Itongadol/Agencia AJN.- El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmó que su gobierno avanza en un plan para reducir gradualmente la dependencia de la ayuda militar de Estados Unidos hasta eliminarla por completo en el plazo de diez años. La declaración fue realizada en una entrevista con la revista The Economist, en la que también abordó la crisis de imagen internacional de Israel y las protestas contra el régimen iraní.
Por primera vez de manera pública, Netanyahu reveló que podría no renovar en su totalidad el paquete de asistencia militar estadounidense de 3.800 millones de dólares anuales que recibe Israel, cuyo acuerdo actual debe ser renegociado en 2028. Según explicó, el proceso para disminuir esa dependencia ya está “en marcha”.
El primer ministro sostuvo que su objetivo es que Israel sea “lo más independiente posible”, y aseguró que una menor dependencia financiera de Estados Unidos podría contribuir a mejorar la percepción internacional del país. No obstante, aclaró que continuará “luchando por el apoyo del pueblo estadounidense”.
En ese marco, Netanyahu afirmó que Israel enfrenta una intensa “guerra de propaganda” y describió la lucha contra la desinformación como un combate desigual. “Es como usar caballería contra F-35”, dijo, al referirse al impacto de las redes sociales, que —según señaló— están inundadas de campañas coordinadas y bots falsos.
“El mismo tipo de difamaciones que históricamente se dirigieron contra el pueblo judío ahora se dirigen contra el Estado judío”, afirmó. En ese sentido, recordó acusaciones antisemitas que circularon desde la Edad Media y sostuvo que hoy Israel es juzgado con “un estándar imposible” en el contexto de la guerra contra Hamás. Incluso expresó dudas de que líderes históricos como Winston Churchill hubieran podido conducir la Segunda Guerra Mundial bajo el nivel de escrutinio actual.
Netanyahu consideró que un eventual alto el fuego con Hamás podría reducir las críticas internacionales, al estimar que la propaganda pierde fuerza cuando cesan los combates intensos y los hechos vuelven a imponerse sobre la desinformación.
En relación con Irán, el primer ministro se refirió a las protestas que atraviesan distintas ciudades del país y afirmó que un cambio de régimen no es un objetivo de Israel, aunque podría ser una “consecuencia de la guerra”. Sostuvo que los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025 redujeron al régimen de Teherán de una potencia regional de primer nivel a una de segundo orden.
Netanyahu agregó que la derrota militar sufrida por Irán, sumada a la mala gestión interna y al desvío de miles de millones de dólares hacia el “eje del terror” en lugar de mejorar la vida de su población, podría tener consecuencias profundas para la continuidad del régimen.
“Estas dos cosas están convergiendo ahora, y puede ser un momento en el que el pueblo iraní tome el control de su propio destino. Las revoluciones se hacen mejor desde adentro”, afirmó.
Finalmente, negó que Israel tenga planes de intervenir en las protestas internas iraníes y sostuvo que su gobierno observa los acontecimientos con atención. Advirtió, sin embargo, que existe una línea roja clara: “Si Irán nos ataca, lo que podría ocurrir, habrá consecuencias terribles para Irán. En todo lo demás, debemos ver qué sucede dentro del país”.

