Itongadol/Agencia AJN.- El primer ministro Benjamin Netanyahu sostuvo en Israel una extensa reunión con el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, en la que reafirmó que el desarme de Hamás, la desmilitarización de la Franja de Gaza y el cumplimiento de los objetivos de guerra son condiciones previas a cualquier proceso de reconstrucción.
Según informó la oficina del primer ministro, Netanyahu dejó en claro que Israel no aceptará que la Autoridad Palestina tenga ningún rol en la administración de Gaza. En ese marco, también señaló a la delegación estadounidense presuntas irregularidades detectadas durante las operaciones en el enclave, entre ellas el uso de bolsas pertenecientes a la agencia de la ONU para los refugiados palestinos para ocultar armamento.
El encuentro, que se extendió por más de tres horas, contó además con la participación del embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee; el ministro de Defensa, Israel Katz; el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, teniente general Eyal Zamir; el director del Mossad, David Barnea; así como altos mandos de inteligencia militar y de la Fuerza Aérea.
Durante la conversación, Netanyahu abordó también el dossier iraní y reiteró su postura de que Teherán “ha demostrado repetidamente que no es confiable para cumplir sus compromisos”. El intercambio se produjo en la antesala de contactos previstos entre Estados Unidos e Irán, en un contexto de crecientes tensiones regionales.
Desde el lado iraní, se transmitió a mediadores la disposición a discutir el programa nuclear e incluso a considerar compromisos limitados, con la expectativa de evitar una confrontación militar. También se mencionó la posibilidad de tratar en instancias posteriores el tema de los misiles balísticos y la red de aliados regionales de Teherán. Sin embargo, tanto en Israel como en Washington prevalece la evaluación de que las probabilidades de alcanzar un acuerdo son muy reducidas.
Las gestiones diplomáticas se desarrollan mientras se multiplican las advertencias cruzadas. El presidente estadounidense, Donald Trump, instó públicamente a Irán a aceptar un acuerdo, advirtiendo sobre consecuencias severas en caso contrario. En respuesta, el líder supremo iraní, Ali Khamenei, alertó que cualquier ataque estadounidense derivaría en un conflicto regional, y sostuvo que Irán no busca la guerra, pero responderá con firmeza ante cualquier agresión.
En paralelo, funcionarios iraníes señalaron que Trump estaría siendo empujado hacia una confrontación por actores interesados en un conflicto, mientras continúan las amenazas de represalias contra objetivos israelíes y estadounidenses si se produce una escalada militar. El escenario combina, así, esfuerzos diplomáticos frágiles con un clima de desconfianza que mantiene elevada la tensión en Medio Oriente.

