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Israel apuesta a la tecnología cuántica en medio de una carrera global cada vez más intensa

Por Gustavo Beron
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Itongadol/Agencia AJN.- Desde 2018, Israel viene redoblando sus esfuerzos para mantenerse en la primera línea de la carrera global por la computación cuántica, un terreno que muchos comparan con la carrera espacial de hace seis o siete décadas. El país que logre una ventaja decisiva en este campo podría redefinir los equilibrios de poder militar, económico y científico a nivel mundial.

En Jerusalem, sin embargo, existe conciencia de los límites. La competencia principal por la supremacía cuántica se libra entre Estados Unidos y China, dos potencias que invierten sumas muy superiores y cuentan con infraestructuras de gran escala. Aun así, para Israel el resultado no es menor: terminar entre los cinco líderes mundiales o quedar fuera del top 10 tendría consecuencias estratégicas profundas.

La computación cuántica promete aplicaciones disruptivas, desde la detección avanzada de submarinos y aviones de combate hasta la capacidad de vulnerar prácticamente todos los sistemas de cifrado actuales que no estén adaptados a estándares poscuánticos. En ese contexto, Israel busca compensar su menor escala con alianzas internacionales y una fuerte apuesta al capital humano.

Un eje central de esa estrategia ha sido la cooperación con Europa. Entre 2021 y 2024, empresas israelíes recibieron más de 1.100 millones de euros del programa Horizon Europe, en el marco de proyectos científicos conjuntos con la Unión Europea. Ningún otro bloque ha canalizado una inversión extranjera de esa magnitud hacia el ecosistema cuántico israelí.

El contraste con Washington es marcado. Aunque Estados Unidos es el principal socio estratégico de Israel en materia de seguridad —con proyectos como la Cúpula de Hierro o el F-35—, su inversión específica en computación cuántica conjunta ha sido limitada. En diciembre, el lobby proisraelí AIPAC celebró un aporte estadounidense de 47,5 millones de dólares para diversos desarrollos tecnológicos, de los cuales la computación cuántica fue solo una parte. Según estimaciones israelíes, Europa habría invertido entre 20 y 200 veces más que el gobierno estadounidense en este campo.

A estas diferencias se suma la incertidumbre política. En Israel existe preocupación por el futuro de las relaciones con la UE, tras embargos parciales de armas impuestos por algunos países europeos en 2025, y también por el impacto a largo plazo del enfoque “America First” del presidente Donald Trump. Algunos expertos recuerdan, además, que persisten en Estados Unidos corrientes reticentes a compartir tecnologías sensibles con Israel, un factor que en el ámbito cuántico no puede ser ignorado.

En ese escenario emerge la figura de Hadas Lorber, exfuncionaria del Consejo de Seguridad Nacional y actual directora del programa de relaciones Estados Unidos–Israel en el Institute for National Security Studies (INSS). Lorber impulsa una estrategia para asegurar financiamiento y asociaciones internacionales que consoliden la posición israelí en el ámbito cuántico.

En julio, encabezó una conferencia inédita en el INSS que reunió a altos funcionarios israelíes y estadounidenses, junto a referentes del sector privado y académico. El objetivo fue definir una hoja de ruta para que Israel avance en computación cuántica, sensores, comunicaciones y cifrado, integrando estos desarrollos a la seguridad nacional.

La Iniciativa Nacional Cuántica de Israel fue lanzada en 2018 con un presupuesto inicial de 1.250 millones de shekels, que se amplió en los años siguientes. Desde entonces, el número de grupos académicos vinculados al área creció de 144 a 240, y las empresas especializadas pasaron de cinco a veinte, según datos oficiales.

Lorber plantea ir más allá del tradicional “ventaja militar cualitativa” (QME) y avanzar hacia una “ventaja tecnológica cualitativa” (QTE), basada en lo que define como un “anillo de poder inteligente” junto a aliados, para evitar el aislamiento frente a actores como China o Irán.

Además de Estados Unidos y Europa, Israel explora cooperaciones con países de Asia Central como Azerbaiyán, Kazajistán y Uzbekistán, así como con potencias regionales de Medio Oriente. En el caso de los Emiratos Árabes Unidos, la cooperación tecnológica ya es estrecha desde los Acuerdos de Abraham. Con Arabia Saudita, en cambio, el avance es más incierto debido al estancamiento del proceso de normalización y al impacto de la guerra en Gaza.

La urgencia aumentó tras la exclusión de Israel de un pacto de investigación en inteligencia artificial firmado en 2025 entre Estados Unidos, Arabia Saudita y los Emiratos. También generó inquietud un anuncio conjunto de la Casa Blanca, la empresa Quantinuum y un fondo qatarí por 1.000 millones de dólares para inversiones cuánticas, una cifra muy superior a la cooperación vigente con Israel.

Pese a los desafíos, en Jerusalem confían en que el país seguirá siendo un actor relevante. Expertos israelíes advierten que la revolución cuántica será gradual: aunque ya existen computadoras con cientos de qubits y avances en sensores y comunicaciones, una computadora cuántica plenamente funcional y universal podría tardar entre ocho y diez años más en materializarse.

Mientras tanto, Israel también avanza en cifrado poscuántico para proteger sus sistemas frente a futuros ataques. Con el proceso de transición ya iniciado en Estados Unidos por el National Institute of Standards and Technology, el desafío para Israel es no quedar rezagado en una carrera que promete redefinir el mundo digital y el equilibrio estratégico global.

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