifschitz relató que ayer, sobre las 11 de la noche, "estaba en mi auto, se me cruza una camioneta y me hacen tirar al suelo. Me dicen que me tire al piso, me atan las manos y me ponen una bolsa en la cabeza". Entonces le repitieron a los gritos "no jodas con la SIDE" y le preguntaron si tenía las grabaciones de unos iraníes que serían de prueba clave en la causa.

"En un momento escucho que prenden un soplete y pensé en lo peor. Sentí un ardor grande en el brazo. Me marcaron con profundidas seis letras en el brazo, como los judíos en un campo de concentración", siguió Lifshitz. Y a continuación dijo que "después sentí tajos en la espalda. Después me enteré que tenía escrito "AMIA" en grande en toda la espalda y se estaba desengrando".

Finalmente, el letrado fue despojado de su celular y abandonado en la zona de Villa Lugano, en inmediaciones de la Escuela de Cadetes de la Policía Federal. "Me dejaron en la villa y vi dos personas que me dieron miedo. Me tiré al piso y al caer al pasto me ardió mucho el brazo. Ahí vi que me grabaron como a las vacas".

También recordó que "ya había recibido amenazas, me tiraron un libro que habría escrito y también me dispararon una vez, pero esta vez sentií que fue un ataque de antisemitismo".

 
El auto del abogado fue encontrado en la misma zona en la que fue secuestrado.
El abogado quedó internado en el Hospital Piñero.  

Lisfschitz hizo en la causa una minuciosa descripción de las irregularidades del proceso que finalizaron en el derrumbe de todo lo actuado por el juez Juan José Galeano.
 
Entre otros aspectos de lo actuado, describió el pago de 400 mil dólares al desarmador de autos Carlos Telleldín para que testimoniara en función a una pista falsa en la causa por el sangriento atentado a la mutual judía, ocurrido en 1994.

Infobae/ Foto Pag12

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