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Entrevista al presidente saliente de la Organización Sionista Argentina

Por Gustavo Beron
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Itongadol/Agencia AJN.- Demian Stratievsky, presidente saliente de la Organización Sionista Argentina (OSA), culmina una gestión que, según él mismo reconoce, “tuvo momentos que ninguno hubiese imaginado”. Presidente de la Organización Sionista Argentina durante cuatro años, atravesó etapas críticas tanto en el marco político y comunitario que cambió de manera abrupta a partir del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.

Desde entonces, la OSA asumió un rol protagónico en actos masivos por el pedido de liberación de rehenes. Stratievsky describe cómo se reorganizó la institución en cuestión de horas tras ocurrida la masacre del 7 de octubre, detalla el vínculo con las organizaciones centrales y reflexiona sobre el impacto del antisemitismo en la Argentina. También repasa el legado que deja y la continuidad que representará Federico Nemetsky, su sucesor.

A continuación, los detalles más importantes de la entrevista:

Itongadol: Fueron tiempos difíciles los que te tocaron bajo tu gestión.

Demian Stratievsky: Sí, fueron un poquito más de cuatro años de gestión. Los últimos dos años y medio bastante duros lamentablemente, pero creo que estuvimos a la altura de lo que teníamos que estar, hicimos lo que teníamos que hacer. Siempre uno piensa que puede hacer más, pero yo creo que independientemente de que podríamos haber hecho más, hicimos lo que teníamos que hacer y eso me deja muy tranquilo.

IG: ¿Recordás cómo fue poner en marcha lo que nadie tal vez sabía cómo hacer el día 7 de octubre o en las horas siguientes a la masacre?

DS: Justamente hace poco estaba escribiendo algunas cosas para decir en el cambio de autoridades y recordé lo que pasó ese octubre. Cómo llegamos al 9 de octubre, que fue la primera marcha masiva en la calle que lamentablemente tuvimos que hacer. El 7 de octubre me desperté como todos, exaltado, viendo en el celular todo lo que estaba pasando. A las pocas horas ya tenía un grupo armado con quien era el presidente de la DAIA, Jorge Knoblovits, y con quien era el secretario general de la AMIA, Gabriel Gorenstein, porque Amos Linetzky esos días no usaba celular. Ahí empezamos a planear qué había que hacer. Ellos me pedían que vaya más despacio y yo insistía en que ese mismo día teníamos que salir a la calle. Esperé unas horas. El domingo me senté en la casa de Gabriela Glazman, la representante de la Organización Sionista Mundial, y de ahí salió todo lo visto el 9 de octubre. Fue el puntapié de todo lo que vino después.

IG: Cómo se consolida la Organización Sionista y su presidente con todos los actos que finalmente tuvieron que ver con el recordatorio y el pedido de libertad de los rehenes. ¿Fue un hecho natural o la OSA entendió que era su lugar? ¿Cómo se construyó ese rol, que queda como herencia para quien presida la institución?

DS: En algunos actos tuvimos que levantarnos y decir: “Este es nuestro espacio, este es nuestro lugar”. Para nosotros era natural. Así como el 18 de julio es natural que AMIA esté en el escenario, o que la DAIA lo haga en sus actos, para nosotros era natural que lo que estaba pasando en Israel tenía que ver con nuestra institución. Compartimos muchos espacios con AMIA y DAIA, pero había momentos en los que debíamos marcar que ese era el espacio de la OSA. En algunos casos hubo que pelearlo, en otros no. Creo que queda como herencia que, a partir de ese octubre, fue la OSA quien levantó la bandera y lideró actos masivos que nadie imaginaba que tendríamos que organizar.

IG: ¿En un futuro el 7 de octubre será una conmemoración como el 17 de marzo o el 18 de julio? y ¿Cómo explicas la presencia masiva, judía y no judía, en los actos que se hicieron?

