Las comunidades judías del mundo serán “muy afectadas” por la crisis financiera internacional debido a que en su mayoría están constituidas por sectores de la clase media, la más afectada por este fenómeno que puso en jaque a las principales economías del planeta.
Al menos así lo pronosticó el economista Bernardo Kliksberg, quien en un entrevista exclusiva con la Agencia Judía de Noticias (AJN), advirtió que “la comunidad judía argentina tiene que prepararse para una época donde va a haber muchas familias en riesgo y no se contará esta vez con aportes externos como en la crisis de 2001 porque la comunidad de Estados Unidos también tiene una gravísima crisis de recursos”.
“En Brasil y México, donde hay importantes comunidades judías ya se siente los efectos de la crisis. En México hubo una caída del Producto Bruto debido a que su economía está ligada a la de Estados Unidos”, apuntó el analista.
Kliksberg, quien asesora a las Naciones Unidas, sostuvo que para enfrentar “estas serias dificultades” cada judío “tiene que ir a las instituciones porque tiene que haber una respuesta de solidaridad muy activa”.
“La comunidad va a atener que reforzar su solidaridad y cerrar filas. Soy optimista porque a nivel macroeconómico en América Latina, la mayoría no quiere saber nada con las políticas neoliberales del ’90 y va a exigir políticas económicas reactivantes”, agregó.
El economista destacó la experiencia de las instituciones argentina como la AMIA, Jabad Lubavitch, Fundación Tzedaká y el Joint, entre otras organizaciones que brindan asistencia social.
“Desafortunadamente ésta es la crisis económica más grave que tuvo la humanidad en los últimos 80 años y se está siendo sentir en todo el planeta y América Latina está experimentando un impacto severo. El último pronóstico habla de un crecimiento de 0,3 por ciento para la región, cuando en los últimos cinco años había crecido 4,7 por ciento”, indicó.
De acuerdo a lo explicado por el economista, la caída en las exportaciones, en la comercialización de materias primas y la baja en el turismo tendrán su impacto en la economía.
En el caso de Argentina, Kliksberg indicó que el Gobierno comenzó a aplicar “políticas reactivantes que están amortiguando la crisis pero va a haber serias dificultades”.
Al comparar este momento internacional con el estallido socioeconómico que afectó a la Argentina fines de 2001, el economista apuntó que aquella fue “una crisis endógena que se debió a las políticas totalmente antigente del período de (Carlos) Menem, donde hubo corrupción en escala masiva, una concentración de la riqueza fenomenal, y la quiebra de la clase media, donde estaba el 40 por ciento de la comunidad”.
“Ahora es más complicado porque no hay modelo económico depredador y en la Argentina y en el mundo el liberalismo ha quebrado”, agregó.
La muestra más clara es la realidad que vive Estados Unidos, donde la ciudad de Nueva York tiene la mayor cantidad de gente viviendo en las calles de los últimos 40 años, según apuntó Kliksberg.
“No menos de 50 mil personas viven en la calle, cuando estas personas tenían su trabajo y sus ahorros y han perdido todo como consecuencia de este casino financiero que es Wall Street”, afirmó.
Frente a esta realidad, el economista aseguró que “la comunidad judía (estadounidense) está desbordada, ha recibido más pedidos que nunca y sus recursos están bajando”.
“En Estados Unidos es muy tradicional los bancos de alimentos, donde va la gente más pobre y el New York Times publicó un informe que confirmó que los bancos están desbordados porque buena parte de la clase media va a pedir alimentos”, indicó.
Según Kliksberg, “la gran esperanza de la comunidad judía” es que el gobierno de Barack Obama mantenga su compromiso de defender la actividad de las ONG, dado que el presidente se inició como voluntario y era un líder en Chicago”.
En este sentido, el analista comentó que en Estados Unidos hay una red de ONG importante que el año pasado produjo cerca del 5 del producto bruto interno.
“Hoy todas la organizaciones están en estado de emergencia porque sus su base de recaudación de fondos están bajando fuertemente porque los donantes están en dificultades severas por la caída brutal de la economía”, agregó.
No obstante, Kliksberg consideró que “se va a necesitar mucho voluntariado, que fue decisivo en 2002 (en la crisis de Argentina), porque este sector crea bienes y servicios sin costo, algo que será necesario adosar a las políticas públicas”, indicó.
A las consecuencias de la crisis financiera se agrega la escandalosa estafa del fondo del estadounidense Bernard Madoff que afectó a varias organizaciones judías que prestaban asistencia social.
“Creer en el fundamentalismo de mercado puede llevar al infierno”, consideró Kliksberg para graficar la actualidad de la economía internacional.
Para el analista, la crisis ya está instalada y el empleo será uno de los más afectados.
“La OIT (Organización Internacional del Trabajo) calcula que 50 millones de empleos del mundo y 3 millones de puestos de trabajo en América Latina” se verán afectados por el derrumbe de los mercados, indicó.
Para reducir el impacto, Kliksberg consideró que “se requiere una agresiva respuesta en términos de políticas públicas” como las que está aplicando Obama “con medidas excepcionales en la historia de Estados Unidos, como esta especie de nacionalización de los bancos”.
“En América Latina se requiere que los gobiernos adopten medidas enérgicas para proteger a los pobres, las llamo políticas contracíclicas que vayan en contar de este fenomenal descenso de la actividad”, afirmó, por último, Kliksberg.
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