Para formar gobierno, el premier teóricamente podría sumar a sus fuerzas los 21 diputados de los partidos religiosos y ultrarreligiosos, que se comprometieron de antemano a apoyarlo, y a ellos sumarles los 7 diputados del ultraderechista «Unión Nacional», llegando de esta manera a una coalición de derecha y religiosos que satisfacería sus propias ideas.
Sin embargo, Sharon es consciente de la necesidad de ofrecer al mundo una cara no tan radical y más respetable, como la que le ofrecía el Premio Nobel de la paz Shimon Peres en su función de canciller en el anterior gobierno. A la vez, Sharon sabe que en pocas semanas crecerán las presiones sobre Israel para que haga concesiones a los palestinos, que la ultraderecha y parte de los partidos religiosos no aceptarán.
Anoche, Sharon aseguró que «preferiría ir a otras elecciones antes que formar gobierno con Avigdor Liberman (líder de la Unión Nacional)».
A nivel personal, Sharon no cumple el sábado sacro ni la comida según la tradición judía. No sería extraño, entonces, que llamara al gobierno al partido Shinui, liderado por el periodista Iosef (Tomi) Lapid. La agrupación logró aumentar su fuerza de 6 a 15 escaños, en base a una campaña que impulsaba la destrucción del poder clerical en Israel. El ideario económico de Lapid es de capitalismo salvaje pintado de derecha neoliberal y sobre el tema de paz y seguridad, sus ideas pueden convivir con las de Sharon. Pero Lapid se comprometió a no participar en un gobierno de unidad en el que estén representados los partidos ultrarreligiosos. Es él o ellos, y ellos tienen décadas de colaboración política. Los diputados del Shinui son desconocidos.
Sharon no ocultó durante la campaña su deseo de devolver al laborismo al seno del gobierno. Pero Amram Mitzna expresó claramente que su partido no se sumará al gobierno del Likud porque no da respuestas políticas al conflicto palestino.
A Sharon le queda, entonces, la opción del «gobierno de emergencia» por motivos de guerra u otra amenaza sobre Israel. Quizás así podría sumar al laborismo.