DS: Sí, creo que es una fecha que va a quedar marcada. El 7 de octubre es el 7 de octubre: va a ser como el 17 de marzo, como el 18 de julio. Será el día de recordación de lo que nos pasó y de los caídos en batalla a partir de ahí. Es una herida más en el pueblo judío, y va a quedar como fecha histórica, algo que estudiarán mis nietos como nosotros estudiamos la Shoá o la salida de Egipto. Respecto a la presencia masiva, nadie acertó los números de cuánta gente iba a salir a la calle. Pensamos que sería mucho menos. El acto más grande fue en febrero, el día después de la entrega de los cuerpos de los Bibas, cuando hubo 20.000 personas. Jamás lo hubiésemos imaginado. Fue una demostración enorme del pueblo judío argentino sionista y de apoyo a Israel, y también de parte del pueblo argentino. Seguimos esperando la liberación del único secuestrado que queda.

IG: Ayer se desarmó la plaza de los secuestrados en Tel Aviv. ¿Qué pensás de eso?

DS: Creo que la plaza va a quedar como un ícono. En lo personal, pienso que había que esperar a que llegara el último cuerpo, lamentablemente. Esa plaza es parte de la historia: ahí la gente pidió por los secuestrados y reclamó al gobierno israelí que se esforzara más por liberarlos.

IG: ¿Cuál fue durante tu gestión el vínculo con la Organización Sionista Mundial? ¿Cómo fue esa relación?

DS: Fue una relación muy buena. Yo ya tenía vínculo personal con la OSM antes de asumir la presidencia de la OSA. Cuando decidí ser presidente, me reuní con varios jefes de departamentos y con Gabriela Glazman. Desde el primer día se comprometieron a apoyar a la OSA y creo que eso se vio reflejado en el trabajo cotidiano, en ambos sentidos.

IG: Hablando de la Argentina después del 7 de octubre, podemos agregar palabras como sionismo y antisemitismo. ¿Qué mirada tenés sobre esto, como presidente saliente y pensando en el futuro?

DS: Hace unos días una persona me preguntó si la Argentina era un país antisemita. Yo creo que no. La Argentina no es un país antisemita, es un país que tiene casos de antisemitismo. Lamentablemente, después del 7 de octubre esos casos se multiplicaron, muchas veces por ignorancia. Pero la Argentina, en gran medida, apoya al Estado de Israel. Tenemos un gobierno que tomó a Israel como aliado, que aprobó la definición de la IHRA y lucha contra el antisemitismo. Creo que tenemos un gran apoyo del país.

IG: ¿Vanina Biasi es ignorante o responde a intereses específicos?

DS: Ambas cosas, bajo la ignorancia de no entender y también responde a intereses de jefes que tiene, pero sí yo creo que es parte de ignorancia sin entender que en realidad siempre mucha gente gritó el hecho de dos pueblos para dos estados y ella diciendo del río hacia el mar está aceptando la destrucción del Estado de Israel. Además ella varias veces habló de que había que darle el derecho a los palestinos de tener su lugar pero también nosotros tenemos el derecho de nuestro propio Estado y diciendo esas frases está destruyendo nuestro derecho

IG: Cuando muchos periodistas califican de ridículo que alguien —ella incluida— aparezca con una remera con una sandía en una jura y no sepa qué significa, ¿Qué opinás?

DS: Me parece una falta de respeto para nuestro país que una persona, al jurar para un puesto tan importante, use una remera de Israel con una sandía o jure por el pueblo palestino. Acá, cuando uno asume un cargo, tiene que jurar por el pueblo argentino, no por ninguna otra nación ni por ningún otro pueblo.

Demian Stratievsky y Federico Nemetsky en las playas de Tel Aviv

IG: ¿Cómo fue tu equipo, tu comisión directiva? ¿De dónde sale el próximo presidente, Federico Nemetsky?

DS: Las dos comisiones, la anterior y la actual, apoyaron muchísimo la gestión. Y de ahí sale el próximo presidente. Me da tranquilidad que Federico Nemetsky continúe lo que venimos haciendo, con su propio estilo. Trabajamos juntos estos cuatro años, y ahora él va a darle su impronta. También contamos con el staff, cuando asumimos no había personal y hoy tenemos a nuestra directora ejecutiva, Déborah Gendin, eso también me deja tranquilo. Me voy satisfecho. La OSA ganó un espacio y un liderazgo. Agradezco a todos por el apoyo.

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