«Las diferencias entre nosotros son culpa del odio asesino de las organizaciones terroristas», dijo Sharon ante sus simpatizantes en Tel Aviv.
Sin embargo, Mitzna se mantuvo desafiante y dijo que el Partido Laborista -que se retiró del gobierno de coalición el año pasado propiciando las elecciones anticipadas- quería sustituir a Sharon, pero no compartir el gobierno con él.
«La política es una maratón, y sólo estamos en los primeros kilómetros», dijo cuando reconoció su fracaso.
«No es ninguna vergüenza estar en la oposición y les prometo que nuestra oportunidad llegará pronto», aventuró Mitzna.
A pesar de su victoria electoral, Sharon ahora enfrenta un periodo de contactos políticos mientras intenta construir un gobierno de coalición y puede tener que pactar con los partidos religiosos y de derechas, como Shas, que consiguió 11 escaños.
Según la prensa local, Sharon querría formar gobierno con el Partido Laborista y que, en cambio, no ve con buenos ojos la creación de un ejecutivo con representantes de la derecha religiosa.
Según muchos analistas, un gobierno así no tendría la autoridad necesaria para hacer concesiones a los palestinos y duraría poco tiempo.

