Itongadol/Agencia AJN.- Un informe difundido en el Reino Unido encendió nuevas alertas sobre presuntas violaciones a los derechos humanos en Irán, al denunciar que fuerzas de seguridad del régimen habrían utilizado sustancias químicas o tóxicas para reprimir protestas en distintas ciudades del país, provocando efectos letales varios días después de la exposición.
La denuncia fue presentada en una transmisión especial de la cadena GB News, donde se citó un documento interno calificado como “creíble”, aunque hasta el momento no cuenta con confirmación oficial de fuentes de inteligencia occidentales.
Según lo expuesto por Bill Esterson, integrante del equipo de política exterior del Partido Laborista, el reporte describe una situación crítica en una de las principales ciudades iraníes. Las cárceles estarían desbordadas por arrestos masivos de manifestantes, mientras que los tribunales se encuentran colmados de familiares de detenidos. Además, se habría impedido el ingreso de abogados, bloqueando de hecho el acceso a la defensa legal.
El punto más grave del informe señala el uso de una “sustancia química tóxica” contra los manifestantes. De acuerdo con testimonios recogidos en el documento, la exposición no provocó muertes inmediatas, sino reacciones retardadas, con víctimas que habrían fallecido varios días después. En el estudio televisivo, el periodista británico Patrick Christys subrayó que esta “reacción diferida” dificulta identificar rápidamente la causa del daño y dimensionar el número real de afectados.
Durante el debate, se trazaron paralelismos históricos con el ataque químico perpetrado por Saddam Hussein en Halabja, así como con denuncias similares contra el régimen sirio de Bashar al-Assad. Estas comparaciones reforzaron la gravedad de las acusaciones, aunque los propios participantes aclararon que no existe, por ahora, confirmación oficial del uso de armas químicas por parte de Irán.
Hasta el momento, ni Estados Unidos ni gobiernos europeos emitieron declaraciones que validen formalmente estas denuncias. Sin embargo, la existencia del informe incrementó la preocupación de organismos y actores internacionales que monitorean la situación de los derechos humanos en la República Islámica.
El documento también recordó antecedentes durante las protestas de 2022, cuando se reportó el uso de un gas verde no identificado en ciudades kurdas como Javanrud y Piranshahr. En aquel momento, circularon videos que mostraban densas nubes verdosas en las calles durante enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, generando pánico entre la población.
Especialistas médicos y químicos evaluaron entonces que la sustancia podría haber sido hexacloroetano o adamsita (DM), agentes utilizados para dispersar manifestaciones o crear cortinas de humo. Según evaluaciones médicas, la exposición puede causar irritación severa de la piel, náuseas, desorientación mental y parálisis muscular temporal. Aunque no se trataría de un gas nervioso de uso militar, los expertos advirtieron que es carcinogénico y potencialmente letal, especialmente por sus efectos retardados.

