Inicio MEDIO ORIENTE Protestas en Sweida: la comunidad drusa exige autodeterminación y denuncia abusos del régimen sirio

Protestas en Sweida: la comunidad drusa exige autodeterminación y denuncia abusos del régimen sirio

Por Gustavo Beron
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Itongadol.- Cientos de manifestantes salieron a las calles en Sweida tras la violencia sectaria que dejó más de 1.600 muertos. Algunos enarbolaron banderas israelíes y reclamaron independencia plena, mientras crecen las acusaciones contra las fuerzas de Bashar al-Assad.

Itongadol.- La provincia siria de Sweida, de mayoría drusa, se convirtió en el epicentro de un movimiento de protesta que desafía abiertamente al régimen de Damasco. Cientos de personas se congregaron en la plaza principal para exigir el derecho a la autodeterminación después de una de las peores olas de violencia sectaria registradas en los últimos años. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, los enfrentamientos que comenzaron el 13 de julio dejaron más de 1.600 muertos, en su mayoría civiles drusos.

El conflicto se desató inicialmente por choques entre combatientes drusos y beduinos sunitas, pero escaló rápidamente con la intervención de fuerzas gubernamentales y milicianos de otras regiones. Las autoridades de Damasco aseguran que su objetivo fue detener la violencia, aunque los testigos en el terreno y organizaciones de derechos humanos sostienen lo contrario: denuncian que las fuerzas de Assad actuaron en connivencia con los beduinos y cometieron ejecuciones sumarias contra la población local.

La magnitud de las muertes, junto con las acusaciones de abusos, provocó un estallido de indignación en Sweida. “El derecho a la autodeterminación es un derecho sagrado para Sweida”, se leía en una de las pancartas alzadas por los manifestantes. Otros carteles reclamaban la apertura de un corredor humanitario hacia Jordania, al afirmar que la provincia permanece bajo asedio desde hace más de un mes.

Un gesto que llamó especialmente la atención fue la presencia de banderas israelíes entre los manifestantes. Israel, que cuenta con una importante minoría drusa dentro de sus fronteras, intervino militarmente durante los choques del mes pasado, bombardeando posiciones de las fuerzas gubernamentales sirias en el sur. Desde Jerusalem justificaron la acción como parte de su compromiso en defender a la comunidad drusa y como medida para reforzar la desmilitarización de la frontera norte.

El acto de exhibir banderas israelíes en suelo sirio refleja no solo el hartazgo de la comunidad, sino también la ruptura de la confianza con Damasco. Para muchos drusos, la intervención de Israel es vista como un respaldo en un momento de vulnerabilidad extrema. “Hoy Sweida se ha puesto de pie… bajo el lema del derecho a la autodeterminación. Nadie puede culparnos después del ataque que sufrimos”, afirmó Munif Rashid, residente local de 51 años.

Durante las manifestaciones, también se escucharon consignas contra el presidente Ahmed al-Sharaa, conocido por su alias de guerra Abu Mohammed al-Jolani. Los cánticos “libertad para Sweida” y “Jolani fuera” marcaron un abierto rechazo a su gobierno. En una transmisión en vivo del medio local Suwayda 24, una mujer declaró ante la multitud: “No queremos autoadministración ni federalismo, queremos independencia total”. La afirmación fue recibida con aplausos y vítores, mostrando que parte de la población ya no busca reformas dentro del sistema sirio, sino una ruptura completa con Damasco.

Las voces en la protesta no se limitaron a los residentes locales. Mustafa Sehnawi, un sirio con ciudadanía estadounidense, denunció ante la prensa internacional que la comunidad ha estado bajo asedio durante más de un mes y pidió a los organismos internacionales abrir corredores de ayuda humanitaria. “Llamamos a la comunidad internacional a que intervenga”, señaló, reflejando el deseo de Sweida de conectar su causa con la agenda global de derechos humanos.

La escalada en Sweida no solo pone en tensión al régimen de Assad, sino que también podría reconfigurar el mapa de alianzas en la región. Israel ya demostró disposición a actuar militarmente en defensa de los drusos, mientras Jordania se ve presionada por las demandas de ayuda y la posibilidad de una nueva ola de desplazados. A su vez, el descontento interno amenaza con generar un efecto dominó en otras minorías que sufren represión en Siria.

La protesta drusa, con sus reclamos de autodeterminación e incluso independencia, abre un nuevo capítulo en el prolongado conflicto sirio. Lo que comenzó como un estallido local de violencia sectaria se transformó en un movimiento político que desafía al régimen, busca apoyo externo y plantea interrogantes sobre el futuro de la unidad territorial del país.

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