Las reacciones internacionales a esta escalada de la violencia de Oriente Próximo no se hicieron esperar. Así, la Unión Europea manifestó su «preocupación» por el deterioro de la situación de seguridad en la frontera entre Israel y Líbano y reclamó a Hezbolá la «inmediata e incondicional» liberación de los dos soldados israelíes capturados. Además, en un comunicado, recordó que el Gobierno libanés tiene la «responsabilidad» de prevenir un deterioro de la situación.
Por su parte, la Casa Blanca condenó los secuestros y responsabilizó a Siria e Irán de ellos. «Hacemos a Siria e Irán –que apoyan directamente a Hezbolá– responsables de este ataque y de la violencia subsiguiente. El terrorismo de Hezbolá no está en el interés de Líbano. Este ataque demuestra que la continua impunidad de Hezbolá para armarse y efectuar operaciones desde territorio libanés es una amenaza directa a la seguridad de los libaneses y la soberanía del Gobierno libanés», apostilló el Gobierno estadounidense.
Asimismo, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, exigió también la liberación de los dos soldados y condenó «sin reservas» la respuesta militar del Ejército israelí en el sur de Líbano. «Condeno sin reservas el ataque en el sur de Líbano y reclamo que los soldados israelíes sean liberados inmediatamente», declaró Annan en Roma.
Por su parte, Damasco acusó a Israel de la escalada de violencia en Líbano y los territorios palestinos y negó que Siria esté implicada en el secuestro de los dos soldados. «Corresponde a la resistencia, tanto la libanesa como la palestina, el decidir qué hacen y porque luchan», declaró a la prensa el viceprimer ministro sirio, responsabilizando en último término a Israel de los secuestros de sus soldados. «Por supuesto, la ocupación (de los territorios palestinos) es la causa que provoca tanto al pueblo libanés como al palestino, y por eso hay resistencia libanesa y palestina», apostilló.

