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Que se queden todos

Elecciones y el futuro legislativo del país
Que se queden todos

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Un estudio de la Fundación Bicentenario, que analizó la carrera pública de quienes hoy ocupan un cargo o que surgieron tras las elecciones de 2003, arrojó que el reclamo de renovación no se materializó. «Son los mismos nombres, nada más que en algún caso se trata de diputados mutados a ministros, legisladores que cambian de Cámara, gobernadores que ahora son senadores y viceversa o de importantes funcionarios y legisladores en las diversas administraciones provinciales que pasan a ocupar cargos en el Ejecutivo Nacional o en el Congreso Nacional», destaca el informe. Primera oportunidad. «Las elecciones de 2003 representaron la primera posibilidad de renovación y se votó a los mismos de siempre que cambiaron de cargo, pero son los mismos», explicó a LA NACION LINE Gisela Candarle, a cargo de la investigación.

¿Está mal que los políticos hayan ocupado otros cargos anteriormente? «No está mal», reflexionó Candarle, aunque aclaró que esos políticos no representan el reclamo que se popularizó con la crisis. «Frente a la queja no hubo gente nueva que provenga de la ciudadanía. No hay gente nueva que se postule. El pueblo reclama, pero no se mete», analizó.

La excepción. El estudio refleja que dentro del Poder Ejecutivo sólo el Secretario de Cultura, José Nun, no tiene antecedentes en la actividad política.

Sin cambios. En las gobernaciones la renovación fue nula. De las 23 jurisdicciones que eligieron mandatarios en 2003 ninguno de los electos era primerizo. «El 43 por ciento, es decir, diez de ellos, ya habían sido gobernadores, ya se trate de reelectos en el 2003, o con un período intermedio. Los restantes gobernadores venían de ser senadores, diputados, intendentes, ministros o legisladores provinciales», demuestra la investigación.

El Congreso. En el caso de la renovación de la Cámara de Senadores, ocho provincias eligieron nuevos representantes. El 47 por ciento de ellos ya se había desempeñado como legislador a nivel nacional.

En la Cámara de Diputados, en 2003 se renovaron 129 bancas. De 122 legisladores analizados (porque siete diputados no entregaron la información), sólo el 2,45 por ciento carece de trayectoria política previa.

Animarse. Entre las conclusiones del trabajo se muestra que la ciudadanía, que en apariencia reclamaba la renovación, votó masivamente por los candidatos y partidos conocidos y tradicionales.

Además, el estudio pone de manifiesto que en el interior de cada partido también se refleja la crisis. «Las estructuras partidarias son impermeables a nuevos dirigentes y la participación de los afiliados es mínima», explicó Candarle.

El trabajo evidencia, además, que el problema no es sólo patrimonio de un partido específico. «La falta de renovación de nombres se verifica en todos y en todo el país», concluye.

Mariana Verón

De la Redacción de LA NACION LINE

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