Inicio ACT. COMUNITARIA En la AMIA, Ricardo Gil Lavedra afirmó: “La dictadura terminó; el antisemitismo, no”

En la AMIA, Ricardo Gil Lavedra afirmó: “La dictadura terminó; el antisemitismo, no”

Por M S
0 Comentarios

Itongadol/Agencia AJN.- En el marco del homenaje a las víctimas judías de la última dictadura militar realizado ayer en la AMIA, el abogado y ex juez Ricardo Gil Lavedra, quien integró el tribunal del Juicio a las Juntas, afirmó que “la dictadura terminó; el antisemitismo, no”, y destacó que “combatir al antisemitismo tiene que ser fruto de la educación, pero también de la memoria”.

“Sin duda, este plan siniestro que se estableció desde lo más alto del poder durante la dictadura militar afectó a miles de argentinos. Pero en el caso de los judíos, tuvo otra característica distinta. Fue más. Los detenidos desaparecidos judíos sufrieron mucho más que los otros, en dos aspectos”, recordó Gil Lavedra.

“Por un lado, una sobrerrepresentación. Se calcula que en aquel momento la población judía no llegaba al 1 por ciento de la población argentina. Se calcula en 0,6 o 0,7. Pero el informe de la CONADEP registró 798 casos sobre 8.960. Es decir, casi un 10 por ciento”, resaltó.

En el acto de ayer, la AMIA y la Asociación de Familiares de Desaparecidos Judíos honraron a las 1.900 personas de origen judío que desaparecieron en la Argentina entre 1976 y 1983, lo que representa el 6,3 por ciento del total de 30.000 desaparecidos que denuncian los organismos de Derechos Humanos.

“Por otra parte, los judíos que fueron mantenidos en cautiverio sufrieron indecibles vejaciones y humillaciones. Por supuesto, las invocaciones al nazismo, el hacerlos gritar ‘Heil Hitler’, ‘judíos de mierda’, el obligarlos a hacer cosas aberrantes; sufrir torturas mucho más allá que el resto de los secuestrados. ¿Por qué?, ¿si el plan criminal de los militares no fue hacia los judíos? ¿Pero por qué hubo esta particular saña respecto de los judíos? ¿Y por qué hubo mayor cantidad de secuestros en el caso de los judíos? Me parece que eso tiene que ver con un elemento latente, sobre todo en aquellos momentos, en las Fuerzas Armadas y en las Fuerzas de Seguridad: un fuerte sentimiento antisemita”, continuó Gil Lavedra.

“Y estos detenidos y desaparecidos judíos, a poco de recuperar la democracia, sufrieron otra afrenta. Y me estoy refiriendo a que, apenas restablecida la democracia, la DAIA publicó un documento que se llamó ‘Informe sobre los detenidos y desaparecidos judíos en el período 76-83’, en el cual no condenó como debía el accionar de la dictadura. Trató de justificar su actuación y establecía que el número total, alrededor de 200-210 casos eran de judíos”, subrayó.

“Esto provocó una ruptura, una grieta dentro de la propia comunidad, por la lógica indignación de los familiares que habían padecido este infortunio. Por suerte, hubo una reparación institucional. Más de 20 años después, con el trabajo del Centro de Estudios Sociales de la DAIA, se hizo una revisión, se hizo una autocrítica, se publicó un nuevo documento en el cual se pedía incluso perdón a los familiares de los desaparecidos, se establecía cómo había sido la represión, el carácter sistémico antisemita que había tenido la represión y se establecía con nuevos estudios que el número podía llegar a estar en alrededor de los 1.300 casos. Esta revisión permitió, sin duda, poder reeditar la memoria colectiva de mejor manera y un diálogo más honesto, más franco con los familiares. Por supuesto que el antisemitismo, que bulle en todo esto, es una de las degradaciones más grandes que tiene un sistema democrático, porque afecta ese principio básico que lo sustenta, que es el de la igualdad, y no puede haber discriminaciones por razones de raza, de religión, de credo, de sexo, de nacionalidad”, añadió.

En ese sentido, el ex juez resaltó que “curiosamente, la dictadura terminó; el antisemitismo, no. El último informe también de la propia DAIA, que publica nuevamente sobre antisemitismo, dice que ha recrudecido después del salvaje ataque del 7 de octubre de 2023. No solamente se registra casi un 20% de aumento de las denuncias, sino también la saña, la vehemencia, el odio que destilan estos discursos”.

“Sin ir más lejos, hoy, la revista Quorum publica que, en el día de ayer, una persona, pasando al templo que está en la calle Murillo, empezó a escupir al templo e increpó al guardia de seguridad diciendo: “Genocida, judío de mierda, ¿cómo podés defender este templo?”. Tenemos que combatir esto y, por cierto, el combatir al antisemitismo tiene que ser fruto de la educación, pero también de la memoria. No tenemos que olvidar lo ocurrido”, remarcó.

“No olvidar es también una manera de evitar, de prevenir, de construir hacia el futuro. Y este acto no solamente tiene por objeto honrar y rendir homenaje a los detenidos y desaparecidos judíos, sino también que asumamos todos un compromiso, un compromiso muy fuerte para poder seguir luchando por la igualdad, por la diversidad y por la dignidad del ser humano”, destacó Gil Lavedra.

Por otra parte, respecto al histórico Juicio a las Juntas Militares, del que se cumplen 40 años, Gil Lavedra destacó que “se estableció, por primera vez, que el Estado argentino había ordenado un plan siniestro para poder combatir el terrorismo de la década del 70. Que secuestrar a las personas sospechadas de estar vinculadas a estas organizaciones, torturarlas luego salvajemente para tratar de obtener información, asesinarlas, obviamente todo en secreto, más otros delitos que fueron consecuencia de esa accionar. Las mujeres fueron violadas sistemáticamente, se les robaban las pertenencias, hasta se les robaba a los chicos que nacían en cautiverio de las madres. Y este juicio representó también otra característica sobresaliente: fue inédito. Cuando yo les digo inédito es que nunca antes en la historia de la humanidad un tribunal civil podía juzgar a crímenes cometidos por una dictadura saliente”.

“Creo que los efectos de ese juicio fueron, en el orden interno, sin lugar a dudas, permitir que la recuperación democrática se pudiera edificar sobre las bases del imperio de la ley, del principio de no impunidad, de ese principio tan básico de que todos somos iguales ante la Ley y que hasta el más poderoso tiene que rendir cuentas de sus crímenes frente a un tribunal”, agregó.

“En el orden internacional, el juicio fue un punto de arranque y de partida para el denominado ahora Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Y este modelo de verdad y de justicia, la CONADEP, que hizo una labor extraordinaria con su informe, y el juicio de las juntas militares, fue replicado luego en muchos otros países de América del Sur, de Centroamérica, en Sudáfrica, en Europa, en Europa del Este, en Asia”, destacó Gil Lavedra.

“Yo creo que en este aniversario los argentinos tenemos que sentirnos orgullosos de esta lucha en procura de la memoria, de la verdad y de la justicia”, concluyó.

También te puede interesar

Este sitio utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario. Aceptar Ver más