Puedo decir que hoy las relaciones entre el Vaticano y el Gran Rabinato de Israel nunca fueron mejores que ahora.
Por primera vez en la historia hubo una delegación de rabinos en el entierro de Juan Pablo II. Yo personalmente no pude estar porque el sábado tenía que estar en Israel sí o sí, y yo no viajo el día sábado. Pero viajó una prominente delegación de rabinos organizada por él y eso fue, justamente, para dar los respetos al Papa que hizo tanto para tender puentes de acercamiento entre el mundo cristiano y el judío y, a su vez, por lo que el Papa hizo en su momento para ayudar a judíos en relación al tema del Holocausto.
Hoy en día no hay tensión entre el judaísmo y el cristianismo. Cada uno tiene su camino y cada uno sirve a su Dios en su camino.
Quiero citar lo que me dijo el Papa en ese encuentro: el enemigo más grande que tenemos para que haya paz entre las naciones es el terror Islam. Y ese el peligro, ese es el gran problema. Mientras los dirigentes musulmanes espirituales no entiendan que cada uno tiene derecho a servir a Dios a su manera, y no enseñen a sus fieles a inmolarse para matar a los otros que no creen lo que ellos creen, hasta que no se logre esto el mundo va a sufrir.
Y aquí entonces aprovecho para hacer un llamado a los dirigentes espirituales moderados del Islam para que ellos hablen abiertamente lo que ellos realmente piensan y tengan la influencia positiva sobre el mundo Islam para que ellos también se encaminen hacia la paz entre los pueblos. Estoy seguro que Dios va a estar más contentos con todos.
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