La situación en Oriente Próximo se complicó hoy aún más cuando la milicia chií libanesa Hezbolá secuestró a dos soldados israelíes en un ataque en el que también murieron tres militares hebreos, lo que desencadenó la rápida respuesta de Israel, que recurrió a la aviación, la marina y el ejército de tierra y bombardeó algunos puentes, matando al menos a dos civiles, además de sobrevolar Beirut. El primer ministro israelí, Ehud Olmert, ha prometido que Hezbolá pagará «un alto precio» por el secuestro, mientras que la milicia reclama la liberación de los presos a cambio de la de los rehenes.
Este último ataque no ha hecho más que empeorar la situación en la región, que ya se encontraba en una fase complicada desde que el pasado 25 de junio militantes palestinos cercanos al Gobierno de Hamás secuestraran a otro soldado israelí en las inmediaciones de Gaza, lo que provocó la invasión hebrea a la franja, que ya dura dos semanas y ha causado numerosos muertos, al menos 12 en el día de hoy.
Esta mañana a las 09.05 horas (una hora menos en España) Hezbolá capturó a los soldados y los cautivos han sido trasladados a una zona segura», declaró el movimiento en un comunicado, en el que preció que el objetivo de este acto es lograr la liberación de presos árabes en cárceles israelíes.
El secuestro se produjo durante un enfrentamiento con artillería en el sur de Líbano entre milicianos y las fuerzas israelíes. Tras confirmar el secuestro de los militares, el Ejército israelí atacó puentes y posiciones de Hezbolá en Líbano y realizó un incursión en su territorio para tratar de localizar a los abducidos. El Ejército amenazó con hacer retroceder a Líbano 20 años si no se libera a los soldados hebreos.
Además, como balance del día, Israel confirmó la muerte de siete de sus soldados en enfrentamientos con terroristas de Hezbolá. El Ejército explicó que tres soldados perdieron la vida en la incursión inicial de milicianos libaneses, mientras que otros cuatro fallecieron cuando su tanque pasó por encima de una mina en el sur de Líbano. El tanque estaba participando en una incursión terrestre en Líbano que tiene por objeto rescatar a los soldados capturados.
Después de la incursión, el Gobierno israelí ordenó que se lanzara un ataque con aviones de combate, tanques y barcos para rescatar a los dos soldados. En el marco de dicha operación, han muerto por el momento dos civiles libaneses y un miliciano de Hezbolá, según confirmó el Ejército israelí.

