En el anuncio de las autoridades presentes, sobresalió la desaprobación a
Sin estridencias, con caras adustas y en un profundo silencio, quizá producto de la preocupación que nos embarga, prestamos atención al muy buen discurso de la juventud que no dejó nada en el tintero. El discurso del presidente de
Y terminó el acto con una tranquila desconcentración. Cada uno se habrá ido pensando algo para sus adentros, sacando alguna conclusión. Le dije a mi amigo Goremberg: "fue un actito". Uno no puede dejar de retrotraerse a algunas épocas no tan lejanas, donde el aporte de la juventud era determinante. Ahora sólo predominan las sienes cubiertas de canas (en el sentido figurativo porque muchos no las tienen), somos personas adultas y hacemos lo que podemos. Pero debiéramos hacer mucho más para concientizar a la gente, a los jóvenes y a los ya no tan jóvenes, buscarlos donde estén, hacerlos participativos. ¿Quién debe hacerlo?
Por supuesto una dirigencia eficiente, dinámica, decidida, responsable y por sobre todas las cosas valiente, para responder en el momento justo y con toda la fuerza, sin amedrentamientos. Lamentablemente ahora no la tenemos.
Estoy casi convencido de que esta demostración fue exigida por la juventud por su acto suspendido del día 12, que empujó a nuestros dirigentes a realizar el del día de ayer. Un acto público injustificadamente demorado, hecho a destiempo. Sirvió como una válvula de escape para nuestras contenidas emociones.
Repercusiones……….pocas. Busqué hoy las noticias en
Seguro que esto puede cambiar. Será cuando nuestros dirigentes dejen de lado sus apetitos personales y se decidan a bregar por el bienestar de nuestra Comunidad. Nuestro futuro clama por ello. Moshé.

